La contaminación por ozono ha caído un 41% en Castilla y León en 2020, según Ecologistas en Acción

La contaminación por ozono ha caído un 41% en Castilla y León en 2020, según Ecologistas en Acción

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Ecologistas en Acción señala en su Informe Anual sobre Contaminación por Ozono que la presencia en la atmósfera de Castilla y León de esta sustancia ha caído un 41 por ciento en los nueve primeros meses de 2020 pero, pese a la crisis del COVID-19, han advertido de que "la práctica totalidad de la población castellanoleonesa" ha respirado aire con más nivel de este contaminante del recomendado por OMS.


Según ha informado Ecologistas en Acción en un comunicado recogido por Europa Press, la reducción de la movilidad por la crisis de la COVID-19 ha provocado una mejora "sin precedentes" de la calidad del aire, también en relación al ozono troposférico.


El Informe anual sobre la Contaminación por Ozono de Ecologistas en Acción concluye por un lado que el ozono ha registrado un descenso, respectivamente, del 65 por ciento con respecto a los niveles máximos de ozono marcados por la normativa regional y del 41 por ciento con respecto a los niveles que señala la OMS, en relación al promedio de las registradas en el periodo 2012-2019, en el conjunto de la región.


Pese a esta reducción, que se vincula entre otros aspectos a la reducción de la actividad como consecuencia de la pandemia del COVID-19,Ecologistas en Acción ha recordado que todavía el 90 por ciento de la población y el 74 por ciento del territorio castellanoleonés han estado expuestos a unos niveles "insalubres" de esta sustancia.


El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza 483 estaciones oficiales de medición de ozono repartidas por todo el territorio español, entre ellas 36 situadas en Castilla y León.


En lo que respecta a Castilla y León, entre sus principales conclusiones, se destaca que durante 2020 los niveles de ozono se han reducido de forma importante, lo que ha interrumpido la tendencia estacionaria o al alza de los últimos años, como consecuencia de la drástica disminución de las emisiones de sus contaminantes precursores en la industria y en el transporte, por efecto de la crisis de la COVID-19.


El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de acuerdo al cual el aire contaminado por ozono ha afectado en 2020 al 90 por ciento de la población y al 74 por ciento del territorio castellanoleonés.


Si se considera el valor objetivo establecido por la normativa, más laxo que la recomendación de la OMS, la población que ha respirado aire contaminado por encima del estándar legal es de 273.000 personas --aproximadamente un 12 por ciento de la población--, en las zonas Montaña Sur y Valle del Tiétar y Alberche, que agrupan parte de las provincias de Ávila, Salamanca y Segovia. En estas zonas tres estaciones de medición han incumplido el objetivo legal en el trienio 2018-2020.


La frecuencia de las superaciones de los estándares legal y de la OMS ha sido muy inferior a la de años precedentes, con un descenso de respectivamente el 65 por ciento y el 41 por ciento en relación al promedio de las registradas en el periodo 2012-2019, en el conjunto de la región.


La mejoría de la situación ha sido en especial relevante en las aglomeraciones urbanas de León y Valladolid y en las zonas Duero Norte y Montaña Norte, con una reducción del número de días con mala calidad del aire superior al 50 por ciento. De manera puntual, el ozono sólo ha aumentado en la estación suburbana de Fuentes Blancas, en la aglomeración de Burgos.


La contaminación por ozono, incide EA, "debe abordarse como un problema sanitario de primer orden" pues según la Agencia Europea de Medio Ambiente, causa cada año entre 1.500 y 1.800 muertes en el Estado español, entre ellas un centenar en Castilla y León, según el Instituto de Salud Carlos III. Las personas más afectadas son "niñas y niños, personas mayores, mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiorrespiratorias crónicas".


El coste sanitario y laboral de la contaminación por ozono, ha añadido Ecologistas en Acción, fue de 5.000 millones de euros en 2013, un 0,33% del PIB español, según el Banco Mundial, sin considerar los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales.


LA JUNTA, "SIN ELABORAR PLAN DE MEJORA DE LA CALIDAD DEL AIRE"
Los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la contaminación, ha recordado EA, "son obligatorios según la legislación vigente". Pero, en el caso del ozono, la Junta de Castilla y León sigue sin elaborarlos, en todas las zonas donde resultan preceptivos, pese a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de octubre de 2018, confirmada por el Tribunal Supremo en junio de 2020.


Se trata, ha advertido la asociación ecologista, de "una negligencia" que "pone en peligro la salud de 1,7 millones de castellanos y leoneses, en las aglomeraciones de Salamanca y Valladolid y en las zonas Duero Norte, Duero Sur, Montaña Sur, Valle del Tiétar y Alberche y Soria y Demanda".


Ecologistas en Acción ha recordado que ha solicitado la ejecución de la sentencia citada y ha impugnado asimismo por inoperante la Estrategia para la mejora de la calidad del aire aprobada por la Junta de Castilla y León para aparentar que hace algo, "cuando en realidad no hace nada".


"Pocas ciudades", añaden, cuentan con protocolos de actuación frente a las puntas de contaminación por ozono. El de Valladolid es "el único ayuntamiento que contempla medidas de limitación del tráfico en episodios de elevada contaminación".