Un innovador protocolo podría acabar con las molestas pruebas PCR por la nariz y sustituirlas por saliva
Foto: ICAL | Brágimo

Un innovador protocolo podría acabar con las molestas pruebas PCR por la nariz y sustituirlas por saliva

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Un equipo de investigadores estadounidense ha evidenciado que un protocolo innovador que procesa las muestras de saliva con un homogeneizador de cuentas antes de realizar la prueba de PCR da lugar a una mayor sensibilidad en la detección de la COVID-19, en comparación con las muestras de hisopos nasofaríngeos.


La recogida de muestras de hisopos nasofaríngeos para las pruebas de diagnóstico de COVID-19 plantea problemas, como el riesgo de exposición de los trabajadores sanitarios y las limitaciones de la cadena de suministro. Por el contrario, las muestras de saliva son más fáciles de recoger, pero pueden mezclarse con mucosidad o sangre, y algunos estudios han descubierto que producen resultados menos precisos.


"La saliva como tipo de muestra para las pruebas de COVID-19 supuso un cambio de juego en nuestra lucha contra la pandemia. Nos ayudó a aumentar el cumplimiento de la población para las pruebas junto con la disminución del riesgo de exposición de los trabajadores sanitarios durante el proceso de recogida", explica el investigador principal del trabajo, Ravindra Kolhe, de la Universidad de Augusta (Estados Unidos).


El estudio, publicado en la revista 'The Journal of Molecular Diagnostics', incluyó muestras de un hospital y de una residencia de ancianos, así como de un centro de pruebas de autoservicio. En la primera fase (protocolo U), se analizaron prospectivamente 240 pares de muestras de hisopos y saliva emparejadas para detectar el ARN del SARS-CoV-2 mediante PCR.


En la segunda fase del estudio (SalivaAll), 189 pares coincidentes, incluidos 85 que habían sido evaluados previamente con el protocolo U, se procesaron en un homogeneizador antes de la PCR. Se realizó un estudio adicional con muestras tanto con el protocolo U como con SalivaAll para determinar si la homogeneización de cuentas afectaría a la sensibilidad clínica en las muestras de hisopos.


Por último, se evaluó una estrategia de agrupación de cinco muestras. Se procesaron veinte grupos positivos que contenían una muestra positiva y cuatro negativas con el homogeneizador antes de agruparlas para la prueba PCR del SARS-CoV-2 y se compararon con los controles.


En la fase I, el 28,3 por ciento de las muestras dieron positivo para el SARS-CoV-2, ya sea con hisopos, saliva o en ambas. La tasa de detección fue menor en la saliva en comparación con la de hisopos (50,0% frente al 89,7%). En la fase II, el 50,2 por ciento de las muestras dieron positivo para el SARS-CoV-2 a partir de saliva, hisopos o ambas. La tasa de detección fue mayor en las muestras de saliva que en las de hisopos (97,8% frente a 78,9%). De las 85 muestras de saliva analizadas con ambos protocolos, la tasa de detección fue del 100 por cien para las muestras analizadas con SalivaAll y del 36,7 por ciento con el protocolo U.


Kolhe apunta que los problemas subyacentes asociados a la menor sensibilidad de la saliva a las pruebas de PCR podrían atribuirse a la consistencia gelatinosa de las muestras de saliva, que dificulta el pipeteo preciso de las muestras en las placas de extracción para la extracción de ácidos nucleicos. La adición del paso de homogeneización hizo que las muestras de saliva tuvieran una viscosidad y consistencia uniformes, lo que facilitó el pipeteo para el ensayo posterior.