La UBU y la Complutense de Madrid registran la patente de un dispositivo que detecta la postura incorrecta y envía una alerta
Ricardo Ordóñez / ICAL . La investigadora de la Universidad de Burgos, Pilar Huerta, trabaja en un prototipo para corregir la postura al trabajar con ordenadores

La UBU y la Complutense de Madrid registran la patente de un dispositivo que detecta la postura incorrecta y envía una alerta

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N.M.J / ICAL

Mantener una mala postura puede tener graves consecuencias en nuestro día a día. El teletrabajo y la aparición de nuevas tecnologías que nos obligan a mantener posturas imposibles para visionar las pantallas están teniendo un gran impacto en nuestra forma de sentarnos, llevando en ocasiones a adoptar una postura incorrecta que afecta no solo a nuestra espalda, sino también a nuestra vista.


Consciente de esta situación y viendo cómo ella y sus propios compañeros se veían afectados por esta situación, la investigadora y profesora de la Universidad de Burgos (UBU), Pilar Huerta, pensó en desarrollar un dispositivo que permitiese a las personas detectar una postura incorrecta, con el fin de corregirla. 

Fue entonces cuando decidió ponerse en contacto con el investigador del departamento de Optometría y Visión de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Ricardo Bernárdez, con quien ha llevado a cabo proyectos de investigación conjuntos. Juntos desarrollaron esta idea, que posteriormente fue revisada por ambas universidades y enviada a la oficina de patentes para ser registrada. 


Se trata de un accesorio simple y sin conexiones a otros dispositivos, que, en formato de pulsera emite una serie de vibraciones para alertar al usuario cuando su postura es incorrecta. La tecnología descrita, protegida mediante patente, emplea acelerómetros para el cálculo de la posición del cuerpo y sensores de vibración como sistema de alerta. Los acelerómetros miden en los tres ejes x, y, z, los movimientos del usuario y si los resultados no están dentro de los límites establecidos como una postura “correcta” el dispositivo, que tiene forma de pulsera, envía una señal en forma de vibración para que el usuario corrija su postura.


“Está orientado a jóvenes y mayores. A los mayores por trabajo, porque se ve que ya tienen una postura, mientas que los jóvenes todavía no, pero por el uso del ordenador están empezando a tener problemas”, explica Pilar. Por ello, uno de los objetivos de este dispositivo es “corregir desde temprano”, para evitar problemas mayores.


En este sentido, Ricardo Bernárdez explica que una mala postura en principio puede provocarnos daños musculares, pero también puede generar problemas en la visión, entre ellos lagrimeo, ojos rojos o dolores de cabeza, pequeñas molestias que con el tiempo pueden ser más perjudiciales. 


“Al acercarse a la pantalla los ojos se tienen que acomodar más y juntarse para aguantar esa distancia”, señala Ricardo, que afirma que hoy en día la gente mantiene una distancia de diez centímetros con las pantallas, cuando lo normal es estar entre 40 y 60 centímetros separados de la pantalla del ordenador. “La gente abusa de la distancia de forma automática, porque lo ha hecho siempre y nadie le ha dicho nada”, indica.


Sin embargo, se trata de un problema “subsanable” y a lo que ayudaría este dispositivo, porque cada vez que el usuario se acercase demasiado a la pantalla, adquiriendo una mala postura, emitiría una señal y se podría corregir sin dificultad. Uno de los aspectos más destacables de este dispositivo es que, al contrario que otros que determinan y miden el control postular, no requiere de ninguna vinculación con otros dispositivos ni conexiones.


Ambas universidades han patentado este dispositivo, que cuenta con un prototipo, pero todavía no se ha desarrollado, puesto que es necesario encontrar inversores para poder hacerlo y lanzarlo al mercado. Tanto Huerta como Bernárdez se muestran positivos al respecto y esperan contar pronto con el apoyo de una empresa que les permita realizar este proyecto que consideran que podría aportar grandes beneficios a nuestra salud.