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Un entierro digno sin importar los recursos económicos

En el caso del Ayuntamiento de Benavente, la Concejalía de Sanidad ha desvelado hoy que ya han finalizado las obras de construcción de sepulturas destinadas a personas sin recursos en el Cementerio Municipal de la ciudad. La actuación, ejecutada por los operarios municipales, ha consistido en la construcción de dos panteones sencillos de tres y dos huecos respectivamente con un coste aproximado de 700 euros.Estos nuevos panteones permitirán que los enterramientos de fallecidos sin recursos se realicen con "verdadera dignidad, poniendo fin a una práctica inadecuada, pues hasta la actualidad este tipo de enterramientos de personas sin recursos se realizaban en ataúdes bajo tierra en una fosa que se cubría con una chapa metalizada hasta que no se producía otro enterramiento y se procedía a taparla definitivamente".

La cruda realidad: Salamanca dobla los enterramientos en 2020, lo certifica el Tribunal Superior de Justicia

Esto es, ha crecido por encima del 100% con respecto a estos dos años anteriores durante 2020. El propio Registro Civil recoge que, del exceso en torno a los 700 fallecidos en comparación, 442 lo han sido con coronavirus confirmado y 328 con sospechas, mientras que la Junta de Castilla y León resalta que los fallecidos han sido 349 en hospitales a los que habría que sumar 249 en residencias, de los que algunos estarán duplicados por ser usuario de residencia y haber fallecido en el hospital, y otros 207 con síntomas. Lo que destaca el Tribunal Superior de Justicia, de esta manera, es que el número de fallecidos se ha doblado en comparación con otros años en los dos últimos meses, por lo que los fallecidos por coronavirus se acercarán más a estos 700. En cuanto a Castilla y León, en marzo y abril han tenido lugar 8.633 defunciones, de las cuales 2.067 han sido por Covid-19, 1.605 se han producido por causas compatibles con la pandemia, y 4.961 por otros motivos.

Las "desoladoras" pero necesarias situaciones en los entierros en Salamanca

Este psicólogo reconoce que la primera semana “fue estresante”, porque se quería llegar a la familia “como fuera, que no se sintiera sola”, pero luego cogieron el ritmo, y asegura que han asentado la forma de proceder, “que es serena, tranquila, acogedora… que la familia se siente respetada, y que ha hecho una despedida digna”.Bermúdez transmite a las familias que cuando esta situación termine se hará una ceremonia “de reconocimiento a todas las personas enterradas en estas condiciones, pero con esta iniciativa, se ha conseguido tapar una hemorragia de desafecto tremendo”.Situaciones desoladorasEn estas tres semanas de trabajo conjunto del sacerdote y del psicólogo han vivido situaciones desoladoras: “Enterrar al marido y que la esposa esté confinada en casa y no pueda asistir, con quien llevaba 60 años; o esa abuela que estaba en la residencia, se cerró y no podían ir a verla, y un día te llaman y te dicen que ha fallecido, y ni la has visto, ni te has despedido, y la primera vez que la ves es cuando está en el coche fúnebre.