Antonio Jesús Martín: "La Iglesia y Cáritas tenemos que generar esperanza ante la dificultad”
El presidente de Cáritas de Castilla y León, Antonio Jesús Martín./ ICAL

Antonio Jesús Martín: "La Iglesia y Cáritas tenemos que generar esperanza ante la dificultad”

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Juanma de Saá

Ante los efectos que la pandemia de coronavirus y su repercusión en la economía están teniendo sobre las personas más vulnerables, el presidente de Cáritas de Castilla y León, Antonio Jesús Martín, advierte de que la organización católica cerrará 2020 con, aproximadamente, un 25 por ciento más de personas atendidas en la Comunidad autónoma respecto al año pasado, más de 170.000 en total y con recursos similares a los de 2019.


Las complicaciones que se presentan en el año entrante obligan a replantearse hasta el propio modelo social y productivo para responder al hecho de que hasta trece millones de personas pueden verse en riesgo de exclusión social en España.


Antonio Jesús Martín de Lera nació en 1963, en Benavente (Zamora), donde empezó sus estudios, que continuaron en el Seminario Menor de Toro y en el Seminario Mayor de Salamanca, además de profundizar después en Roma (Italia) sobre la Biblia, entre otras áreas. Se ordenó sacerdote en 1988. Lleva vinculado al ámbito de lo social y de Cáritas prácticamente desde su ordenación y es bien conocido por llamar pan, al pan y vino, al vino.


Esta tarea no dejará tiempo para subir en ningún escalafón

(Sonríe). Yo siempre digo que no tengo ninguna aspiración. Mi aspiración en la vida es ser un seguidor de Jesús, con mis fallos y mis pecados, y tratar de ayudar a la gente. Esa es mi intención. Nunca me he propuesto llegar a ser nada más. Lo que le pasa al hermano te afecta de necesidad.


El nuevo obispo de Zamora le ratificó como vicario episcopal para Asuntos Sociales.

Bueno, el procedimiento habitual cuando llega un nuevo obispo a la Diócesis es que ratifique los cargos, al menos, durante un tiempo, para poder conocer y ver la realidad. Después, es normal que haga cambios, según vaya viendo la realidad de la Diócesis. El obispo de Zamora es una persona de diálogo, de comunicación, cercano y se le ve un hombre de Dios.


Si no era fácil hablar de la esperanza químicamente pura por los indicadores socioeconómicos en Castilla y León, ¿hasta qué punto ha complicado las cosas la pandemia?

La pandemia ha traído consecuencias sanitarias, económicas, sociales y de sentido de la vida. Hay gente que se lo pregunta y quienes manejan estas informaciones dicen que el número de suicidios ha aumentado. Por eso, en medio de la situación, la Iglesia y Cáritas tenemos que generar esperanza ante la dificultad. No podemos perder de vista que siempre que hay vida hay esperanza. Dentro de las muchísimas dificultades no podemos tirar la toalla porque, si no, nos hundiríamos como personas, como sociedad y como Iglesia. Debemos transmitir a la gente que es posible, por muy mal que estemos.


¿Cree que es más fácil legislar sobre determinados temas cuando el mundo está apesadumbrado y asustado?

Sí, tristemente. El miedo crea en las personas una situación de indefensión que facilita que nos cuelen lo que quieran. Por ejemplo, ¿era este el momento para la Ley de Eutanasia? Yo creo que no. Hay que apostar siempre por la vida y nos están diciendo desde ámbitos científicos que hay que hacer una ley de cuidados paliativos porque la gente quiere vivir, no morir. Han aprovechado para meternos una ley que tiene poco fundamento en este momento.


Usted padeció la COVID-19 en los primeros momentos de la pandemia. ¿Cómo vivió la enfermedad?

Estuve ingresado del 20 al 30 del pasado mes de marzo. No necesité estar en la UCI pero es verdad que lo pasas mal. Eres relativamente joven y sin patologías previas pero, con una neumonía bilateral, nunca sabes lo que puede pasar. Te planteas que la vida es un instante y que no dependes de nosotros. A veces, os hemos creído dioses pero, desde una visión creyente, la vida está en manos de Dios. Cuando me dijeron esto, pensé: “Señor, en tus manos estoy”. En ese momento, experimentas una paz tremenda y, a la vez, la vulnerabilidad que tenemos. Pensamos qe podemos ganar hasta la vida eterna con los medios científicos, que vamos a llegar a Marte y todo eso pero somos tan frágiles que un bicho imperceptible pone en jaque a todo el Planeta.


El informe Foessa de 2019 hablaba de 8,5 millones de personas en riesgo de exclusión social en España. ¿Cuánto habrá aumentado la cifra este año?

En términos generales, seguramente se pueda hablar de doce o trece millones de personas que están en exclusión o que corren el riesgo de estarlo. En nueve meses, habrá aumentando un 25 por ciento una cifra que ya era preocupante antes de la pandemia. Es un dato tremendo. En estos momentos es cuando, como personas, sociedad y administraciones debemos dar lo mejor de nosotros mismos y ver lo que es esencial y lo que es accesorio. Aquí viene gente que se sienta ahí, donde estás tú, y me dicen que necesitan para comer. Que si no ayudamos nosotros, no tienen para comer. Te preguntas dónde hemos llegado. Gente como tú y como yo.


Cáritas atendió en Castilla y León a más de 130.000 personas en 2019. ¿Cuánto ha aumentado la cifra en 2020?

Según lo que las once diócesis hemos recogido, no estamos muy lejos de las cifras en el ámbito estatal y hablamos de, aproximadamente, un 25 por ciento de aumento en este período. Es decir, Cáritas ha atendido en Castilla y León a unas 170.000 personas este año. Los ERTE están sirviendo de amparo pero no se sabe qué va a pasar porque depende de muchas variables. Por otra parte, el Ingreso Mínimo Vital va muy lento. No se le ha concedido a mucha gente, después de varios meses y, cuando lo solicitan, se para la Renta Garantizada de Ciudadanía. Ha habido una descoordinación entre ambos ingresos que, en vez de ayudar, ha facilitado que mucha gente haya salido todavía más perjudicada en momentos difíciles. Es un tema burocrático que, felizmente, parece que ahora está, más o menos, canalizado y orientado. Luego ha habido gente con ERTE que no ha cobrado, autónomos sin ingresos o gente que estaba trabajando en economía sumergida que ahora no tiene nada.


Cuando había cierta bonanza, ya era abrumador pensar cómo solucionar las carencias de esta sociedad. ¿Cómo han respondido las administraciones con Cáritas?

En este momento, ha habido alguna administración que ha reaccionado y otras, no. Por ejemplo, la Diputación de Zamora ha visto la necesidad y que Cáritas llega a las personas necesitadas y ha duplicado la subvención respecto a 2019. En Castilla y León, la Junta se ha mantenido lo que teníamos y es una de las cuestiones que debemos plantear. Debemos ser reivindicativos ante las administraciones porque estamos atendiendo a mucha más gente con los mismos recursos. Eso es muy difícil de mantener.


¿Qué nivel de solidaridad registra Castilla y León?

Se mantiene la tendencia de solidaridad, sobre todo en el ámbito individual. La iniciativa particular y de muchas empresas ha sido generosa y eficaz. Hemos notado de forma importante la confianza que las empresas tienen en Cáritas.


El papa Francisco llamó la atención en su encíclica ‘Laudato si’ sobre la necesidad del cuidado del medio ambiente y del cambio del modelo productivo global. ¿Es el momento de hacerle caso?

La verdad es que sí. Y en ‘Fratelli tutti’. Tiene una visión que va más allá de los creyentes. Debemos ser conscientes de que hay que buscar alternativas al modelo actual de sociedad y de economía, alternativas más austeras, que tengan en cuenta la ecología y en el que las personas estén preocupadas por lo que le pasa al vecino de al lado. Vivimos en una sociedad muy individualista, que es uno de los fallos que ha puesto de manifiesto la pandemia. Me preocupo por mí y por los míos. Parece que a quien no le ha tocado de de cerca vive como si todo esto no importara. La insensibilidad nos mata. Debemos ser sensibles a los problemas reales de la gente porque de las crisis o salimos todos o nos hundimos todos.


La estadística indica que unos 2,3 millones de personas mayores de 65 años viven solas en España, más de 170.000, en Castilla y León. ¿Estamos siendo una buena sociedad?

No. No estamos quedando demasiado bien. Las personas mayores han sufrido de forma especial esta crisis. Pero los niños, también. Trabajamos con niños en riesgo de exclusión y, por ejemplo, la brecha digital es tremenda. Hemos intentando estar presentes a través de los programas de infancia y monitores nuestros han estado yendo en plena pandemia a ver a niños, aunque fuese para llevarles los deberes y ofrecerles una ayuda, aunque fuese en el portal de casa. Más allá de la económica, importa también la solidaridad de las personas.


¿Qué planes tiene Cáritas de Castilla y León para los próximos meses?

Se presentan complicados. Dios quiera que, con las vacunas, la situación sanitaria vaya mejorando durante el primer semestre de 2021. No será de la noche a la mañana y habrá que tener paciencia y prudencia. El problema sanitario arrastra el problema económico. La destrucción de empleo y de tejido empresarial y social va ser muy difícil de recuperar y más en lugares como Zamora, Soria, Ávila, Palencia, por ejemplo. Cuando una tienda, un bar o cualquier negocio cierra, es difícil que vuelva abrir. El escenario de todo 2021 va a ser difícil. Esperemos que la evolución sanitaria permita la evolución de la economía.


¿Cómo va a ser la nueva campaña de Navidad de Cáritas?

En toda España hacemos una campaña por Navidad y, esta vez, en medio del distanciamiento al que nos ha sometido la pandemia, con el lema especial ‘Esta Navidad, más cerca que nunca’. Hay muchas formas de estar cerca de quien sufre y de quien peor lo pasa. La presentaremos estos días en todas las diócesis. En el caso de Zamora, será el 29 de diciembre y lel acto contará con la presencia de nuestro nuevo obispo, don Fernando, para presentar la campaña con detalle.