La Caja de las Letras del Instituto Cervantes recibe como legado «in memoriam» una muestra documental de Unamuno
Un momento de la intervención de Luis García Montero

La Caja de las Letras del Instituto Cervantes recibe como legado «in memoriam» una muestra documental de Unamuno

Los documentos elegidos son las notas tomadas por el catedrático Ignacio Serrano durante el incidente con el general Millán-Astray en el Paraninfo en octubre de 1936 y un dibujo original de un Quijote crucificado
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La Caja de las letras del Instituto Cervantes guarda desde hoy una muestra documental del archivo personal de Miguel de Unamuno, que servirá como homenaje in memorian a uno de los mayores intelectuales del siglo XX.

Miguel de Unamuno Adarraga, arquitecto y nieto del escritor de la Generación del 98, depositó dos documentos originales en la caja número 1695 de la antigua cámara acorazada de la sede del Cervantes, acompañado por Luis García Montero, director del Instituto; Ricardo Rivero, rector de la Universidad de Salamanca; y Ana Chaguaceda Toledano, directora de la Casa-Museo Unamuno.

Los documentos conservados en la Casa-Museo Unamuno, elegidos para el depósito temporal, son dos y ambos volverán a Salamanca en 2036, centenario de uno de los momentos que más marcaron la vida personal y pública de Miguel de Unamuno, como es el grave incidente ocurrido en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, en la festividad del Día de la Raza, y su fallecimiento, poco después.

Enfrentamiento en el Paraninfo

El primer documento es el que recoge las notas tomadas por Ignacio Serrano Serrano, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Salamanca, durante el acto literario que tuvo lugar el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, con motivo de la festividad del Día de la Raza, y que reflejan el tenso enfrentamiento –no solo verbal- entre el rector Miguel de Unamuno y el general Millán Astray, que terminó con la salida del rector entre gritos y ayudado por Carmen Polo, esposa del general Franco. Dos meses y medio después, el gran escritor de la Generación del 98 moriría en soledad, viudo, en su casa de la ciudad del Tormes.

Este es el único documento que constata aquel hecho histórico, y recoge las palabras expresadas por Unamuno y la airada contestación de José Millán-Astray, general del bando sublevado y fundador de la Legión. Esas palabras han estado desaparecidas durante 84 años y aparecen reproducidas y analizadas en el libro “La doble muerte de Unamuno”, que se presentó a continuación, también en el Instituto Cervantes.

Aunque no es un documento autógrafo del propio Unamuno (Bilbao, 29 de septiembre de 1864 - Salamanca, 31 de diciembre de 1936), tiene el valor de relatar lo que ocurrió. Es una donación de la familia Serrano García a la Casa-Museo Unamuno, según explicó Ana Chaguaceda, directora de esta institución vinculada a la Universidad de Salamanca.

El documento, con unas peculiares medidas (321x125 mm.), contiene algunas valoraciones de dicho catedrático, que apunta: “Las palabras de Unamuno produjeron impresión e indignación” o “Unamuno fue imprudente e inoportuno y al final antipatriota pero no todo lo que dijo es censurable”. Respecto a Millán-Astray, escribe que “terminó con varios vivas y mueras, entre ellos un 'abajo la intelectualidad' (…). Después dio vivas a Franco”. Y añade que el general “estuvo bien pero fue más lejos de lo debido en cuanto afirmó que ciertos profesores morirán”.

Dibujo de un Quijote crucificado

El segundo documento depositado es un dibujo realizado por Miguel de Unamuno de manera alegórica, representando a Don Quijote crucificado en un árbol mientras Sancho llora. García Montero destacó que la obra unamuniana «es inseparable de Cervantes y del Quijote», y que “pocos intelectuales se identifican tanto a lo largo de su vida” con el personaje cervantino como Unamuno.

Ana Chaguaceda explicó que el dibujo data probablemente de 1904, y representa a un Quijote (personaje que siempre le gustó) “crucificado como Cristo”, que parece un homenaje al cuadro del Cristo de Velázquez, con la lanza apoyada sobre la encina (árbol típico de la dehesa salmantina) y, “lo más tierno”, con Sancho llorando y Rocinante apesadumbrado.

Además, en el reverso del dibujo aparece el borrador de un poema autógrafo de Unamuno que comienza: “Y la gallina, madre inquieta, en torno al tardo huevo se movía ansiosa, ¡pobre pollito que nacer no logra!”.

Miguel de Unamuno Adarraga, acompañado por Luis García Montero, deposita dos documentos originales en la caja número 1695 de la antigua cámara acorazada de la sede del Cervantes.

Para Chaguaceda, Unamuno está considerado como el primer intelectual moderno, un hombre que no solo escribe, sino que también actúa, cuya relevancia como intelectual y como hombre público no habría sido posible sin el apoyo de su esposa y de sus hijos.

Por su parte, Miguel de Unamuno Adarraga, arquitecto y nieto del pensador, reivindicó su figura: “Mi abuelo dejó claro para siempre su aborrecimiento al fascismo”, aclaró brevemente antes de guardar los documentos en la caja de seguridad.

El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, declaró que Unamuno es “un maestro y un referente en todos los aspectos de la literatura española y de la creación: ensayo, novela, poesía, teatro”, y recordó que la Caja de las Letras atesora otros legados in memoriam de figuras como los hermanos Machado, Santiago Ramón y Cajal o el colombiano Andrés Bello, personalidades «que han abierto el camino por el que queremos seguir”.

“La doble muerte de Unamuno”

A continuación, el salón de actos del Cervantes acogió la presentación del libro “La doble muerte de Unamuno” (Editorial Capitán Swing), de Luis García Jambrina, escritor y profesor de Literatura Española de la Universidad de Salamanca, y Manuel Menchón, director de cine y guionista, en la que los autores nos trasladan a los últimos días de la vida de Unamuno en una Salamanca franquista, así como a las oscuras circunstancias en las que falleció el intelectual vasco-

La mesa redonda presentada por el director del Instituto Cervantes, contó con la participación del rector de la Universidad de Salamanca, así como de los dos autores; el nieto del autor y arquitecto Miguel de Unamuno Adarraga; y de la directora Corporativa y de Relaciones Institucionales del diario “Público”, Ana Pardo de Vera.

Ambos actos fueron organizados gracias a la colaboración del Instituto Cervantes de Madrid, la Universidad de Salamanca y la Editorial Capitán Swing.