CSIF denuncia que el Castillo de la Mota, abierto como hotel COVID, ha seguido recibiendo visitas turísticas

CSIF denuncia que el Castillo de la Mota, abierto como hotel COVID, ha seguido recibiendo visitas turísticas

“No se ha hecho adecuadamente, sino de manera precipitada y sin ningún control por parte de la Junta de Castilla y León”
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La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denuncia que la utilización del Castillo de la Mota en Medina del Campo como hotel Covid para alojar a personas en tránsito, que debían estar confinadas y no disponían del lugar adecuado para realizar ese aislamiento (Programa Arca de Noé), “no se ha hecho adecuadamente, sino de manera precipitada y sin ningún control por parte de la Junta de Castilla y León”


A una previsión inicial que no superaría los tres o cuatro casos, según palabras del secretario general de la Consejería de Cultura a los trabajadores, la realidad es que se han alojado en las habitaciones del castillo un total de 25 personas, de las que 15 fueron positivas. “Ha habido confinados muy diversos, como peregrinos, componentes de una orquesta o gente sin techo. La procedencia de las nacionalidades ha sido variada, e incluso se ha alojado una persona con minusvalía, en unas instalaciones no adaptadas”, explica CSIF.


Un problema importante que han detectado los trabajadores es que “los teóricamente confinados han deambulado por el castillo sin que nadie se lo impidiera, ya que no había personal de seguridad contratado para esa tarea. Esto, que en principio podría considerarse una cuestión menor -las habitaciones no cuentan ni con radio ni con televisión para facilitar el entretenimiento-, no lo es en absoluto, pues el castillo continúa abierto como recurso turístico y, por ejemplo, este mes de julio ha recibido más de 2.000 visitas, que han podido cruzarse con posibles positivos”.


Los diez trabajadores de este castillo, dependiente de la Junta, han tenido que improvisar y llevar a cabo tareas que nada tienen que ver con sus categorías profesionales, sin haber recibido protocolos de actuación, ni medios adecuados, remarca CSIF. Han acudido directamente al centro de salud para aprovisionarse de mascarillas y guantes, o han tomado las medidas preventivas que -a su criterio- han considerado adecuadas. Asimismo, han administrado medicación, han bregado con inquilinos que han mostrado actitudes violentas, o han atendido a familiares que se quejaban de falta de información, entre otras tareas y gestiones.


Cruz Roja dejaba a los posibles casos de Covid-19 en la puerta del castillo, “y a partir de ahí el desconocimiento y la improvisación eran ley. El personal de servicios es el que se preocupaba por los confinados, cuando veía que las bandejas de comida estaban intactas al día siguiente”, comenta una delegada de CSIF.


Los servicios de Prevención Laboral de la Junta acudieron al castillo, tras las reiteradas quejas e insistencia de los trabajadores, el día 23 de julio, siete días antes de que finalizara su uso como alojamiento Covid. Parece que no tuvieron ninguna comunicación previa, para facilitar la adecuación de las instalaciones y preparar al personal.


En turno de mañana, hasta las 15:00 horas, trabajan dos cocineros, un ayudante de cocina y cinco empleados de servicios; por la tarde, hasta las 22:00, hay solo un conserje que tiene que atender todo lo que surja, y en este caso a los alojados Covid; y por la noche está un vigilante de una empresa privada, con indicación explicita de que los confinados no están entre sus obligaciones y tareas. “Una plantilla claramente insuficiente y no preparada para abordar el uso Covid del castillo”, dice CSIF, que lamenta que, a estas alturas de la pandemia, se siga jugando con la salud de los trabajadores y se supedite todo a la buena voluntad y a la improvisación”.


Por ejemplo, concreta que no es lo mismo la limpieza de las habitaciones en una situación normal, que cuando ha sido utilizada por positivos Covid, sin que a los trabajadores se les haya proporcionado unas instrucciones o una formación específica.


Otro de los grandes problemas ha sido la falta de información a los usuarios confinados, según han denunciado los propios afectados. “La Consejería de Sanidad nos remitía a nuestro médico en Valencia, y este nos decía que nada podía hacer si estábamos en Valladolid”, ha comentado un miembro de la orquesta de Valencia confinado en estas instalaciones.