Estas son las calles de Zamora capital con mayor contaminación atmosférica

Estas son las calles de Zamora capital con mayor contaminación atmosférica

La calle Alfonso IX de la capital supera esta vez el límite anual de NO2, según las mediciones realizadas por Ecologistas en Acción
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Tras la campaña realizada el pasado mes de noviembre, Ecologistas en Acción de Castilla y León ha desarrollado durante la segunda mitad de febrero de 2021 una segunda campaña de medición de la contaminación por dióxido de nitrógeno en siete ciudades de Castilla y León, con 150 medidores que han sido analizados en un laboratorio acreditado de Reino Unido. Las mediciones se han realizado entre los días el 15 y 28 de febrero, durante dos semanas consecutivas en las calles con más tráfico de cada ciudad, y también en algunas áreas peatonales sin apenas circulación de vehículos a motor.

En esta ocasión, Zamora ha superado el valor límite legal anual de NO2 que se sitúa en 40 μg/m3, al llegar a 44 microgramos en la Calle Alfonso IX de Zamora y a 40 en la Avenida de Cardenal Cisneros, según indican en sus mediciones desde Ecologistas en Acción. Las demás vías analizadas se encuentran por debajo de esos valores.


Para la elección de los emplazamientos, se han tomado como referencia del tráfico urbano los mapas de ruido de cada ciudad, buscando las calles más ruidosas y congestionadas. Los medidores han sido instalados por medio centenar de personas voluntarias formadas por la organización en farolas de las ciudades investigadas, a una altura aproximada de 3 metros y respetando el resto de criterios legales (distancia a grandes cruces, edificios y calzadas, ausencia de obstáculos, etc.).


El contaminante analizado ha sido el dióxido de nitrógeno (NO2), emitido por el tráfico urbano (sobre todo por los vehículos diésel), gas tóxico que en el cambio de siglo registraba en las ciudades de Castilla y León niveles muy elevados, por encima de los límites legales entonces vigentes.


El dióxido de nitrógeno (NO2) provoca cada año en España alrededor de 7.000 muertes prematuras, según el Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Europea de Medio Ambiente, 500 de ellas en las ciudades de Castilla y León. Es un gas irritante que agrava las enfermedades respiratorias y merma la resistencia a las infecciones, incrementando la mortalidad de enfermedades como la COVID-19.