Raso de Portillo. El triunfo de la casta
Fotos: Evelyn Martín

Raso de Portillo. El triunfo de la casta

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Segunda y última novillada de la Feria de Pedrajas de San Esteban. Más de media plaza en tarde calurosa. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por las víctimas del Covid 19, sonando a continuación el Himno Nacional.


Se lidiaron novillos de la ganadería más antigua de España y que pasta en el término municipal de Boecillo, Raso de Portillo, que volvía al coso pedrajero tras el indulto el año pasado de Aforadito. Bien presentados todos ellos, serios, de imponente presencia el tercero (que fue aplaudido al hacer acto de presencia en el ruedo de la coqueta plaza pedrajera) y cuarto que junto con el segundo fueron ovacionados en el arrastre, bravos, acudiendo en varias ocasiones al caballo y empujando. Dieron buen juego en general, salvo el segundo que se orientó rápidamente tras una pésima lidia destacando por encima de todos el lidiado en cuarto lugar que derrochó bravura y clase.


Se anunciaban en los carteles el jienense Pedro Gallego, apoderado por el taurino vallisoletano, Santiago Garay, y el murciano Parrita.


Al primero de la tarde, de nombre Desdeñoso, de capa negra, bien hecho, bajo y precioso de hechuras, una pintura el novillo, el jienense Pedro Gallego le saludó por verónicas sacándoselo hasta las rayas. Recibió el utrero dos puyazos, para a continuación su matador brindar la faena al respetable. Buen inicio de faena por la mano derecha, con muletazos de trazo largo y templados que el utrero agradeció. Se sucedieron tandas por el mismo pitón y por el izquierdo, metiendo la cara con clase el novillo especialmente por éste último, repitiendo en su embestida, pero a medida que avanzaba el trasteo la sensación de faena importante se desvaneció. Mató de estocada, después de tres pinchazos. Aplausos.


En segundo lugar, saltó al ruedo Tejón, cárdeno, careto y bragado, bien hecho el novillo, que fue recibido por Parrita por verónicas esperándole sin llegar en ningún momento a engancharle con los vuelos del capote. Recibió el burel tres puyazos tras entrar cuatro veces al caballo. Pésima fue la lidia al del Raso con continuos desarmes y carreras por parte de la cuadrilla ante un novillo que no presentaba mayores dificultades que la de estar firme de plante y bajarle la mano, lidia que el utrero acusó de forma negativa con la franela. Faena de alivio que culminó con estocada caída. Silencio y ovación para el novillo en el arrastre.


Se lidió en tercer lugar un novillo de capa negra, de nombre Zahor, montado, serio, bien presentado, un tío, que tras ser recibido por el jienense por verónicas recibió cinco puyazos acudiendo con alegría al caballo, lo que le ayudó a descolgar la cara. Ya en la muleta, Pedro Gallego le enjaretó tandas meritorias tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, destacando especialmente las del primero en las que el animal embestía con gran clase. Mató de pinchazo y estocada, tardando más de cinco minutos en caer el del Raso lo que provocó el aplauso del respetable. Ovación tras petición de oreja.


En cuarto lugar, saltó a la arena, el novillo de la tarde, Zapatito de nombre, negro mulato, bien presentado, bonito de hechuras, bien rematado, metiendo la cara con enorme clase por ambos pitones desde que Parrita se abrió con el capote. De mucho gusto fue el recibo capotero del murciano, estirándose a la verónica, con la planta erguida y el mentón hundido. Sin duda lo mejor de la tarde en su haber. Pedro Gallego, ante la excelente condición del animal, le citó por gaoneras en el quite que le correspondía. Tras recibir tres puyazos fuertes y el correspondiente tercio de banderillas, el murciano tuvo un esperanzador inicio de faena, que a medida que se fue desarrollando la faena terminó por ser un espejismo. Necesitaba el novillo firmeza de planta y tirar de él tanto por el pitón izquierdo como por el derecho, y prueba de ello que cuando Parrita se prestó a ello el novillo humillaba y se desplazaba. Poco a poco la faena se fue diluyendo y el novillo se fue con las orejas al desolladero en un trasteo que fue silenciado por el público. Mató de pinchazo y estocada, siendo aplaudido el utrero en el arrastre.


Al finalizar el festejo, ya en los exteriores de la plaza, se descubrió un azulejo en recuerdo del novillo indultado del Raso de Portillo “Aforadito” el año pasado por el entonces novillero Alberto Pozo.