​Costura fácil y accesible para todos
Brágimo / ICAL . Mercedes Diez imparte clases de costura a jóvenes en Palencia

​Costura fácil y accesible para todos

Merche y su Escuela de Costura, ubicada en la capital palentina, enseña “desde cero” las nociones básicas, sin dejar de lado el entretenimiento del mundo de la moda
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David Herrero / ICAL


Hilvanar, dobladillos, pespuntes, ganchillo o confección. No hay duda, se habla de moda y costura, pero de una forma atractiva y fácil, paso a paso, al ritmo de cada persona. Esa es la base de la Escuela de Costura Merche, ubicada en pleno centro de la capital palentina, que enseña a jóvenes y no tan jóvenes uno de los saberes más preciados que desempeñaban y desempeñan madres y abuelas.


“Desde cero es cero”. En principio, “siempre se aconseja comenzar a coser a mano, porque es la base de la costura. La máquina es un elemento que ayuda mucho, pero la base es coser a mano”. “No sabes nada, pues comienzas desde ahí. No es necesario que los interesados en acudir sepan algo”, afirma a la Agencia Ical la dueña de la Escuela de Costura, Merche Diez.


Desgrana que se aprende desde comenzar a hacer un nudo en el hilo, a enhebrar una aguja, a usar un dedal o saber manejar la tela. A partir de ahí se van subiendo niveles poco a poco hasta lo que quiera cada alumno. Aun así, apunta que cada persona puede ponerse sus límites y retos. “Cada uno tiene su ritmo y no hay grupos”.


“La gente me decía que sabía mucho y que debería enseñar a la gente, pero meter a alumnos en la propia casa es complicado”. De ahí que comenzó a buscar locales hasta que encontró la actual ubicación, en la calle La Bondad de la capital, pero dejando claro que es una escuela y no un taller o una academia.


En la Escuela de Costura Merche se empieza desde “el cero absoluto para que cada alumno pueda aprender a manejarse solo en su propia casa sin necesidad de titulación”. Además de aprender, que sea una forma de entretenimiento y ayuda en el día a día. Un lugar para también “pasarlo bien”.


Todo ello con la experiencia de Merche, quien empezó a coser con su madre desde los cinco años, además de estudiar, posteriormente, Corte y Confección. “Es algo que me ha gustado y he estado relacionada siempre con ello. Toda mi vida ha estado enfocada a la costura”.


Bragimo ICAL Escuela Costura Palencia


Brágimo / ICAL. Mercedes Diez imparte clases de costura a jóvenes en Palencia

El proyecto comenzó en 2018 de poco en poco, según se iba enterando la gente y de “boca en boca”. En 2019 fue el proyecto a medias, encaminando la escuela, pero el año pasado se paralizó todo a causa del confinamiento, lo que implico a dar clases y nociones a través de vídeo o por WhatsApp, comenta.


“Ahora la cosa va mejorando y la gente se está animando, aunque hay alumnas que llevan desde el primer día y no han abandonado la escuela” y muchas de ellas animan a que siga adelante, subraya.


Diez traslada que el aforo máximo son siete personas debido a la necesidad de movilidad por el local y en cumplimiento con las medidas sanitarias. A mayores, se hacen uso de calzas para los zapatos y gel hidroalcohólico. Tampoco se mezcla ropa y cada persona trae sus herramientas y utensilios.


Suriñe es una de las alumnas de Merche, al llevar asistiendo desde el verano de 2019. Reconoce que le encanta disfrazarse, pero haciendo los conjuntos ella misma de manera artesanal, aunque “cosiendo de aquella manera”. Debido a ello, “mi madre me regaló la máquina de coser por Reyes, junto a un pequeño curso. Tras empezar con el gusanillo me quedé”.


Asegura que “no sabía nada, por lo que empecé de cero cosiendo a mano”, siguiendo las recomendaciones de Merche. “Aunque cosas a máquina necesitas hacer muchas cosas a mano y si no sabes no obtienes el resultado buscado”. Aclara que quería hacerse ropa, por lo que con los conocimientos adquiridos ha realizado una falda, un pichi o un conjunto para Nochevieja, que como se suspendió ha terminado ahora, añade.


No es lo único. Y es que, otras veces se ha comprado alguna pieza de ropa que no la ajustaba bien y lo ha arreglado en la escuela. En vez de ir a una modista o tienda puedo hacerlo yo misma, asevera Suriñe.

Por su parte, Mónica es otra compañera, pero con menos aprendizaje, ya que lleva acudiendo al taller desde octubre porque quería aprender a coser, al ser algo que la “parece interesante”. “No sabía nada y comencé desde cero, con la formación de Merche, ya que quería saber coser a máquina, pero, finalmente, tuve que aprender también a mano”. “No sabía ni coser un botón”.


“Antes se lo dejaba a mi madre, pero ahora estoy en ello”. Poco a poco voy mejorando, porque antes “no sabía ni lo que hacía”. A día de hoy “se tirar yo sola y soy capaz de seguir líneas rectas”, dado que antes no lo conseguía, comenta Mónica.