ENTREVISTA | María Sánchez: "Sueño con un Valladolid con mejor calidad del aire, más cómoda y verde"

ENTREVISTA | María Sánchez: "Sueño con un Valladolid con mejor calidad del aire, más cómoda y verde"

La concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, explica los objetivos del Plan de Calidad del Aire así como analiza las medidas que se han tomado hasta el momento en esta materia
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En el último pleno celebrado en el Ayuntamiento de Valladolid aprobó dio el primer paso para aprobar el Plan de calidad del Aire de Valladolid. Un documento que trata de tomar medidas para cumplir con las medidas que establece el Plan de Cambio Climático para las ciudades con población superior a 50.000 habitantes. Todas dirigidas a reducir los niveles de contaminación y a mejorar la habitabilidad de las ciudades. La responsable de su redacción ha sido la concejala de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, María Sánchez, quien tiene claro que será obligatorio tener legislados planes como el que han puesto en marcha.


Pregunta: ¿Qué objetivo tiene el Plan de calidad del aire?


Respuesta: Cumplir los parámetros establecido por la OMS en materia de calidad del aire. Antes de tomar medidas creíamos conveniente que la ciudadanía fuera consciente de un problema, la contaminación, que muchas veces no se da la importancia debida porque no se ve y por eso llevamos ya tiempo trabajando en esta línea.


¿Esa forma de pensar del ciudadano cree que está cambiando?


Sin duda. Gracias a la legislación europea, la preocupación del ámbito científico y sanitario y por la legislación nacional. La Ley de Cambio Climático, aprobada el 20 de mayo ha sido un gran avance. A los Ayuntamientos nos da muchas pistas de por dónde tenemos que ir.


¿Y ustedes lo tienen claro?


Evidentemente. Teníamos un compromiso electoral, tanto desde Valladolid Toma La Palabra como por parte del pacto de gobierno de tomar medidas en ese sentido.


¿Qué medidas tomará el Ayuntamiento?


En movilidad, por ejemplo, los Ayuntamientos tenemos más competencias, o en mecanismos de coordinación con otras administraciones como la Junta que tiene competencias en materia de contaminación en industrias o empresas.


En cuanto a la movilidad, muchas medidas que parece que van en el mismo camino ¿esto es un plan del equipo de Gobierno?


Por supuesto. Cuando presentamos el Plan de Calidad del Aire ya dijimos que continúa con la senda que marcamos desde el año 2015. Convierte en medidas estructurales algo que hemos ido implementando poco a poco. El precursor de este plan es el Plan de Emergencia para la contaminación, que fue pionero en España, y que lo estrenamos en 2017.


Corte trafico valladolid



¿Cuántas veces ha habido que activarlo?


En más de 60 ocasiones. Y sabemos que funciona porque cuando lo hemos puesto en marcha la contaminación ha bajado. Por ejemplo, con el corte de la almendra central de la ciudad. Incluso desgraciadamente la pandemia nos ha servido como laboratorio urbano.


¿Por qué saben que funciona?


Porque cuando estuvimos confinados los valores de contaminación, sobre todo en Valladolid, cayeron drásticamente. Cuantos menos vehículos a motor hay por la ciudad, mucho mejor.


¿El Plan de Calidad del Aire está cerrado?


No, en absoluto. Es muy participativo. De hecho, este tipo de planes tienen una exposición pública de un mes y nosotros lo hemos marcado en dos para recibir propuestas y reunirnos con colectivos a partir del mes de octubre.


Estas medidas que se aplican, como cortar el tráfico o cerrar el tráfico cuando suben los niveles de ozono no parecen precisamente electoralistas…


No, no lo son. Siempre he mantenido que cuando entras a gobernar lo primero que hay que tener claro es que hay principios y medidas que se dirigen para el bien general que no son nada cómodas ni política ni electoralmente. Cuando aprobamos el Plan de emergencia la oposición nos criticaba y decía que no era necesario. ¿Qué nos iban a decir si ellos en 20 años de gobierno nunca habían tomado medidas al respecto? Yo tengo claro que la Concejalía de Medio Ambiente debe preservar la salud de los ciudadanos.


¿Qué proceso tiene que seguir el Plan para que sea una realidad?


Primero hemos recogido propuestas de algunos colectivos con una aprobación previa, ahora se ha aprobado en el pleno y tendremos hasta el 1 de octubre plazo para la participación pública. Después nos reuniremos con todos aquellos que hayan querido aportar ideas para pasar a recoger las medidas que consideremos más oportuna y se aprobará definitivamente en el Pleno. Una vez se produzca esa aprobación hay que hacer una ordenanza.


¿Por qué ese trámite?


Porque una de las medidas del plan es crear una zona de bajas emisiones que se establece en el Plan de cambio climático y obliga a las ciudades mayores de 50.000 habitantes a tener esas zonas antes de 2023. Como no existe esa ordenanza hay que crear una nueva que nos permita administrativa y jurídicamente a hacer exenciones o sancionar. Esa ordenanza también tendrá una exposición pública y una tramitación por lo que hasta el último trimestre de 2023 no será efectivo. Mientras tanto recomendaremos a los vallisoletanos, que tengan vehículos sin etiqueta ecológica, que no entren en el centro.


El plan del arbolado presentado recientemente ¿también ayudará?


Claro. Es una estrategia de paro de cambio climático como están haciendo otras ciudades. Tener una calidad del aire en la ciudad exige medidas restrictivas en algunos casos pero que se complementen con otras como es la de plantar más árboles.


OSCAR PUENTE MARIA SANCHEZ VALLADOLID(3)



De cero a diez ¿qué nota tiene la calidad del aire de la ciudad?


Si nos ceñimos a los últimos diez años Valladolid ha tenido luces y sombras. En los últimos dos años mucho mejor porque ha habido menos tráfico rodado. Pero en líneas generales podemos decir que tiene problemas de exceso de ozono y de particulares en episodios concretos. En cuanto a dióxido de nitrógeno, por ejemplo, no tenemos tantos problemas. Por todo ello yo lo calificaría con un seis.


Por último, cuando la concejala cierra los ojos ¿qué Valladolid imagina dentro de 20 años?


Una ciudad mucho más segura a la hora de caminar por sus calles -la limitación a 30 kilómetros por hora hace que en cualquier accidente baje la posibilidad de muerte-, mejor en su calidad del aire, más cómoda, con más parques, con más disfrute en los entornos de ocio… En definitiva, una ciudad más manejable con muchos servicios públicos y mucho más verde.