Un edificio de especial valor patrimonial en Valladolid

Un edificio de especial valor patrimonial en Valladolid

|

Las oficinas de la refinería de aceites Hipesa, más conocidas como la Casa del Barco, han sido elegidas por los arquitectos de Valladolid para recibir la placa DOCOMOMO que el Colegio de Arquitectos de Valladolid (COAVA) colocará el Día Mundial de la Arquitectura, que este año se celebrará el 4 de octubre. DOCOMOMO son las siglas de la ‘Fundación Internacional para la Documentación, Valoración, Difusión y Conservación del Patrimonio Histórico de la Arquitectura y el Urbanismo del Movimiento’, y sus placas acreditan internacionalmente el valor patrimonial del edificio donde son colocadas.


El COAVA lanzó una encuesta entre los colegiados por cuarto año consecutivo para que escogieran un edificio de entre tres obras pertenecientes al registro DOCOMOMO. En esta ocasión, los arquitectos de la ciudad han optado por la obra proyectada en 1935 por Constantino Candeira, frente a la vivienda unifamiliar Casa Luelmo (José Antonio Corrales) y uno de los edificios de viviendas de la calle Panaderos (Javier Ramón y Guerra).


La conocida como Casa del Barco, escondida en el interior de una manzana con acceso desde el Paseo del Hospital Militar, es uno de los edificios racionalistas más significativos de la ciudad, dentro del Movimiento Moderno de Valladolid. Su autor, Constantino Candeira, planteó un diseño que resolviera las necesidades funcionales de la refinería de aceites Hipesa.


Composición simétrica y tripartita


La construcción presenta una gran unidad gracias a la composición simétrica y tripartita del conjunto y de sus partes, aunque manteniendo la independencia de los diferentes usos como oficinas, almacén y refinería. Para marcar la horizontalidad, una de las características más habituales en el Movimiento Moderno, Candeira coloca una serie de bandas horizontales de color blanco que contrastan con el color rojo que envuelve el inmueble. Pero sin duda alguna su característica más particular son las ventanas circulares blancas, como los ojos de buey de un barco, que le otorgan el sobrenombre por el que se le conoce.


Desde 1991, el edificio ha sido transformado en varias ocasiones. Su interior se ha modificado totalmente, mientras que el exterior se ha alterado para conectar los volúmenes superiores con pasajes, con el objetivo de adaptarlo al uso actual de oficinas municipales.


Casa Luelmo


El arquitecto José Antonio Corrales fue el encargado de proyectar esta vivienda para familias jóvenes de tres dormitorios, que dispone de un departamento con dormitorio, chimenea, baño y vestidor en la planta alta. Con acceso independiente, la planta baja está diseñada como zona de servicio, con oficio, plancha, cocina, despensa, dormitorio y patio. Las dos zonas de estar de la vivienda se prolongan espacialmente al exterior mediante un porche doble con cubiertas voladas. El cerramiento ofrece un contraste en sus materiales, con carpintería de madera rojo caoba, solado de cerámica vidriada, ladrillo rojo cara vista, y paños, carpinterías y techos blancos.


Edifico de viviendas de la calle Panaderos


Este bloque de viviendas fue construido en el año 1935 por Javier Ramón y Guerra. La profundidad de la parcela se resuelve con un patio central, que junto al patio de manzana de atrás permite una correcta iluminación y ventilación del inmueble. La fachada a la calle Panaderos es la que presenta las características modernas más interesantes, con las ventanas apaisadas en el centro. A cada lado aparecen las terrazas, donde el plano de ladrillo se curva para romper la rigidez de la composición. El enfoscado de las terrazas se hace de un color que contrasta con el ladrillo rojizo del resto de la fachada, lo que ofrece como resultado un magistral juego de fondo-figura.


Placas DOCOMOMO en Valladolid


La Fundación DOCOMOMO se fundó en París en 1990, y se organizó en 1994 con sede en Barcelona como DOCOMOMO Ibérico, integrando el estudio de la arquitectura de España y Portugal de ese período. El COAVA arrancó con la primera colocación de una placa DOCOMOMO en Valladolid en el año 2012 en el Colegio Apostólico de los Padres Dominicos (1952-1957) de Miguel Fisac; al año siguiente, en 2013, colocaron otra placa en el Mercado Central de Abastos de Valladolid (1965-1966) de Juan A. Aguiló Villahermosa y Ángel Valdés Martínez (actualmente Centro Integrado de Equipamientos), sito en la calle Cigüeña y Tórtola; en 2014, en el Matadero Municipal de Valladolid (1931-1936), de Alberto Colomina y Botí, ingeniero; en 2015, en las Escuelas Graduadas (Colegio Público San Fernando) (1932-1950), de Joaquín Muro Antón; en 2016 en el Colegio San Agustín (1959-1961), de Cecilio Sánchez-Robles; en 2017, en el Colegio Internado Sagrada Familia (1963-1967), de Antonio Vallejo Álvarez, Antonio Vallejo Acevedo y Fernando Ramírez de Dampierre; en 2018, en el Hogar Nacional-Sindicalista del barrio de Las Delicias (1937), de Jesús Carrasco Muñoz; en 2019, en el Cinema Roxy, de Ramón Pérez Lozana (1932); y el año pasado, en 2020, en la fábrica de tableros de fibras TAFISA, del el equipo de arquitectos Antonio Vallejo y Santiago de la Fuente. Además, el Colegio de Cristo Rey también cuenta con otra placa DOCOMOMO que instaló el propio colegio en 2015.