Directo al hospital tras recibir el fuerte golpe del coronavirus con solo 41 años
Daniel Margarida

Directo al hospital tras recibir el fuerte golpe del coronavirus con solo 41 años

Daniel Margarida de Vega, un vallisoletano de solo 41 años, cuenta a El Español Noticias de Castilla y León su experiencia tras estar una semana ingresado en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid y tras difundir, a través de su cuenta de Twitter, un emotivo homenaje a los sanitarios
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El pasado jueves, 3 de junio, Daniel Margarida de Vega abandonaba el Hospital Clínico Universitario de Valladolid tras una semana ingresado después de dar positivo por COVID-19 en días de incertidumbre y miedo.


El proceso de vacunación avanza, pero personas como este vallisoletano, de solo 41 años de edad, siguen contagiándose, signo inequívoco de que el virus todavía circula entre nosotros y de que cada vez personas de menor edad entran en los centros hospitalarios de la ciudad del Pisuerga tras caer contagiados por lo que hay que mantener la guardia.


Daniel publicó  ese 3 de junio un hilo a través de su cuenta de Twitter, dando un emotivo agradecimiento a los sanitarios, y nos cuenta su experiencia en la siguiente entrevista:




Pregunta. ¿Cómo son los primeros síntomas y cuándo se empieza a encontrar mal por el coronavirus?


Respuesta. Los primeros síntomas llegaron tras una reunión en Madrid. Comencé a sentirme mal cuando llegué a la terraza del restaurante donde había quedado con dos compañeros de en la capital de España. Sentí un cansancio muy intenso y un fuerte dolor de cabeza. De primeras, lo achaqué a ese cansancio y a la presión de esos días. Teníamos muchos frentes abiertos y había mucha carga de trabajo pero cuando llegué con el coche a Valladolid fui directo a casa porque estaba cada vez más cansado, hasta el punto de que me metí en la cama.


Es una sensación, no de cansancio físico normal, sino como si te hubiese pasado un camión por encima


Es una sensación, no de cansancio físico normal, sino como si te hubiese pasado un camión por encima.


P. ¿Cuándo es ingresado?


R. Me ingresaron a la semana de comenzar con los síntomas. La verdad que en un principio me recuperé del cansancio y del dolor de cabeza pero la fiebre no se iba y comenzó a llegar la tos. Gracias al seguimiento de una doctora amiga de la familia, Sara, a la que quiero agradecer desde aquí sus consejos y ayuda, me hizo llegar un pulxiosímetro y me dio las indicaciones de cuál era el momento preciso de acudir a Urgencias: cuando tuviera dificultad para respirar y bajara mucho la saturación…Y eso pasó justo a la semana de ser positivo.


P. ¿Qué se le pasó por la cabeza?


R. La verdad que como fui andando iba pensando en que algo no iba bien y me venían a la cabeza las imágenes de la gente ingresada en la UCI e iba con bastante miedo, aunque también sabía que estaba en buenas manos y que ahora había tratamientos que estaban funcionando.


P. ¿Cuántos días pasó ingresado en el Hospital Clínico?


R. Estuve ingresado en planta, en la 10º Norte, Neumología a cargo de Interna. No llegué a estar en la UCI. Pasé una semana ingresado, comentaron que la fase del día 7 al 12 del coronavirus es la más peligrosa para la neumonía bilateral.


R. ¿Cómo fueron esos días?



R. La verdad que cuándo escuchas las palabras “neumonía bilateral” y “te vamos a ingresar” te hace pensar mucho. Yo nunca había estado ingresado en un hospital y la primera noche la recuerdo como un martirio, apenas pegué ojo y sólo pensaba en saturar bien. Al día siguiente comenzaron con el tratamiento, funcionó muy rápido, la analítica y los datos cada día eran mejores, eso me ayudó a llevarlo bien. La verdad que me adapté a la situación mejor de lo que pensaba.


P. Ha protagonizado un hilo a través de Twitter muy emotivo. ¿Cómo se lanza a contar su experiencia a través de Twitter?


R. La verdad es que lo pensé bastante. Lo hice por poner encima de la mesa mi experiencia, una neumonía bilateral en una persona de 41 años y sana. En el sentido de recordar que esto aún sigue afectando a personas, no a sólo son números. Detrás de esas cifras hay historias de vida, desgraciadamente de muerte. Quiero hacer ver que estamos casi en la meta, cerca de lograr el objetivo y de superar esa maldita pandemia. Quiero hacer ver que las vacunas funcionan y que no queda nada pero también que no nos podemos relajar ahora.


P. Ensalza la labor de los enfermeros y los médicos del hospital. Una función clave en estos duros meses de pandemia.


R. No tengo palabras de agradecimiento para todo el personal sanitario, tanto de Urgencias como de la 10 Norte del Hospital Clínico. Desde el Dr.Villalobos en Urgencias, al Dr. Cusacovich y la Dra. Miranda en planta. Todo el personal de enfermería, los técnicos de Rayos, celadores, personal de limpieza, siempre amabilísimos, siempre con una sonrisa y una palabra de ánimo detrás del EPI.


Creo que nunca pagaremos como sociedad la labor de nuestros sanitarios, siempre al pie del cañón, en esta pandemia. Ahí siguen, hasta que esto acabe, estamos en las mejores manos.


P. ¿Qué le diría a la población joven, como usted, que piensa que la COVID-19 no va con ellos?


R. Que es un lotería que nadie quiere jugar, que yo en el fondo he tenido suerte pero que si te toca el número malo se pasa muy mal. También que no queda nada para estar todos vacunados y poder disfrutar de nuestra antigua normalidad, simplemente tener cuidado ahora que lo tenemos tan cerca. Volvamos a nuestro estilo de vida pero con cuidado. Cualquiera puede contagiarse.


P. ¿Cree que saldremos pronto de esta?


R. Creo que ya estamos cerca. Las vacunan funcionan. Creo que antes de julio los datos de contagios se desplomarán, y a partir de ahí, las cifras que se controlarán será la de ingresos, más que contagios.  No hay nada más que ver los datos en las residencias, son una referencia.


Creo que después del verano volverá nuestra “antigua normalidad”, al menos ese es mi máximo deseo



Creo que después del verano volverá nuestra “antigua normalidad”, al menos ese es mi máximo deseo.