Pablo Aguado, el torero que defiende que no hay machismo en las plazas y que ser animalista es una moda
Foto: Arjona | Cedida

Pablo Aguado, el torero que defiende que no hay machismo en las plazas y que ser animalista es una moda

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Daniel Luque, Roca Rey y Pablo Aguado devolverán a la vida la plaza de toros de Zamora, con la Feria Taurina de San Pedro 2021. Este sábado, 26 de junio, a partir de las 20.30 horas, estos tres maestros se medirán con los astados de la ganadería de El puerto de San Lorenzo.


Y con este último, el sevillano Pablo Aguado ha charlado a primera hora de la mañana El Español-Noticiascyl. El torero debutó con picadores en Olivenza a los 24 años y tomaba la alternativa con 26 de manos de Enrique Ponce. Ahora en su treintena habla sin tapujos de política, feminismo y, cómo no, de toros. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, no tiene censura en sus palabras y no teme hablar del ataque frontal de ciertos partidos políticos a su gran pasión, el toreo, y de la necesidad de enterrar mitos del matador, que él mismo encarna.


Pregunta.- Primera vez en la Plaza de Toros de Zamora, ¿con qué sensaciones llega a este coso?


Respuesta.- Siempre es una alegría debutar y pisar una nueva plaza. Zamora tiene una categoría y clase muy importantes.


P.- ¿Qué espera del público zamorano?


R.- Que disfrute como los toreros estamos disfrutando en el ruedo. Para mí es muy importante transmitir al público los sentimientos y sensaciones que tengo en la plaza.


P.- En 2019 toreaba en Soria y Burgos, por lo que ya conoce un poco al público de Castilla y León, ¿cómo es el aficionado de aquí? ¿Difiere mucho del de tierras andaluzas?


R.- Es un aficionado efectivo y que suele ir a la plaza con gran alegría. Yo no soy muy partidario de pensar que cada ruedo tiene su particularidad. Siempre he defendido que cuando hay algo que te emociona del toreo, la gente responde. Todo es responsabilidad nuestra, de lo que hagamos durante la faena.


P.- Es una corrida con gran expectación por un nuevo duelo entre Roca Rey y Pablo Aguado.


R.- Es una motivación añadida. No cabe duda de que el nivel de Andrés me exige estar al cien por cien, porque su talento es increíble.


P.- ¿Por qué cree que existe esta rivalidad impuesta con el peruano? ¿Es la diferencia de estilos?


R.- Imagino que porque tenemos dos ramas o dos conceptos del toreo muy distintos; y ambos tenemos nuestros partidarios. Por eso, a la afición muchas veces le gusta enfrentarnos. Pero todo desde el máximo respeto, porque yo valoro mucho lo que hace Andrés y su trabajo.


P.- Año y medio de pandemia, parón de todos los festejos, ¿cómo han sido estos meses?


R.- Han sido meses de intentar aprovechar el parón para seguir toreando en el campo, evolucionar y practicar mucho. He querido desarrollarme más allá de las turbulencias de la situación que teníamos encima.


P.- ¿La preocupaba su situación económica y la de su cuadrilla?

R.- Hombre, claro. Sobre todo de los banderilleros, picadores, mozos y ganaderos; lo han pasado muy mal por esta reducción de festejos. Los toreros también, pero quizá menos. Es una alegría que, gracias a Dios, la vacunación haya avanzado y podamos ir recuperando los calendarios.


P.- Es usted licenciado en Administración y Dirección de Empresas, ¿llegóa plantearte abandonar el toreo y dedicarse al mundo empresarial?


R.- No. Siempre he disfrutado en la plaza y donde mejor me he sentido en la vida es toreando. Mi intención siempre ha sido dedicarme a la tauromaquia, es lo que quiero hacer en la vida.


P.- ¿Cómo se presenta esta temporada?


R.- Gracias a Dios se está animando todo, y la evolución de la pandemia te hace ser optimista. El aficionado tiene muchas ganas de toros y de volver a la normalidad. Estoy anunciado en sitios muy importantes y que me ilusionan mucho. El día 3 de julio viajo a Francia y el 10 a Ecuador a un festival, que me hace mucha ilusión, porque es una tierra maravillosa y considero que tengo que ir para apoyar los toros en un lugar como ese, en el que lo están pasando muy mal.


P.- Como decíamos tiene estudios universitarios, ¿se puede ir desterrando el mito del torero inculto?


R.- Sí, totalmente. El torero que toreaba para comer es una idea de otros tiempos. Hoy en día, no es que los estudios tengan que ser complementarios al toreo, es que se hace necesario para poder andar por el mundo en general. Hay que estar preparados académicamente, en la rama educativa que sea.


P.- ¿Eligió ADE porque el mundo del toro está muy relacionado con los negocios?


R.- No. Mis estudios valen para todo. Todo en la vida es una empresa, y en el mundo del toro también. Pero estudies lo que estudies te va a sumar en la vida, hay que estar preparados y formados.


P.- El torero también tiene fama de ser machista y de derechas, ¿lo podemos quitar del imaginario colectivo también?


R.- No, por supuesto, hay que quitar esa idea de la cabeza ya. Es una imagen impuesta porque se le quiere hacer daño a la tauromaquia. La emoción del toreo llega a mucha gente, y nada tiene que ver el color político de cada uno. La tauromaquia es universal y transmite a gente de izquierdas y de derechas, no pertenece a ningún partido.


P.- Entonces, ¿podemos decir que hay toreros de izquierdas?


R.- Por supuesto.


P.- Si bien es cierto que el papel de la mujer en las plazas de toros se puede contar con los dedos de una mano, Cristina Sánchez abrió el camino, pero al final tuvo que retirarse por un machismo imperante que ella misma denunció en su día.


R.- Yo no lo creo. Hay varias novilleras de éxitos y se les ha acogido sin problema en el mundillo. Hay muchísimos ejemplos, como Lea Vicens o Rocío Romero, que están triunfando en las plazas y no se las discrimina. Creo que no hay más mujeres simplemente por pura sentencia natural, como siempre han existido más mujeres que hombres dedicados a la moda. Es la historia de las profesionales en sí, pero no por exclusión de nadie.


P.- ¿Cuánto favor real le hace a la tauromaquia que formaciones como Vox la defiendan a ultranza y se sitúen como abanderadas de la fiesta?


R.- Cuando la tauromaquia estaba en una posición apolítica lo hubiera considerado negativo, pero hemos llegado al punto en el que el ataque indiscriminado por parte especialmente de Podemos casi lo ha hecho necesario. Y es sobre todo por ellos, porque en otros partidos como el PSOE hay grandes aficionados que lo han dicho abiertamente. Pero del ataque de Podemos salió una defensa por parte de Vox, para equilibrar un poco la balanza. Era necesario.


P.- ¿Por qué cree que ha ido en aumento este ataque frontal a la tauromaquia por parte de la izquierda más 'radical'?

R.- Por razones políticas, y está más que demostrado. Están buscando lo políticamente correcto y arañar votos de la corriente animalista, que está de moda. Y ese es el único motivo real. De hecho, en los últimos tiempos se han suavizado un poco cuando han visto que partidos como estos les han ganado en votos. A la vista está que la tauromaquia es apoyada por mucha gente, más allá de Vox o no. Mientras una manifestación a las puertas de una plaza tiene entre 50 y 100 personas, dentro hay 25.000 como en las Ventas.


P.- Decía que la corriente animalista está de moda, ¿cree que es eso o que la conciencia de la gente con respecto a los animales ha cambiado?


R.- Es una moda impuesta para beneficiar a la economía de las empresas que promocionan productos animalistas. A muchas de estas empresas les interesa potenciar su mercado y sus lobbys. Uno de los grandes interesados es este falso animalista. El verdadero amante de los animales está en el campo. Son los ganaderos, que cuidan a diarios de sus animales, saben lo que necesitan y les preocupan. Son aquellos que están en el campo con ellos, y no en la ciudad.


P.- ¿Defiende que el animalismo real está en los campos, como los de Zamora, donde los ganaderos cuidan de sus ovejas, por ejemplo?


R.- No cabe duda. Son los que verdaderamente saben de la naturaleza y entienden de los animales. Están 24 horas cuidando de ellos, aunque luego los utilicen para sacar un rendimiento económico, los tratan con mimo y son los que más los conocen.


P.- En este sentido, tampoco entenderá demasiado la prohibición de la caza del lobo en España, que afecta especialmente a Zamora por el elevado número de ejemplares que habitan en nuestros montes.


R.- Volvemos otra vez a esas ideas políticamente correctas. Nos han vendido que la caza del lobo es para acabar con la especie, cuando los conocedores de la zona saben que simplemente es un método de equilibrio para la convivencia de los ganaderos con el lobo. Pero no interesa entender eso y sí queda bien políticamente.


P.- Eso sí, no cabe duda de que es una época convulsa y complicada para el sector taurino en general, los llamados ‘animalistas’ han ido ganando terreno. La Monumental de Barcelona no puede organizar festejos taurinos y en Tordesillas tampoco pueden celebrar su Toro de La Vega. ¿Qué opinión te merece esta cascada de prohibiciones?


R.- Le damos más bombo del que realmente tiene. La Monumental, aunque es una plaza histórica, es solo un lugar, no significa que el toreo esté prohibido en toda Cataluña, ni tenemos que generalizar o pensar que están acabando con toda la fiesta. El caso de Tordesillas es diferente y no lo conozco demasiado, aunque es una cosa distinta a las corridas de toros, sin menospreciarlo, por supuesto.


P.- ¿Qué opina de este tipo de festejos como encierros por el campo, el Toro de la Vega o el Toro Enmaromado de Benavente?


R.- Son festejos populares en los que hay un toro de por medio, pero son distintos a las corridas. Ni mejor ni peor. Forman parte de la cultura de los pueblos, que son muy especiales. Pueden no ser compartidas por todo el mundo, pero es indudable que generan riqueza en el lugar y fiesta alrededor del evento. Y, en contra de lo que algunos creen, se trata con respeto al animal.


P.- Finalmente, ¿cómo animamos al aficionado zamorano a que acuda a la plaza el sábado 26, a partir de las 20.30 horas?


R.- Yo le diría que después de tanto tiempo sin toros, ya es hora de disfrutar de lo nuestro. La situación sanitaria está mucho mejor; de hecho, será el último día con mascarilla en espacios abiertos.