El búnker de Castilla y León

El búnker de Castilla y León

Entre políticos anda el juego de política y toros
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Todos conocemos, sobradamente, cómo está y como se desarrolla la pandemia por Covid-19. Es más, somos conscientes de los medios para hacer frente a este dichoso coronavirus. Pero llama mucho la atención en el búnker que se han convertido las Cortes de Castilla y León, cerradas a cal y canto para desarrollar el trabajo profesional.


Existe malestar, no solo en los medios de comunicación, principalmente en el sector de los reporteros gráficos destacados en las Cortes, que no pueden realizar su cometido con impedimentos por todas partes, pero es que llama la atención que ni los redactores pueden acceder si no es con una indicación precisa a dónde van o con quién se han citado. Eso conculcando el sagrado derecho al secreto de las fuentes. Faltaría más que para hablar con un portavoz, procurador o miembro de un gabinete -de los muchos que hay- hubiera que informar a Presidencia.


No solo los medios de comunicación, sino que, aseguran a este diario diversos procuradores, también existe un fuerte malestar en sus señorías, por lo difícil que se hace poder desarrollar la labor para la que fueron votados, tanto en comisiones, reuniones y plenos. Algo que, por cierto, no se observa en ninguna otra institución, incluso en el propio Gobierno regional, y menos en el Congreso de los Diputados y en el Senado.


No se pueden realizar canutazos. No se puede hablar en un pasillo -aún guardando las distancias- con ningún político. No se puede salir del despacho asignado a los medios -incluso durante los días de plenos- y no se pueden utilizar cuando no existe pleno. Es decir, que las Cortes de Castilla y León se han convertido en un auténtico búnker. Medidas hay que tomar, faltaría más, para prevenir los contagios, pero hasta el extremo de cerrar a 'cal y canto' el pantagruélico edificio, va un abismo.


Sospechamos que el presidente, Luis Fuentes, mira todo desde lo alto de la tarima como si la 'cosa' no fuera con él. Es más, quizás haya aprendido de un paisano en mirar para otro lado, o 'esta historia' no va conmigo. Las Cortes de Castilla y León han perdido la frescura, la cercanía, y no digamos la de su presidente que parece situado por encima del bien y del mal.


Pues eso, que a buen entendedor, pocas palabras bastan.