Mentiras y verdades

Mentiras y verdades

Del considerado poeta maldito Leopoldo María Panero, se ha publicado una reciente edición, 2020, de un poemario con un llamativo y contradictorio título “La mentira es una flor”. Será quizás una flor venenosa. Pero, conociendo a Panero, no es más que una expresión de su llamativa poesía en la que sus poemas son un denominado “poema ruina”, ya que es en la muerte, la ruina, el silencio y la nada, donde, según él, “hemos de rastrear la belleza”.


Y es que, a la vista de lo que está pasando en nuestra vida política que incide decisivamente en nuestras vidas y en nuestros hábitos diarios, Panero no estaría descaminado del todo y tendría razón en su aparentemente desquiciado poemario, ya que cuantas verdades a medias y mentiras con descaro se están produciendo todos los días por nuestros políticos, y mucho más en campaña electoral ya que como dijo alguien cuando más se miente es en las cacerías o en las elecciones,y, sobre todo los que, aunque no únicamente, se sitúan a los extremos de nuestro panorama.


Ya que no sólo es Panero, sino también, sin un lenguaje tan apocalíptico, comentaristas como el periodista Antonio Caño o José María Lasalle, exsecretario de Cultura entre 2011 y 2016, coinciden en afirmar que estamos “al borde de una confrontación más virulenta”, El País 16/03/2021, lo que más que preocupante resulta alarmante.


Y esto,¿Por qué? Lasalle da la explicación: “con el liberalismo y la socialdemocracia marginadas e impotentes los dueños del tablero político convierten la política en una ruleta rusa que no dudan de poner el cañón del arma populista sobre la sien de nuestra democracia”.


Bueno, quizá no sea para tanto, pero todo ello unido a la pavorosa situación provocada por la pandemia, hace temer lo peor o al menos una situación para muchos insufrible, que exija un replanteamiento de toda nuestra organización económico, social y hasta política y cultural. Y lo primero es darnos cuenta de que no van de broma quienes tienen la sartén por el mango, ya que, como dice Antonio Caño, hemos llegado a un “proyecto fallido” que, sin duda, habrá que reconstruir o rehacer, lo que, en parte, esperemos que con éxito, ya ha comenzado a realizarse.


A ello se une también la declaración que, en otro ámbito, han hecho las tres asociaciones judiciales que representan a la mayoría de los jueces de nuestro país dirigida a la Comisión Europea de fecha 6 del corriente, en la que afirman, nada menos que, estamos en una “situación de riesgo claro de violación grave del Estado de Derecho en España”, y, derivado de ello, la independencia judicial ante las reformas, unas ya aprobadas y otras en trámite, sobre las funciones del Consejo General del Poder Judicial, y sus consecuencias.


Añadiéndose nada menos en su súplica a la Comisión Europea que se “tome conocimiento … acerca de las reformas legislativas sobre el apagón y desapoderamiento del CGPJ y su colonización por los partidos políticos, que comprometen los nombramientos de altos cargos judiciales, así como toda la actividad gubernativa sobre jueces (disciplinaria, promoción, formación, ...), y con ello su independencia e imparcialidad. Esta actuación pone en riesgo el Estado de Derecho, lo que constituye un riesgo claro de violación grave por parte de España de los valores contemplados en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea y por lo tanto, del propio Derecho de la Unión”.


A la vista de todo ello y sin perjuicio de que tales actuaciones legislativas no se consumen o tengan los efectos tan graves que se denuncian, si es cierto que cabe sentirse concernido por todo ello, para que ante este maremágnum nuestra vida no se convierta en “un cuento de terror”, como denuncia, o denunciaba, nuestro amigo Panero.