‘Eid al-Adha’, la gran fiesta de la solidaridad musulmana en Valladolid
Bekkai Grioui

‘Eid al-Adha’, la gran fiesta de la solidaridad musulmana en Valladolid

La conocida como ‘Pascua del cordero’ vuelve tras una celebración en versión reducida, en 2020, debido a las restricciones impuestas durante la pandemia
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Una mesa que da lugar a muchas. Una tradición que supone uno de los dos días grandes para todo un credo, para toda una cultura. Hoy se celebra la festividad musulmana de ‘Eid al-Adha’, la también conocida como ‘Pascua del cordero’. La tradición y norma marca que en este día se sacrifica un cordero u otro tipo de animal, si la adquisición del primero no fuera posible para cada familia. Lo importante es que el animal, según Bekkai Grioui, presidente de la Asociación Al Mustakbl-El Futuro, sita en Las Delicias de Valladolid, sea dividido en tres partes, a saber, “una para la familia, otra para los pobres que no puedan costear este gasto y una tercera parte para los invitados”.


El origen de esta celebración se encuentra en el sagrado texto musulmán, en el que se recoge cómo Abraham pretende sacrificar a su hijo Ismael en señal de obediencia a Alá. Finalmente, la propia deidad, según el texto, impide tal sacrificio y otorga, al padre, un cordero en su lugar. 


Entre otros requisitos, para que la carne sea considerada 'halal', es decir, apta para ser comida, lícita, ha de pronunciarse el nombre de Alá antes de seccionar la carne con un movimiento constante de un cuchillo bien afilado. Además, la cabeza del animal ha de mirar hacia la Meca en todo momento. Tanto durante como antes del sacrificio, no pueden ver otros animales mientras son sacrificados ni cómo se afila el utensilio con el que serán ejecutado. Para este credo, lo fundamental es que la inconsciencia es casi inmediata y la muerte se debe a la falta de oxígeno en el cerebro y no por desangrarse.


Esta celebración se prolonga durante tres días y lo importante es “el hermanamiento, la solidaridad”, puesto que un día es una familia la que invita a su mesa a los vecinos de dos calles más abajo y al día siguiente son ellos los que hacen lo propio con los primeros. “Se celebra, también, el buen comportamiento de los musulmanes hacia sus hermanos”, tal y como valora un feliz Bekkai, en el marco de esta fecha tan señalada para él, su comunidad y su pueblo.


La asociación que preside Grioui nace en 2014 y trabaja por la cultura musulmana, tanto con personas de origen marroquí como de otras nacionalidades y realiza actividades de toda índole como didácticas en torno a la lengua árabe para niños, “aunque también para todo aquel que esté dispuesto a aprenderla o perfeccionarla”, según apuntan desde la propia asociación. Otra de las acciones que realizan es la de la organización de comidas solidarias en la Mezquita, durante todo el mes del Ramadán. Sobre este asunto, el dirigente lamenta que tanto esas comidas como las relativas al ‘Eid al-Adha’, que nos ocupa, “se vieran afectadas por las restricciones impuestas por la pandemia”. De hecho, dentro de las acciones realizadas por la asociación en estas fechas se incluye “una cena para los refugiados, para que nuestros hermanos musulmanes sin papeles no tengan que perderse este gran día”, según comenta Bekkai.


Tal es la importancia y la trascendencia de esta fecha, señala, que “la gente cambia días de vacaciones para juntarse con sus familias en su país de origen”. Por otra parte, destaca que en España ya viven muchos musulmanes de cuarta generación y que “los viajes de vuelta a su país no son tan frecuentes, ya que se juntan en otras ciudades como Madrid o Murcia”.


En cuanto a la propia comunidad musulmana asentada en Valladolid, Bekkai, tras veinte años afincado en Valladolid comenta que en el último año, a la asociación, se han incorporado “500 personas más, sobre las 6.800 que ya la conformaban”. Asimismo, destaca que la labor de su asociación no se vuelca tanto en la integración de la comunidad musulmana en Valladolid, puesto que “la integración total es necesaria a día de hoy y esta comunidad está muy bien aceptada, más allá de pequeñas excepciones”, sino que trata de que no se pierda el vínculo con sus raíces. “Dado que son muchos los niños musulmanes que han nacido y vivido aquí desde la cuna, con acciones como la de enseñar árabe, pretendemos que puedan mantener los lazos con sus abuelos, que continúan con su vida en su país de origen y no saben castellano”, puntualiza. Además, Bekkai insiste sobre la importancia de evitar “una ruptura o una brecha generacional es trascendental para que el arraigo cultural de días como el ‘Eid al-Adha’ no se desvanezca”.