El polémico plan de movilidad de Valladolid tampoco reduce la contaminación del centro

El polémico plan de movilidad de Valladolid tampoco reduce la contaminación del centro

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Reducir la contaminación atmosférica es uno de los objetivos prioritarios de cualquier ciudad que aspire a ser sostenible y es, asimismo, la prueba que mejor atestigua la integración exitosa de una movilidad sostenible. Valladolid vigila de cerca desde hace años la calidad de su aire a través de las cinco estaciones meteorológicas que controlan y analizan minuciosamente los contaminantes más nocivos.


Amparado en esa premisa, se presentaba hace cuatro meses el plan de movilidad que tanta polémica está levantando por el caos circulatorio que está sufriendo la ciudad. Uno de sus objetivos, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en lo relativo a la salud y accesibilidad, parece estar ahora en entredicho ante las retenciones en la almendra central a horas punta que poco favorecen a la calidad del aire.


De este modo, recurriendo a datos oficiales, se determina que la contaminación en el centro no solamente no se ha reducido tras su puesta en marcha, sino que la tendencia de alguna de las partículas procedentes del tráfico de los últimos meses ha sido ascendente. Así lo demuestran los datos de la Red de Control de Contaminación Atmosférica del Ayuntamiento de Valladolid de la estación de Poniente referentes al peligroso N02 (dióxido de nitrógeno), con una tendencia creciente, y las partículas PM 2,5, (contaminantes derivados del tráfico) que se mantiene sin descensos en estos meses, mientras que el malestar ciudadano ha ido en aumento.


No2 tendencia



PM25



Atendiendo a los picos de los gráficos, en el periodo entre mediados de julio y agosto, las partículas PM 2,5 en la estación de Poniente alcanzan niveles máximos de 21 μg/m3  en la primera semana de agosto, con cotas máximas de 15 μg/m3 en ese mismo periodo del año anterior. Una situación similar se observa con el dióxido de nitrógeno, el NO2, con una tendencia en ascenso en estos últimos meses y que alcanza máximas de 42 a primeros de septiembre, tras la vuelta de vacaciones y arranque del curso escolar, frente a máximas de 38 en esos meses de 2019.


Más allá de los datos, el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, aseguraba recientemente ante la situación de pandemia que "no podemos cambiar una amenaza para la salud por otra tan peligrosa como es la contaminación", para justificar las medidas que priorizan a peatones, ciclistas y transportes públicos. La realidad es que, por el momento, las medidas para conseguir una movilidad sostenible no han logrado reducir la contaminación, un extremo que ha llegado a reconocer incluso el socio de Gobierno en el Ayuntamiento, Valladolid Toma la Palabra, quienes achacan ese incremento de las partículas "a la mayor presencia de masas de aire africano".