La cuarta ola de coronavirus llama a la puerta
La calle Toro, completamente llena./ FALCAO

La cuarta ola de coronavirus llama a la puerta

Buen tiempo, vacaciones, movilidad, botellones y relajamiento en el uso de la mascarilla, el caldo de cultivo para el coronavirus
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La provincia de Salamanca vive una meseta en los contagios por coronavirus, con días, como ayer sábado, con un repunte y, sobre todo, van tres días seguidos en que el número de brotes no deja de ascender, hasta conseguir ayer alcanzar los 37, con 193 contagiados asociados y 21 más que el viernes, cuando el fin de semana pasado eran menos de 5. Con estos datos, y la vacunación que se desarrolla lentamente, hace saltar todas las alarmas, además, con una tasa reproductiva de 1,03. Siendo la tasa de incidencia acumulada a 14 días de 79,27 y la de 7 días de 40,40, con una ocupación de camas UCI del 9,46%, que es lo más satisfactorio, dentro de lo malo, y con varios días en que los hospitales no lamentan fallecidos por Covid.




Las alarmas en las autoridades sanitarias y también los sanitarios y fuerzas de seguridad locales consultados por este diario se centran en la situación que se vive en las calles y plazas de Salamanca, con las terrazas llenas y, muchas veces, los usuarios de las mismas sin guardar las medidas sanitarias oportunas y, sobre todo, "el relajamiento en quitarse la mascarilla". Ahí, recalcan desde la Policía Local, "es donde está el problema". Además, a todo ello se suma el buen tiempo, las vacaciones de Semana Santa y, sobre todo, las fiestas en pisos y locales y botellones que realizan los más jóvenes donde la transmisión y el contagio consiguiente del virus "es lo más normal", comentan diversos sanitarios a NOTICIASCYL, por "el relajamiento y la pérdida del miedo al Covid".


Si las terrazas están completamente llenas y las calles céntricas se encuentran también a rebosar, importan tanto como las fiestas que siguen celebrándose en pisos y locales -como la última conocida en un garaje-, ya que, a diferencia de semanas y meses atrás, los locales de copas "cumplen con todas las medidas porque han cogido miedo a las denuncias", aseguran fuentes policiales. Solo es observar la cantidad de grupos de jóvenes, a última hora de la tarde, saliendo de los supermecados con bolsas llenas de bebidas refrescantes y alcohol. Es la muestra de que las fiestas en locales privados, los botellones y las borracheras siguen estando 'de moda' aunque, no es menoso cierto, aseguran desde la Policía Local de Salamanca, que últimamente "no son fiestas multitudinarias en los pisos, sino de pequeños grupos, porque ya denuncian los vecinos, pero siguen sin ponerse la mascarilla en las mismas ni guardando la distancia de seguridad".


Uno de los doctores del Servicio de Urgencias del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, en una entrevista a NOTICIASCYL, aseguraba que "se siguen realizando fiestas porque continúa viniendo gente joven borracha a las 4 de la mañana con intoxicaciones etílicas. Y esa gente se ha intoxicado en cuarentena sabiendo que a partir de las 10 de la noche hay toque de queda. La pregunta es qué acontece cuando llega el toque de queda. Es entonces cuando viene el problema. Ahí se nota que la gente le pierde el miedo al Covid". 


Finalmente, a pesar de las prohibiciones, el cierre perimetral de la Comunidad de Castilla y León y los controles de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a todo lo anterior se suma la movilidad que más personas de las esperadas tiene prevista. Ya comienzan a verse visitantes de otras CCAA en pueblos y paserar por la capital. Ahora solo toca esperar que pasen diez o quince días después de Semana Santa para ver si la cuarta ola entra por la puerta, porque esperando está en el quicio.


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