Historia de la plaza de toros de Fabio Nelli o Viejo Coso vallisoletano (capítulo 4º)

Historia de la plaza de toros de Fabio Nelli o Viejo Coso vallisoletano (capítulo 4º)

“Cúchares” y “El Tato” son “fijos” en la plaza de Valladolid
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Desde 1860 hasta 1867, ambos diestros -“Cúchares” hasta 1868- repiten cartel en las ferias de septiembre. El torero madrileño de nacimiento y sevillano de adopción, sigue vigente en la actualidad porque al toreo se le conoce hoy como “el arte de Cúchares”. Pues bien, “Cúchares” toreó la última corrida en Valladolid en 1868 con Francisco Arjona Reyes “Currito”, a la sazón su hijo, quien había tomado la alternativa un año antes. 


Casares relata así lo que ocurrió aquella feria de 1868 los días 20, 21 y 22 de septiembre: Se celebraron tres medias corridas (sic). Sólo señala el periódico que en la primera corrida se lidiaron toros del señor Valdés que fueron unos bueyes malísimos. “Cúchares”, desgraciado toda la tarde; “Currito”, valiente pero la falta la mano izquierda y aprender a pasar sin encorvarse.


La muerte de “Cúchares” en La Habana en 1868



“Cúchares”, tras la temporada española, se traslada a Cuba para cumplir en La Habana varios compromisos. Lamentablemente, el diestro contrae fiebre amarilla (o vómito negro) y fallece el 4 de diciembre de 1868 en la capital cubana, donde es enterrado. En 1885 sus restos son trasladados a España y reposan en la parroquia de San Bernardo de Sevilla. “Cúchares”, había cumplido en mayo de ese año 50 años. 


CARTEL SANTOS



Reseñas de las corridas de 1869, cuando “Cúchares” ya había fallecido


Traemos a colación la muerte del gran diestro madrileño-sevillano porque a continuación copiamos una reseña de Emilio Casares, reflejada en la página 189 de su libro Valladolid en la historia taurina (1152-1890) que tras el ladillo con el año 1869 escribe lo siguiente:


Se celebraron tres medias corridas con ganado de San Agustín, de Salamanca y Duque de Veragua, para los diestros “Cúchares” y “Currito”. En la 1ª, el ganado fue bueno en general; “Cúchares” destacó por sus buenas maneras y sobre todo por sus ejecuciones a la hora de matar. “Currito”, muy verde aún, y aunque muy valiente, le falta confianza y oficio.


En la 2ª corrida, -continúa el relato de Casares- que se suspendió por la lluvia y se pospuso para otra fecha, el cronista manifiesta, que debido a la intensa lluvia caída tuvo que desistir de tomar apuntes. Del ganado no dice más que fueron bueyes, sin indicar su procedencia. Termina diciendo que la plaza fue un estanque.



En la 3ª corrida, no se destaca ninguno de los dos diestros. El ganado fue muy duro, matando a varios caballos tomando seis y siete varas. El 5º fue terrorífico, imposible darle un pase de muleta. Devuelto al corral, imposible hacerlo, no sabemos por qué. Un subalterno (Velías) cogió un estoque y lo atravesó por las costillas. 

Currito cu00fachares viejo coso valladolid



Don Emilio Casares y el desliz


Conocimos a don Emilio Casares, en plenitud de sus facultades, a finales de los 80, cuando preparaba su última obra, Historia de la plaza de toros de Valladolid (1890-1990). Casares fue catedrático numerario y director de la Escuela de Comercio de Valladolid donde enseñó la lengua de Moliere.


Magnífico y erudito aficionado, escritor taurino que reunió una monumental colección taurina de libros y cartelería, además de haber colaborado con sus crónicas taurinas en medios y revistas profesionales de España y Francia.   


Emilio casares escritor taurino valladolid



No cabe duda alguna sobre el rigor y la solidez investigadora y literaria de don Emilio Casares, pero alguna de sus numerosas fuentes de consultas se confundió y llevó al error al viejo profesor. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento y el recuerdo por el legado literario taurino que nos ha dejado tras muchos años de estudios y de rastreos bibliográficos. Su hijo Emilio se hizo cargo de la riqueza bibliográfica y museística, pero desgraciadamente falleció en 2019. Ahora, María Eugenia, su esposa, yMaria José, su hermana, mantendrán vivo el legado.


“Cúchares” y “El Tato”, suegro y yerno


Antes de proseguir con los resúmenes de los festejos celebrados en el nuevo coso hasta 1891, hacemos un inciso para recordar quiénes fueron estos dos personajes que marcaron una época del toreo en la segunda mitad del siglo XIX, y que tantos paseíllos hicieron en la plaza de Fabio Nelli.



Empezaremos por Francisco Arjona Herrera, “Cúchares”, por aquello de la antigüedad en el toreo. Madrileño de nacimiento (1818), fue criado en Sevilla desde corta edad. Hijo del banderillero Manuel Arjona, “Costuras”, sobrino de “Curro Guillén” y padre de Francisco Arjona Reyes, “Currito”. Pronto destacaría en la Escuela de Tauromaquia de Sevilla ya que a los 12 años lo apuntaron en la misma. Su maestro fue Pedro Romero. Las “prácticas” las hacía en el matadero donde su padre trabajaba como empleado. 


Cu00fachares chiclanero La Lidia



Debutó en público el 26 de julio de 1833, en una corrida a las órdenes de Juan León. Y en Madrid lo haría el 27 de abril de 1840, de banderillero con el mismo matador. Tomó la alternativa en Madrid -donde llegó a torear 300 tardes- el 27 de abril de 1842, aunque no hubo cesión de trastos.


Desde ese momento emprende una rivalidad taurina con “Paquiro” (el primer torero de la historia con gafas o anteojos), rivalidad desplazada posteriormente hacia "El Chiclanero".


Es el primer torero de la historia que se hace ganadero de toros bravos; fue a través de una partida de ganado que compró al duque de Veragua. Estuvo en activo veintiséis temporadas y se le considera uno de los más grandes conocedores taurinos, nunca recibió una cornada en su dilatada carrera.


Sus aportes a la faena de muleta son considerables, siendo el primero en desarrollar el toreo con la mano derecha de una manera uniforme y estilísticamente aceptada.


Fue el primero de la historia en utilizar la muleta como medio artístico. Anteriormente la franela era principalmente para preparar al toro para la muerte. Era un torero seguro con el estoque y, si bien sus detractores le criticaban el ser vanidoso y ventajista, su arte ha superado las críticas y aún hoy se conoce al toreo como «el arte de Cúchares».


Dos anécdotas de “Cúchares”:  un aficionado le gritó en una ocasión: ¡Reciba usted ese toro!»; a lo que él respondió: ¡Quia, lo que yo recibo es el parné! La otra se refiere a cuando partía para una plaza a torear, con un derroche de seguridad en sí mismo le decía a su mujer: A las ocho ténme la cena prepará, que gorveré con mucho apetito.


Antonio Sánchez y García “El Tato”


El barrio sevillano de San Bernardo de Sevilla -sede tradicional del antiguo matadero y cuna de toreros como “El Gordito” y los hermanos Pepe Luis y Manolo Vázquez- lo vio nacer y morir (1831-1895). En las temporadas de 1851-52 figura como puntillero del torero Juan Lucas Blanco y luego entró a formar parte de la cuadrilla de “Cúchares” como sobresaliente sin alternativa. Quién luego sería su suegro le cedió un toro, previo permiso de la autoridad, en la plaza de toros de la Puerta de Alcalá, saliendo airoso del trance.



Temporada 1869: el 7 de junio, en la Plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid, alternando con Lagartijo y Villaverde, resulta gravemente cogido por el toro Peregrino de Vicente Martínez, de Colmenar Viejo. La herida se infectó y hubo que amputarle la pierna derecha cuatro dedos por debajo de la rodilla. Ahí se acabó la carrera del diestro sevillano, quién intentó en vano reaparecer en tres ocasiones con una pierna ortopédica. 


Cojida antonio sanchez la lidia



Antonio Sánchez, “El Tato”, el diestro espléndido, generoso, derrochador, falleció en el olvido en Sevilla el 7 de febrero de 1895, ganando su humildísimo salario como repartidor de carne del matadero de Sevilla. ¡Si Peregrino me hubiese dejado en la Plaza!, exclamaba a veces añorando la gloria desvanecida.


¡No ha venido ni El Tato!


Su nombre no pasó a la historia como gran torero, pero es de los más mencionados en todo tipo de expresiones populares, recogemos de El País al contar la frase de ¡No ha venido ni El Tato! Y es que el diestro sevillano estaba en todos los carteles y en los eventos sociales de la época.



Bibliografía: Valladolid en la historia taurina (1152-1890), de Emilio Casares, editado por la Diputación Provincial en 1999. El Toreo y la torería, del mismo autor en Cuadernos Vallisoletanos (Obra cultural Caja Popular, 1986). Lanzas, Espadas y Lances, de José Delfín Val (Junta CyL1996). Cosas Taurinas de Valladolid (Agapito y Revilla/ Grupo Pinciano. Miguel Angel Soria. Fermín Rodríguez, blog info.valladolid.es.


www.valladolid.com. Mundotoro arquitecturava.es/. Archivo Municipal. bibliotecadigital.jcyl.es.