Purita Linares, “La Chinita”: una mujer brava de su tiempo

Purita Linares, “La Chinita”: una mujer brava de su tiempo

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Fue novillera puntera en las décadas de los años 70/80. Apoderada por el que fuera su marido, Santos Santos García, “El Serranillo”, llegó a torear unos 250 festejos. Esta vallisoletana del Barrio de San Pedro, única hermana entre seis varones, se abrió paso en la vida echándole mucha casta, tanta como le ponía cuando toreaba. Espontánea y firme en sus respuestas, conocemos a fondo a Purita Linares.


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P.- ¿Cómo surgió tu afición?


R.- Pues de casualidad, estando en los encierros de Medina del Campo me echó mano un toro y ahí empezó todo.


P.- ¿Y lo del toreo?


R.- Fue a través de Angela, quién empezó a manifestarse porque a las mujeres no nos dejaban torear. Me empezaron a decir que me sacase el carné de novillera y a partir de ahí empecé a tomarlo más en serio.


P.- Sabemos que ante la cara de los novillos estabas tranquila, valor de sobra y manejándote bien con los trastos de torear. Pero, ¿No tuviste miedo escénico por ser mujer?


R.-No, en ningún momento. Nunca lo he tenido por ser mujer, me he criado entre seis hombres y jamás tuve ese complejo.


P.- ¿Qué opinas del feminismo?


R.-El de ahora no me representa, en una palabra.


P.- ¿El ser mujer te impidió llegar más alto en el toreo?


R.- Yo creo que no, lo único que me ha impedido llegar han sido las volteretas que me daban los novillos y los huesos que me rompieron, y eso te lo hace pensar. Y la edad, claro.


P.- ¿Crees que el mundo del toro es puro machismo?


R.- Machismo hay, pero en todos los sitios. Cuando creen que te pueden pisar lo hacen, pero en el toreo y en todos los sitios. Pero yo no creo ni en el machismo ni en el feminismo.


P.- Con tantos festejos ¿Qué recuerdos guardas con más afecto?


R.- Pues son muchos. Recuerdo la salida a hombros en mi tierra, Valladolid; el triunfo en Vista Alegre el haber compartido cartel con matadores de toros. Muchos, muchos recuerdos.


P.- ¿SI volvieras a nacer elegirías el mismo camino que has hecho?

R.- Sabiendo lo que sé sí


P.- ¡Hablemos del romance entre la novillera y su apoderado!


R.- Nada, pues surgió al estar tanto tiempo juntos. Nos enamoramos y nos casamos.


Y de la unión del matrimonio nació un bellezón que se llama Vanesa y estudia periodismo en Valladolid. Digno de conocer ¡Cuéntanos, por favor, el día que nació tu hija!


R.- Pues resulta que estábamos en la plaza de San Esteban de Gormaz porque Santos toreaba. Y yo mientras aguardando porque quería que mi hija naciese en el quirófano que llevábamos siempre a las plazas. Se lo dije al cirujano. Pero al final la cosa venía mal. Cuando acabó la novillada mi marido me llevó a Soria y allí nació la niña.


P.- ¿Cómo era “El Serranillo”


R.- Era un tío íntegro, legal, honrado y trabajador. Todo lo que pueda decir de él es poco.


P.- Novillero, subalterno, empresario, apoderado. ¿En qué faceta se encontraba mejor Santos?


R.- En todas, porque era un todo terreno. Lo mismo poniendo banderillas, a la vez que estaba pendiente de que todo saliera bien en el festejo. En todos.


P.- Fueron años duros, sin duda. Pero ¿Hicisteis dinerito?


R.- La verdad es que sí, porque el auge de las toreras tuvo mucho tirón y la gente iba a vernos llenando las plazas, Fue una época muy buena y ganamos dinero, la verdad es que sí.


P.- A la muerte de tu esposo, madre e hija, asumisteis la continuidad de las actividades de la empresa taurina que Santos no pudo continuar ¿Cómo fue la experiencia?


R.- Bien, porque como llevábamos tantos años juntos conocía bien el funcionamiento. Yo llevaba el papeleo. Nos fue bien.


P.- Posteriormente, en homenaje a tu marido, organizasteis un bolsín con su nombre en vuestra finca de Riaza ¿Cómo resultó y por qué no hubo continuidad?


R.-Fue espectacular, y no es porque lo diga yo como parte interesada. Y es que cuando se pone todo el cariño en organizar las cosas tienen que salir bien. Llegó a traspasar fronteras con mexicanos, colombianos, etc.; y de España venían de todas partes. Y no hubo continuidad porque nos dejaban el ganado y muchos ganaderos se ofrecieron para continuar dejándonos las vacas, el transporte, etc., pero me resultaba difícil asumir tanto favor que pedía.


P.- Y ahora, madre e hija llenas de romanticismo taurino, estáis viviendo en vuestra finca rodeadas de bravos. Y sin embargo los tenéis por puro placer, que es otra de las formas de encontrar la felicidad con algo que a uno le gusta.


R.- Por supuesto, si yo no tuviera ganado bravo no sé si podría ser feliz. Me han ofrecido meter ganado manso, pero no, prefiero lo bravo.


P.- ¿Cómo se ve el toreo y sus asuntos taurinos desde tu perspectiva y con tantas vivencias?


R.- Pues la verdad es que no lo estoy viendo muy claro. Son muchas exigencias a nivel de permisos, cada día lo ponen más difícil. Y los chavales, menos mal que hay escuelas taurinas para que sigan surgiendo chicos…y chicas


P.- ¿Qué cambiarias en la tauromaquia, desde tú amplia experiencia?


R.- Pues no lo sé, la verdad. Se podrían cambiar muchas cosas, pero lo que no debe faltar nunca es el romanticismo.


P.- ¿Te arrepientes de algo de todo lo vivido?


R.- No, en absoluto.

Gracias, Purita. Prometemos visitarte este otoño para poder saludarnos…y degustar unos boletus de esos tan deliciosos que recoges por tus dominios riazanos. Hasta entonces. Un abrazo fuerte para ti y Vanesa.