Podemos se congratula de la nueva forma de movilidad más tranquila en la ciudad de Salamanca

Podemos se congratula de la nueva forma de movilidad más tranquila en la ciudad de Salamanca

Hay un mes para acostumbrarse a esta nueva realidad. Se necesita mucha paciencia para hacer un tránsito tranquilo
|

Comienza la aplicación de las nuevas normas de velocidad del Gobierno para los vehículos que circulan por las ciudades. Con carácter general la velocidad será de 30Km/hora. Ello revertirá directamente en uno de los problemas de la movilidad en Salamanca: un tráfico nervioso y agitado que circula muy rápido dando acelerones de semáforo en semáforo.


Este tipo de tráfico crea problemas a los peatones: ruido, sustos, pero sobre todo que los atropellos pueden ser graves, incluso mortales. Este es el principal objetivo de la medida que se estrena hoy: se espera una drástica reducción de los atropellos y que si éste se produce, no tenga consecuencias mortales.


Y es que la probabilidad de muerte por atropello disminuye drásticamente en función de la velocidad. Si la velocidad es de 50 Km/hora la probabilidad de muerte es del 50%. A 30 Km la probabilidad de muerte es casi inexistente.


Podemos lleva trabajando en esta cuestión desde 2017. En 4 años hemos caminado desde unas primeras propuestas recibidas con incredulidad a la realidad de hoy. En todo momento nos ha movido el convencimiento de que ésta era una opción válida para Salamanca, sobre todo para las personas que caminan a pie por la ciudad que son el 60%.


De las medidas anunciadas por el Ayuntamiento, no nos convence que la velocidad en el puente Felipe VI y VIII Centenario (Universidad) sea a 50Km/hora. Los puentes son lugares especiales en los que hay que extremar las precauciones, también los peatones. Dejar circular por ellos a la velocidad máxima puede traer consigo accidentes de tráfico. El mismo problema se presenta en la nueva vía que transcurre delante del nuevo Hospital, el Paseo de la Transición. Dejar la velocidad delante del Hospital a 50 Kms/hora es crear una vía rápida delante de una instalación que va a estar sobrecargada de coches y peatones. Lo prudente es dejarla a 30 kms/h.     


Podemos concibe el espacio público como un servicio público más al que los habitantes de la ciudad tienen derecho. El coche lo ha invadido todo y se ha hecho con la mayor parte de este espacio. Hay que recuperarlo.


Uno de los problemas que aún tenemos es el del ancho de las aceras. EL Plan General de Ordenación Urbana establece que su anchura mínima ha de ser de 2,50 m. Es obvio que esta regla no se cumple en muchas vías públicas. Ahora toca hacer el proceso al revés. Hay que recuperar de la calzada espacio para las aceras, para que estas tengan esos 2,50 m. Más allá de esta medida, que es para los peatones, hay que dejar espacio para farolas, arbolado, bancos, papeleras, paradas de autobús y terrazas.


Está pendiente también la integración en el tráfico rodado de las bicicletas y patinetes. Estos han de circular por la calzada. La disminución de velocidad debe favorecer su desplazamiento sin peligro.


No se han desarrollado los caminos escolares seguros, esos que permiten ir a pie a los niños y niñas al colegio y que los coches no invadan los alrededores de los colegios a las horas de entrada y salida. Estos atascos de la ciudad en hora punta hay que eliminarlos.


Hay que dar una solución a la carga y descarga que se desarrolla de una forma caótica, sobre todo en el centro. Los planes piloto puestos en marcha antes de la pandemia no han dado el resultado esperado. Hay que facilitar la tarea de los trabajadores de este sector. También garantizar la convivencia de esta actividad con el derecho de los peatones a caminar con tranquilidad.


Además, los grandes autobuses de turistas no pueden seguir circulando por el centro histórico de la ciudad.