​Rumbo fotográfico para el Palacín
Campillo / ICAL . Petit Palais, también conocido como Palacín, ubicado tras el Palacio de Congresos y Exposiciones de León

​Rumbo fotográfico para el Palacín

El edificio leonés cumple una década y se consolida como sede cultural tras años de escaso y diverso aprovechamiento
|

Elena F. Gordón / ICAL


Con una superficie de 1.400 metros cuadrados, tras una inversión de 2,2 millones de euros, el 25 de marzo de 2011 abría sus puertas el Petit Palais de León, llamado a ser el edificio administrativo del futuro Palacio de Congresos, proyectado por 72 millones en la antigua azucarera Santa Elvira, y que la ausencia de las inversiones previstas convirtió en el actual Palacio de Exposiciones. Una década después, el rehabilitado inmueble industrial despega como sede cultural con la fotografía como área de especialización.


“Con esa arquitectura y esa luz que tiene quiero dedicarlo preferiblemente, casi exclusivamente, a la fotografía. Por ahí espero que vayan pasando los grandes”, apunta la edil responsable del área de Acción y Promoción Cultural, Evelia Fernández, quien destaca que la muestra ‘Retratos de Papel’ de Chema Conesa atrajo a más de 3.000 visitantes y fueron 300 los asistentes a las jornadas ‘Diálogos fotográficos’. Los planes de la Concejalía incluyen otras iniciativas relacionadas con este ámbito, que se dibuja como el eje de actividad del Palacín, sin desestimar otro tipo de iniciativas, siempre vinculadas a la cultura, en cumplimiento del encargo recibido en su día del alcalde José Antonio Diez.


Fernández explica que el edifico, cuando comenzó el mandato “no tenía ningún tipo de dotación y estaba bastante sucio”. Después de una adecuación con “lo mínimo” que espera ir completando, ya se pudo aprovechar para eventos del festival Purple Weekend de 2019, inaugurando la etapa de “uso exclusivo cultural” que ha dado cabida ya a jornadas, exposiciones y otras actividades “que han sido un éxito total y con una muy buena acogida del público”.


“El Palacín es un nuevo espacio cultural en un barrio obrero y ferroviario y es interesante que la cultura esté por toda la ciudad; no solamente en el centro. Estuvo sin actividad y luego desaprovechado, sin ninguna orientación concreta. No había una línea concreta, una filosofía para ese edificio y me parecía un desperdicio” reprocha a sus antecesores, a quienes atribuye “falta de ganas o imaginación”.


La concejala subraya que le parecía un “desperdicio” el uso diverso que se dio al recinto que le parece “muy bonito; pura arqueología industrial” y que le recuerda a Matadero Madrid . “Era como navegar sin ningún horizonte. Un día un congreso de Dermatología, otro un concurso de arroces, una feria de baile de salón, otra inmobiliaria o un congreso de deportes; un poco un ‘totum revolutum” repasa y recuerda también la exposición de Cuarto Milenio, en 2016, que congregó a varios miles de asistentes y por cuya cesión gratuita de las instalaciones el entonces portavoz socialista y ahora alcalde criticó al equipo de gobierno que dirigía Antonio Silván.


Peio Garcia ICAL exposicion titanic palacin leon


Peio García / ICAL. Exposición 'Titanic, the reconstruction' en las instalaciones del 'Palacín' en septiembre del año 2016

También en 2016 y durante tres meses el Palacín acogió una espectacular exposición, ‘Titanic, the reconstruction’, que exhibía una de las mayores colecciones existentes sobre el famoso buque. Y entre noviembre de 2017 y principios de 2018 tuvo lugar la exposición ‘Leyendas del Deporte’ que visitaron más de 8.000 personas. No existe un registro oficial de los actos desarrollados en el Palacín en la mayor parte de sus diez años de vida.


Su ubicación junto al Palacio de Exposiciones le parece una ventaja, porque al margen de su programación propia puede complementar grandes eventos. Por ejemplo, dice, puede ser el acceso cultural directo -con la actividades que acoja habitualmente o para la ocasión- para los asistentes a un gran congreso, dado que “se pude dar continuidad de uno a otro”.


“Parecía muy lejano, pero no. La gente lo ha tomado ya como suyo. El público lo ha adoptado. Es un edificio vivo y estamos en periodo de mejorarlo y dotarlo”, añade la edil, que tiene claro que el nombre oficial que le dio Dominique Perrault, autor del proyecto integral de reforma de la antigua azucarera Santa Elvira, no era el más apropiado. “A la gente le gusta llamarle Palacín; lo de Petit Palais era quizá un poco presuntuoso. Han pasado diez años y es leonés totalmente”, concluye.