María, sanitaria del Hospital Clínico de Valladolid: “Ser una de las primeras vacunadas es todo un honor. Una venganza particular ante el virus”
María recibiendo la vacuna. Imagen cedida a NoticiasCyL Valladolid

María, sanitaria del Hospital Clínico de Valladolid: “Ser una de las primeras vacunadas es todo un honor. Una venganza particular ante el virus”

NoticiasCyL Valladolid charla con María Morán Martín, sanitaria que trabaja en la actualidad en el Hospital Clínico de la capital y que el pasado viernes recibió la primera dosis de la vacuna
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Nacida en Cigales y residente en Valladolid, María Morán Martín trabaja en la actualidad en la UVI del Hospital Clínico de la capital, algún mes en la zona COVID y ahora en la zona “limpia”, nos cuenta, después de meses de locura por la pandemia en los que ha pasado por Madrid, Basurto, en el país vasco, y Valladolid.


Graduada en enfermería, amante del baloncesto, del pádel y de los viajes, esta sanitaria de 26 años recibió el pasado viernes la primera dosis de la vacuna. “Quiero que la gente crea en la ciencia, en la necesidad de vacunación y en la seguridad de la misma”, asegura en esta entrevista.


Pregunta. ¿Qué se siente al ser una de las primeras vacunadas contra la COVID-19?


Respuesta. Los sanitarios estamos acostumbrados a tratar situaciones dramáticas en nuestro trabajo, pero el COVID ha supuesto un punto de inflexión. Creo que he vivido en meses lo que debería haber vivido a lo largo de mi carrera. El agotamiento físico y mental ya es real y hace mella entre compañeros, por eso el ser una de las primeras vacunadas es todo un honor. Una venganza particular ante el virus. Lo he sentido dentro una vez, lo he visto actual en pacientes jóvenes, ancianos, incluso niños y es la forma de mirarle a los ojos y decirle “ya te queda menos”.


Ser una de las primeras vacunadas es todo un honor. Una venganza particular ante el virus


Pero sobre todo, al ser de las primeras y con esta entrevista que nos da voz, quiero que la gente crea en la ciencia, en la necesidad de vacunación y en la seguridad de la misma. Actualmente no tiene tanto peligro el virus o los posibles efectos de la vacuna como el peligro para la salud pública que suponen los negacionistas.


P. ¿Cuándo fue y como recuerda el momento? ¿Qué se siente?


R.Nervios y más nervios ante la llegada inminente de un momento que hemos anhelado tantos meses, un momento histórico. Me vi en la necesidad de dejar constancia en vídeo y fotos, ya que el ser humano olvida con facilidad, para recordar que hubo un momento en que las cosas se pusieron feas, pero tuvimos la templanza de seguir adelante.


Me vi en la necesidad de dejar constancia en vídeo y fotos, ya que el ser humano olvida con facilidad, para recordar que hubo un momento en que las cosas se pusieron feas, pero tuvimos la templanza de seguir adelante. 


Ahora mismo, lo único que siento son ganas de seguir, y de inmunidad de grupo claro, necesitamos volver a abrazarnos, a sentir la piel con piel en un abrazo, humanizar el trato a los pacientes sin tanto EPI.

Y para ejemplificar a mis nietos cuando les entre en el examen de Historia las fases de la desescalada, lo que fue la vacuna, etc.


En cuanto a efectos adversos, un poco de dolor local en el brazo al día siguiente y nada más.


P. Tiene más significado para usted que pasó el virus a finales de octubre. ¿Cómo lo recuerda? ¿Tuvo síntomas?


R. Lo recuerdo como un momento horrible, no tanto por el virus que al final sólo fue una semana con dolor de cabeza, de músculos, mucha astenia y anosmia; sino porque fue el momento en el que por primera vez en mi vida mi salud mental se vio comprometida y justo antes de atraparme el virus caí en una pequeña depresión fruto de toda la bomba de sentimientos, emociones y experiencias vividas durante el año.


Creo que esta pandemia nos ha enseñado a todos, la importancia que tiene cuidar nuestra salud mental.


P. Estuvo 17 días confinada, sin contacto, que es algo también muy duro.


R. Fue muy duro, soy una persona bastante sociable y al trabajar yo no había tenido un confinamiento tan estricto, iba al Hospital, trataba con las compañeras, tenía una rutina. El COVID aparte del cansancio físico y sus síntomas es el daño psicológico que está haciendo. Vivo sola y llegó un momento que las videollamadas no eran suficientes, necesitaba el contacto y el calor humano.


Eso me hizo sentir empatía de la gente que vivía sola, lejos de sus familias, en pisos pequeños… y lo estuvo durante 3 meses.


P. ¿Cree que la estrategia de vacunación está siendo la adecuada?


R. La estrategia, como todas las estrategias, en papel queda bien plasmada y es correcta, el problema es cuando se tiene que implementar que es donde surgen los fallos, (tiempos, nepotismo, decisiones difíciles sobre quién si y quien no en igualdad de condiciones…).


P. ¿Cree que se llegará a ese 70% de la población vacunada a la que apunta el ministro de Sanidad, Salvador Illa, con la entrada del verano? ¿Sería el principio del fin del virus?


R. Es difícil aventurarse en dar estimaciones en algo tan desconocido a medio plazo. No soy conocedora de todos los procesos que se están llevando para aventurar ese 70%, lo que creo que es muy difícil crear inmunidad de grupo tan pronto, debemos esperar y seguir con las precauciones necesarias.


Creo que es muy difícil crear inmunidad de grupo tan pronto, debemos esperar y seguir con las precauciones necesarias.


P. Pero centrándonos en lo que tenemos actualmente, la tercera ola. ¿La situación en los hospitales es crítica?


R. Sí, con servicios colapsados centrados en un virus no se deja espacio para el resto de enfermedades, accidentes, etc. Ahora mismo el hospital está bastante desbordado, sobre todo las urgencias y las UCIs, pudiendo llegar fácilmente al nivel de la primera ola.


P. Usted acabó la carrera, trabajó en centros de Atención Primaria y centros de salud de Valladolid y en pueblos pero el 4 de marzo, antes de la pandemia, acabó el contrato. El día 9 recibe una llamada y el 10 comienza allí. ¿Cómo fue la experiencia de la primera ola en Madrid y qué labor ejercía?


R. No voy a negar que unas lágrimas se me cayeron en el ave Valladolid-Madrid, con mi maleta de mano (pensando que en unos días podría volver a casa a por más equipaje, ilusa de mí, que a los dos días comenzó el estado de alarma), mi miedo de empezar en una UVI sin apenas experiencia y camino a la guerra del coronavirus de la que algo se veía en la televisión.


Cuando entré por las puertas de la UCI eso era una guerra real, un estrés terrible, todos corriendo para recibir ingresos, intubándoles a todos, los compañeros que apenas tenían tiempo para enseñarte… Ese mismo día hubo enfermeras también nuevas que renunciaron a estar ahí. Yo tuve mucha suerte de tener unos compañeros increíbles y aprender de ellos de la mejor manera que pude.


Otro inconveniente fue el turno fijo de noches y los trastornos de sueño que ello supone. Por no hablar de las pesadillas que teníamos todos debido al estrés generado. Fue como estar en una serie de Netflix, solo que, al despertar de las pesadillas, tenías que vivir otra real.


P. En mayo vuelve a Valladolid, pero de ahí a Basurto y después, en septiembre, vuelta al Hospital Clínico. Cuénteme cómo está en la actualidad. ¿Qué labor desempeña?


R. En una pandemia donde hacía falta sanitarios en todo el mundo he estado en tres hospitales diferentes porque los contratos son de vergüenza incluso cuando más falta hacemos.


Actualmente me encuentro trabajando con pacientes críticos en la UVI del Hospital Clínico, algún mes en zona COVID y ahora en zona “limpia”. Continúo aprendiendo y formándome en este campo tan amplio, tan minucioso y tan complicado que supone el paciente crítico, las enfermeras todavía no entendemos cómo aún no existe una especialidad de enfermería en este ámbito tan necesario.


P. ¿Qué mensaje lanzaría a la población tal y como se está poniendo la situación por lo complicado de la tercera ola?


R. Paciencia, es normal que la gente esté perdiendo el ánimo, necesite volver a la vida que se tenía antes, pero ya nos queda menos, quería darles un mensaje de fuerza, es el último gran empujón y solo podemos hacerlo juntos.


Paciencia, es normal que la gente esté perdiendo el ánimo, necesite volver a la vida que se tenía antes