Tener razón

Tener razón

Seguramente en épocas convulsas como la actual, se agudizan los sentimientos personales frente a todo lo que nos rodea, ya sea la familia, la patria chica, la tierra en sentido amplio y, por supuesto, la nación o patria grande, según la denominación que personalmente quiera darle. Cada uno tiene sus cadaunadas, y como dijo Ortega, sus circunstancias, tanto actuales y sobre todo pasadas, que influyen decisivamente en lo que uno piensa y cree. Queriendo, en suma, tener razón en sus opiniones y, lo que es peor, en que los demás le secunden para lo que parece evidente desde su punto de vista.


El filósofo y político, más lo primero que lo segundo, Manuel Cruz, acaba de publicar un libro realmente recomendable, “Transeúnte de la política. Un filósofo en las Cortes Generales”,Editorial Taurus, que constituye un ejercicio de sinceridad no habitual en nuestros lares, ya que aborda con sentido crítico y mordaz lo que, en su paso por el Congreso y el Senado, del que fue presidente, ha visto y oído. Hay, entre sus muchas citas y reflexiones, una que me ha llamado la atención: “No se tiene la razón por haberla tenido", y es verdad, a mi juicio.


En efecto, a la vista de lo que está pasando en España y, por supuesto, en Castilla y León y nuestros pueblos, el choque de generaciones es evidente. Los mayores, entre los que me encuentro, creemos que nuestras razones son inmutables y que las nuevas generaciones están en esencia equivocadas por inexpertas y crédulas, lo que en parte puede ser verdad. Pero, si bien es cierto que “la experiencia es un grado”, no por ello los sietes sabios de Grecia, que derrocharon conocimientos, tenían la solución para todo. Bien es cierto que sus enseñanzas sirvieron, pero las circunstancias, al cambiar, hacen que aquellas queden trasnochadas.


Algo de eso está pasando, ya que los veteranos o eméritos que, queramos o no ya estamos en la reserva para muchas cosas, no podemos exigir ni mucho menos imponer nuestros criterios que fueron válidos en su momento, pero que ya no lo son, por mucho que se empeñen en lo contrario. “Retirarse a tiempo acredita a un general o es una victoria”. Y ello, porque no sólo todo “es del cristal con que se mire”, sino que el paso del tiempo es, sin duda, un crisol que mitiga o acrecienta los perfiles de las cosas.


La gente de la justicia, que siempre está de moda, decimos algo que viene a cuento del título de este artículo y es que, cuando la gente tiene un conflicto judicial, lo que de verdad quiere no es que se haga justicia, sino que lo que desea es que le den la razón, por ello, Goethe dijo aquello de “somos todos tan limitados que queremos siempre tener razón”, si bien, no por ello la razón es siempre la panacea deseable ya que, como también dijo Karl Marx, “la razón siempre ha existido, pero no siempre de una forma razonable”.


En fin, la condición humana es así y, por supuesto, todo tiene sus pros y sus contras, pero para nuestra tranquilidad y más en estos días de Fiestas Navideñas, confiemos en que los unos y los otros respeten sus diversos cometidos y no mezclen las churras y las merinas, que cada una tiene su cañada y sus pasos.

Esperemos que el nuevo 2021, que está al caer, nos haga a todos más razonables.