Los trabajadores de Inbiotec confían en que una inyección de 100.000 euros salve al centro de la liquidación
Campillo / ICAL . Los trabajadores de Inbiotec se concentran en defensa de la supervivencia del Instituto de Biotecnología de León y por el mantenimiento de los puestos de trabajo del personal del centro tecnológico

Los trabajadores de Inbiotec confían en que una inyección de 100.000 euros salve al centro de la liquidación

Para el trabajador Antonio Rodríguez la solución “definitiva” sería integrarse en el CSIC “a través de una especialización para no competir con otros centros”
|

Los trabajadores del Instituto de Biotecnología de León se concentraron este miércoles en la plaza de Botines de la capital leonesa, donde depositaron su esperanza en la llegada de una posible inyección de unos 100.000 euros por parte de la Diputación de León que evitaría la liquidación total del centro, al tiempo que dejaría unos dos meses de margen para seguir buscando soluciones.


Así lo avanzó hoy el portavoz de los trabajadores de Inbiotec, Antonio Rodríguez, durante la celebración de una concentración en la plaza de Botines, donde consideró que “el proyecto no puede acabar aquí”, ya que “es importante para León y para Castilla y León” por su “trayectoria científica increíble” en la que ha contado con el apoyo de la Universidad de León, aunque “en estos momentos de crisis ha cogido el testigo la Diputación de León”.


La concentración se produjo momentos después de una reunión de los trabajadores de Inbiotec con el presidente de la institución provincial, Eduardo Morán, en la que Rodríguez explicó que “el presidente entendió que un centro como este no se puede dejar caer”, así como que “necesita un ingreso estructural para poder funcionar con todo el potencial que tiene”.


En este sentido, el trabajador aseguró la intención de Morán de que “se conserve el nombre de Inbiotec”, al reconocer que “es un nombre reconocido en el ambiente internacional de la microbiología industrial”, por lo que aseguró haber salido de la cita “con esperanzas”.


Será el próximo viernes, 11 de junio, cuando se produzca una nueva reunión con el adminsitrador concursal, en la que se decidirá si se continuará trabajando o no, aunque Antonio Rodríguez confió en que “gracias a las gestiones de la Diputación de León haya una inyección de liquidez en el centro que lo permitan al menos durante un par de meses, hasta que se encuentre una solución definitiva”.


Para ello, aunque “Eduardo Morán depende de intervención para aprobar la inyección de liquidez”, los trabajadores confían en que esta “llegue a tiempo”. Una liquidación que rondaría los 100.000 euros y que permitiría seguir trabajando al menos durante los próximos dos meses. A ello se sumarían “otros ingresos pendientes de contratos o cuestiones administrativas”.


El investigador también detalló que la “solución definitiva” para Inbiotec, tal y como les trasladó Eduardo Morán, “pasa directamente por el CSIC”, de manera que “si consiguiera entrar en Inbiotec, a través de una especialización para no competir con otros centros, sería una gran noticia”.


Por su parte, el secretario del Sindicato de Enseñanza de Comisiones Obreras de León, José Antonio Alegre, se refirió a la concentración de hoy como “otra batalla en la guerra que vive la provincia de León por evitar sus pérdidas”.


“Todos sabemos perfectamente lo que significa Inbiotec para el futuro de la provincia, de nuevo vamos a perder puestos de trabajo y oportunidades y un centro de investigación es especialmente significativo, porque supone una mejora en el tejido productivo y en las posibilidades de desarrollo económico”, apuntó Alegre, al tiempo que exigió a las administraciones públicas “que tienen la competencia directa en la inversión, el desarrollo tecnológico y la investigación científica” que financien “adecuadamente” los centros de investigación.


Diez años de problema


A la concentración celebrada este viernes también acudió uno de los fundadores del Instituto de Biotecnología de León, Juan Francisco Martín, quien recordó con “pena” que en sus orígenes “se pusieron muchísimos esfuerzos para ponerlo en marcha”, pero aseguró que “el problema comenzó hace diez años cuando el entonces rector decidió cambiar las cosas y no mantener el empuje fundacional”.


Martín reconoció que los inicios “no fueron fáciles”, ya que “se partía de cero”. Para ello, contaron con la ayuda de la Diputación de León, a cuyos presidentes reconoció la labor, entre la que se encontró la cesión del terreno donde se encuentra el edificio.


Sin embargo, aseguró que lo que falló fue “una política muy corta porque hasta cierto punto la Junta de Castilla y León ha querido concentrar esfuerzos en Valladolid”, donde “sí que están funcionando algunas cosas”, mientras que en León “no se sabe qué ha pasado”.