Nuevos aires en el fuelle del acordeón
César Sánchez / ICAL . Mar Marqués, profesora de la especialidad de acordeón de la Escuela de Música Ciudad de Ponferrada y en la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Camponaraya (León)

Nuevos aires en el fuelle del acordeón

Una asociación en la que participan profesores de música del Bierzo y Laciana resulta clave para que el Conservatorio de Ponferrada incorpore este instrumento en sus estudios oficiales
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D. Álvarez / ICAL

La memoria musical de varias generaciones incorpora el acordeón como una parte esencial de su banda sonora, con su particular sonido especialmente asociado a momentos festivos. “Muchas parejas habrán surgido alrededor de un acordeón”, explica Maite Castro, socia fundadora de la asociación musical El Sámbano, un colectivo promovido junto a profesores de acordeón de varias escuelas de música del Bierzo y Laciana, que trata de poner en valor a un instrumento “contemporáneo y vivo”. “Parece que en la mente de todos está relacionado únicamente con la tradición, pero también tiene protagonismo en la música actual o en los conservatorios”, señala.


Jorge Prada, Mari Mar García, Mar Marqués y Maiver Menéndez son los profesores que se encargan de impartir las enseñanzas relacionadas con este instrumento a los más de 140 alumnos que aprenden a interpretarlo en las escuelas de música de Bembibre, Cacabelos, Camponaraya, Cubillos del Sil, Ponferrada y Villablino. Junto al acordeonista babiano Norberto Magín, la asociación completa su equipo fundacional con Maite, cuya familia impulsa desde hace cuatro años un concurso dedicado a este instrumento de la mano del Instituto de Estudios Bercianos (IEB).


Este certamen, bautizado como Aris del Puerto en honor a la madre de Maite, sirvió de germen para el nacimiento de una asociación que se formalizó el pasado mes de marzo, con sede social en el municipio de Cabañas Raras, y que se propone favorecer la difusión y promoción del instrumento y dinamizar, de esta manera, la vida cultural de las comarcas donde el acordeón está más presente.


Uno de sus primeros objetivos pasa por recuperar los testimonios y el legado de los acordeonistas veteranos de la comarca, aunque el colectivo también cuenta con propuestas de carácter más social, como la creación de un fondo de instrumentos para préstamo, del que se puedan beneficiar los alumnos con menos posibilidades. La organización de conciertos, charlas y conferencias para divulgar todos los asuntos relacionados con el acordeón y el apoyo a intérpretes solistas y grupales de este instrumento son otros de los fines fundacionales del colectivo, que toma su nombre de una palabra del vocabulario berciano que hace referencia a la parte noble de la madera, uno de los elementos habituales en la fabricación de los acordeones.


Aprovechando los actos de la Semana Cultural del municipio en el que se asienta, El Sámbano celebra hoy una serie de actos a modo de puesta de largo. Por la mañana, la Casa de la Cultura acoge un de acercamiento al instrumento dirigido a público de todas las edades e impartido por Mar Marqués. Por la tarde, tendrá lugar la conferencia ‘El tiempo en un fuelle’, a cargo del doctor en Historia del Arte y Ciencias de la Música y titulado superior de acordeón Raúl Álvarez Martín.


A lo largo de la charla, Álvarez Martín hará un repaso por la evolución del instrumento, desde la primera patente depositada en 1829 hasta la actualidad, de la mano de una selección de instrumentos de distintas épocas procedentes de su colección particular. El fin de fiesta llegará por la noche con el concierto que Norberto Magín ofrecerá en la plaza del Ayuntamiento, en el que mostrará la versatilidad del instrumento abordando diferentes estilos musicales, desde el tradicional pasodoble a la música más contemporánea. Ya para después del verano, la asociación prepara un concierto con causas solidarias y otra actuación en el Teatro Bergidum de Ponferrada, en el mes de octubre.


Nueva especialidad en el conservatorio

Uno de los primeros triunfos de la asociación ha sido conseguir que el conservatorio Cristóbal Halffter incorpore de cara al curso que viene la especialidad de acordeón en su grado elemental. “Estamos ilusionados y agrdecido”, explica Castro, que avanza que El Sámbano organizará un concierto de bienvenida al nuevo instrumento en el mes de septiembre.


Al respecto, la profesora Mar Marqués subraya que “el hecho de que el conservatorio tenga clases de acordeón no implica que desaparezca de las escuelas de música” y valora que su implantación en el Cristóbal Halffter irá acompañada de más oportunidades de que el instrumento se conozca. Los estudios oficiales arrancarán con ocho alumnos, tras las pruebas de selección previstas para el mes de septiembre.


Un perfil muy variado

Entre el alumnado interesado por este instrumento, el perfil es muy variado y abarca desde alumnos que se acercan al acordeón por primera vez a los cinco años, atraídos por su sonido dulce y el hipnótico movimiento del fuelle, hasta “gente que se jubila y decide aprender lo que no había podido aprender antes”. “El niño que se engancha al acordeón lo hace desde el primer día”, explica Mar, que señala que en el otro extremo del espectro cuenta con un alumno de 84 años, que lleva toda la vida tocando en fiestas, bodas y verbenas y que hace diez años apareció por la escuela. “Me pidió que tocara algo y al terminar, me dijo: ‘Vale, sabes tocar; empiezo mañana’. Recuerdo ese ‘examen’ como si fuese hoy”, relata.


El esfuerzo físico para mantener colgado un instrumento cuyo peso suele superar los cinco kilos es una de las barreras de entrada para el proceso de aprendizaje, que vive uno de sus momentos cumbre cuando los alumnos son capaces de combinar los patrones rítmicos de la mano izquierda, la melodía que interpreta la mano derecha y movimiento del fuelle. “Si sobrepasas ese punto cualquier cosa es sencilla”, explica la profesora, que asegura que prefiere “a un alumno que no sepa nada a uno que venga con sus propias manías”.


Al respecto, Mar señala que el acordeón es “el instrumento más completo que hay”, capaz de moverse en registros como la música popular y de baile pero también presente en obras clásicas y barrocas. En ese sentido, deja entrever cierta envidia al reconocimiento que el instrumento tiene en países como Italia, Francia, Alemania o los países del este de Europa, un papel del que en España sólo goza en territorios como Asturias o el País Vasco, cuyos respectivos folklores están muy vinculados al acordeón. “Creo que le debemos mucho a ‘Pajaritos’ y a María Jesús, aunque reneguemos de ello”, reconoce la profesora, que valora la popularidad que este tema dio al instrumento.


Un concurso con nombre de madre

“Fue la primera vez que nos juntamos todos los profesores y alumnos de acordeón en un mismo sitio”. Con estas palabras recuerda Mar la segunda edición del concurso Aris del Puerto, al que estuvieron invitadas las agrupaciones. Tanto ella como Norberto Magín ya habían formado parte del jurado de la primera edición, restringida a intérpretes de las comarcas del Bierzo, Babia y Laciana. En su cuarto año, el concurso alcanzó el ámbito nacional y de cara al 13 de noviembre ya está prevista la celebración de la que será su quinta entrega, con una conferencia sobre las diferentes propuestas estéticas a interpretar con el acordeón.


El siguiente escalón, explica Maite, será el rango transfronterizo que permita la participación de acordeonistas llegados de Portugal, aunque el principal obstáculo es el carácter “humilde” de los premios económicos. “Queremos implicar a las administraciones para conseguir financiación que sirva de atractivo a la participación”, señala la impulsora del concurso, que destaca el potencial cultural y turístico de este tipo de iniciativas. “Vamos a aprender de los participantes que vengan de otros lugares”, resume.


A través del concurso, Maite, su hermana Julia y el resto de la familia rinden homenaje a su madre, Aris del Puerto. “Aunque no sabía de música, siempre nos transmitió su deseo de haber aprendido a tocar el acordeón”, explica Maite, que asegura que el certamen nace como “un homenaje al acordeón y a la música, pero también a la huella imborrable de las madres”. “Siempre digo que es un concurso con nombre de madre”, señala.