El sueño roto de ser Policía Nacional
Foto: ICAL

El sueño roto de ser Policía Nacional

Tres opositores palentinos a la Policía Nacional se ven afectados por la entrada en vigor del nuevo cuadro de exclusiones médicas, en relación a las lentes intraoculares fáquicas
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David Herrero / ICAL


Horas, días, meses, e incluso años, tirados a la basura. Sacrificio, estudio y dinero que, de igual modo, se esfuman de la noche a la mañana para miles de opositores a ingresar en la Policía Nacional que ven como su sueño de vestir uniforme se diluye tras la entrada en vigor del nuevo cuadro de exclusiones médicas, en relación al ámbito visual.


Los futuros agentes no pueden hacer uso de gafas o lentillas, donde la agudeza mínima visual exigida debe ser de 0,6. De esa forma, los opositores afectados decidían someterse a una cirugía ocular láser o a la implantación de lentes intraoculares fáquicas. Es este segundo método el protagonista de la nueva exclusión, el cual afecta a los palentinos Álvaro y a las hermanas Esther y Pilar.


Este método, con el que se implanta una lente por delante del cristalino y otra por detrás del iris, y soluciona la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo fue el elegido por Álvaro, razón por la que, a día de hoy, estaría fuera de las posibilidades de poder responder a cualquier emergencia tras el teléfono 091.

“Este cambio afecta a la gente que se ha operado de determinada forma. Otros se han operado por otro método y si podrán acceder. Básicamente es una tontería, porque no cambia nada en la función policial. Estar operado de la vista no cambia nada”, afirma a Ical Álvaro, uno de los palentinos afectados.


Lástima y decepción


Señala que eligió este método porque fue el que le recomendaron, ya que en el momento de la operación tenía 20 años, al ser “una técnica indicada para gente joven”. Además, en su caso se recomendaba por un tema del grosor de la córnea, ya que parecía mejor que el método del láser, añade.


“Si esto cambia algún día será por la presión de los opositores tras ganar los recursos que se presenten o por la acción de los sindicatos”. “Es una lástima que te traten como un número y que se quede mucho talento fuera”.


En lo personal “me da lástima y es una pena, porque no son criterios que supongan un problema para el acceso a la función policial. Le buscas las vueltas y no lo son. A un lumbreras se le iluminó la cabeza y decidió meter estos aspectos como exclusión”. Y es que, el proceso selectivo “es un poco chapucero, un sentir general entre muchos”, asegura.


El opositor palentino deja claro que se preparaba para un “trabajo muy bonito por el que tiene gran vocación desde pequeño”. Un trabajo que “ha mamado desde pequeño” y que no va a poder desempeñar por todo esto.


Aun así, traslada que “no es el fin del mundo”. Por ello, volverá a los estudios y acabará el Grado de Administración y Dirección de Empresas (ADE), que se quedó en ‘stand by’ en el segundo año, por comenzar a opositar.


Hermanas opositoras


Gemelas y opositoras. Esther y Pilar comenzaron a opositar nada más acabar bachillerato, en torno a los 18 años, ya que tenían claro que “no querían perder el tiempo estudiando otra cosa que no las sirviera para la Policía”.


Dejan claro que desde pequeñas siempre ha sido su sueño ser policías, al haberse criado alrededor de gente que se dedica a este ámbito, lo que las “ha motivado mucho para seguir adelante”, quienes añaden que la Policía Nacional es uno de los trabajos “con más ramas y especialidades”.


“El problema de las dos es que tenemos altas dioptrías y eso lleva a que nuestra córnea sea muy fina y no se pueda operar mediante láser. La única solución que nos ofrecen en estos momentos es la lente intraocular que, gracias a ella, recuperaríamos la vista al 100 por ciento, sin modificar ni alterar la estructura del ojo”.

En ese sentido, argumentan a Ical que este método es una de las operaciones de vista “más seguras que existen”, según la información que han aportado varios oftalmólogos. Y es que, esta clase de operación “no altera ni modifica el ojo, dado que en cualquier momento se puede retirar la lente y recuperar la visión anterior, algo que no sucede con el láser, al alterar para siempre la estructura del ojo”.


Además, recalcan que tipo de lente “son unas de las opciones que recomiendan en el Ejército de los Estados Unidos por la eficacia y el resultado que ofrecen”. Ambas subrayan que recurrirán en caso de llegar al reconocimiento médico y ser excluidas.


Ante este impedimento, las hermanas palentinas trasladan que tienen pensado presentarse a la Policía Local, ya que, si esta exclusión sigue adelante y no se elimina, deberán dejar de opositar para la Policía Nacional, apostillan.


Más polémicas


Esta nueva problemática no es nueva. Álvaro señala que la primera polémica tuvo lugar en la convocatoria 36, en la prueba de Ortografía, donde el palentino la aprobó con “bastante buena nota”, pero el corte se colocó en un listón alto, en torno al 6,2. Los aspirantes “se quejaron y la decisión fue contraproducente”, dado que se han cambiado los criterios hacia “un camino más difícil".


Antes se tenía que determinar qué palabra estaba bien escrita, mientras que, actualmente, el opositor debe saber si cada palabra de la prueba tiene entrada propia en el diccionario o no. "A efectos prácticos significa que un verbo conjugado está bien escrito, pero lo tienes que marcar como erróneo al no poseer dicha entrada".


Al final “se convierte en una prueba de memorización de 90.000 palabras que es inviable, más parecido a una quiniela”. “Se puede practicar, pero no deja de ser una prueba de azar, razón por la que el opositor medio se queja de la falta de criterios objetivos, ya que no mide las destrezas de cada aspirante en las pruebas de vocabulario”.


Este criterio “es otra técnica de cribado”, el cual ha sido muy criticado por las academias. De hecho, hace poco se ha publicado un comunicado en el que “se da a entender que estas modificaciones se establecen como una forma de cribado debido al alto número de opositores que se presentan, además de justificarse por el mero hecho de apoyarse en el diccionario”, puntualiza a Ical.


En la mayoría de los casos, las entrevistas “generan bastante polémica”. “No puedo dar mi experiencia en esta parte, pero somos muchos y no pueden individualizar en cada caso. Te conocen media hora y te vas a casa. Con eso deciden si entras o no en la Academia de Ávila”, tras haber superado las pruebas anteriores.