Atención a Mario Navas

Atención a Mario Navas

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En esta España alicorta de las autonomías, donde casi todo se mide en clave local, Mario Navas, novillero de Valladolid, formado en la Escuela de Salamanca, acaba de dar un paso de verdad adelante al irrumpir con solvencia en el XXVII Certamen de Novilladas de Promoción de la Asociación Andaluza de Escuelas Taurinas,  ciclo apoyado por la Junta de Andalucía y Canal Sur, que lo televisa y cuelga las grabaciones en la página web de “Toros en Canal Sur”, como yo mismo he tenido ocasión de comprobar, disfrutando.

           

Además, ese paso adelante venía precedido por otro de relieve. Porque el día anterior se había alzado en Salamanca con el triunfo  en el  “Destino La Glorieta”, proclamándose así ganador del trofeo “Juan José”, instituido en honor y memoria de Juan José García Corral, inolvidable torero de La Fuente de San Esteban, director de la escuela salmantina durante más de veinte años y apoderado que fue hasta pocos meses antes de fallecer de Alejandro Marcos, cuya reciente apoteosis en Arévalo, acartelado con Morante y Juan Ortega, tanto, tantísimo, le hubiera alegrado. En “La Glorieta”, Navas convenció a todos, y conste que ese todos incluye la opinión de gente del campo charro que nunca regala los elogios.    

            

En la pista de Navas me puso Santos García Catalán, que hará dos años, dos, me telefoneó en alas del entusiasmo a la vuelta de un tentadero, anunciándome lo que comprobé en la tarde de Fuentesaúco en la cuarta novillada del I Circuito sin picadores de Castilla y León, cuando lució una torería precozmente asentada, de calado y con fundamento que me dejó con muchas ganas de verlo en la final, expectativa frustrada por un percance en el que se rompió la clavícula (siendo sustituido en la primera semifinal por Juan Pérez Marciel, de la vallisoletana Nava del Rey.

            

“Vamos a ver”, comenté a Santos y pensé para mí entonces, “si no es flor de un día”, aunque en el fondo estaba persuadido de que no, porque le había visto ocupar los terrenos debidos, manejar las alturas, templar con sabor en muletazos bien rematados y, lo más difícil de todo, pensar en la cara de los novillos, encontrando sin aspavientos solución a los problemas. 

            

“Hay torero en ciernes” –concluimos ambos. El año pasado destacó en Fuentesaúco, la capital zamorana de los espantes; este ha triunfado en Salamanca, nada menos que en La Glorieta, y ha llamado la atención en Constantina, en la comarca sevillana de la Sierra Norte. O sea, tres de tres. Si alguien piensa que esto responde a la casualidad, pues allá él.

           

Y en esa conclusión me ratifico ahora: Mario Navas va por derecho. Lamentablemente la situación está muy difícil, tendrá que perseverar sin dar tregua al desaliento y necesitará suerte. Ojalá la tenga. A mi juicio, la afición de Valladolid (y no solo la de Valladolid, claro está) tiene motivos para ilusionarse. Mario Navas, apunten el nombre.