Valoraciones de la crítica tras la inauguración del coso (3ª parte)
Imagen: Fermín Rodríguez

Valoraciones de la crítica tras la inauguración del coso (3ª parte)

“Ante la ausencia de toros durante estas “no fiestas”, por la maldita pandemia, Santos Garcia Catalán nos trae una serie de siete entregas sobre el 130 aniversario del coso del Paseo de Zorrilla”
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“En las valoraciones finales del festejo “El Tío Capa”, informador de La Lidia, señala el que es, a su juicio, el principal problema del recién estrenado recinto: el mal estado en el que se halla el piso de plaza, que provoca la inseguridad a la hora de moverse tanto de los diestros como de los toros”, según recogemos de un magnífico trabajo de Carmen de la Mata Arcos en Taurología.com.


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De “El Cossío” extraemos el siguiente resumen del resto de la feria: “De los otros espectáculos programados subrayar el magnífico juego de dos de los cornúpetas del Conde de la Patilla que estoquearon “Lagartijo” y “El Espartero”, tres de los del Duque que correspondieron a cada uno de los integrantes de la terna y un par de animales con la divisa de Murube que pasaportaron el Primer Califa y el matador hispalense. De igual modo, resaltar el gran tercio de banderillas brindado por los dos espadas cordobeses frente al penúltimo Veragua y los adornos ejecutados al burel que cerraba ese festejo por el trío de toreros”.


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Cuatro cogidas mortales en los 130 años: dos subalternos, un monosabio y un empleado


Del blog “vallisoletum”, recogemos la nota sobre una muerte acaecida en el coso del Paseo de Zorrilla: ”El 30 de mayo de 1897 saltó al redondel una encastada y dura corrida de la divisa de Victoriano Angoso, en la que el toro de nombre “Espartero” causó la muerte al banderillero “Peterete”, ese era su apodo, tenía 24 años. “Peterete”, que se llamaba Cayetano Panero y había nacido en Toro, vivía desde hace algún tiempo en Valladolid en una habitación alquilada de la fonda “El Sol”, en la calle de Santiago”.


“Cuatro cogidas mortales en los 130 años: dos subalternos, un monosabio y un empleado


“No fue la única muerte, -prosigue el citado blog- ya que en 1903 fue corneado de gravedad el subalterno Antonio Romero “Romerito”, un sevillano de 27 años que figuraba en la cuadrilla de Manuel Mejía Bienvenida. Murió veinte días después en Madrid, adonde se empeñó en ser trasladado para recibir mejor atención”.


Del tomo de Casares recogemos otro grave percance en la novillada del día 5 de julio de 1896, donde el monosabio riosecano Pablo Toro fue cogido de gravedad y moriría días más tarde en el Hospital Provincial.

En esa novillada, -amplía Casares- las cosas se pusieron tan mal que, ante las cogidas y percances de varios picadores, banderilleros y el sobresaliente, el último novillo fue devuelto a los corrales ante la falta de lidiadores… La novillada era de Victoriano Angoso, recuerdan…


Estos sucesos vienen recogidos también en libro de Ricardo Furones, aunque sólo refleja la reseña del festejo.


El cuarto percance mortal aparece también en el libro de Furones en la reseña de una novillada celebrada el 13 de mayo de 1934; ocurrió en el apartado previo cuando uno de los novillos cornea al empleado de la plaza, Daniel Aragón “Chusquín”, quién fallecía posteriormente.


PLAZA DE TOROS FOTO CARCEL DE CHANCILLERIA 2 (P3) PARA TEXTO




 Así mismo, del tomo de Furones destacamos las reseñas de los festejos del año 1903, (desde mayo a octubre) donde se celebraron 11 novilladas y 4 corridas de toros, otra suspendida. Esta curiosidad que recogemos muestra la afición de una ciudad donde siempre abundaron los aficionados prácticos y aspirantes a toreros.


Altercados que acabaron en incendio de enseres en el centro del ruedo


Ocurrió en la novillada del 25 de agosto de 1901 en la que toreaban dos novilleros cordobeses (dos niños relata, Casares). Se anunciaban “Conejito Chico” y “Mojino Chico”. Durante la lidia, otro niño de 12 años saltó al ruedo, quién con su blusa como capote dio un buen lance. El niño-espontáneo en cuestión fue detenido y el público promovió un gran escándalo.


Muchos espectadores se lanzaron al ruedo para izar a hombros al chaval paseándolo por el ruedo. Mientras, desde los tendidos el público empezó arrojar al ruedo asientos, verjas, maderas de los tabiques y puertas de los palcos, hacinando todo ello y prendiéndole fuego.


“Durante la lidia, otro niño de 12 años saltó al ruedo, quién con su blusa como capote dio un buen lance

Se hizo de noche y los espectadores desde el ruedo se hicieron los dueños de la situación destrozando todo lo que encontraban a mano. Hasta la puerta de toriles quedó hecha añicos. Todo acabó cuando los “incendiarios” se cansaron y se marcharon ante la impotencia de las autoridades. Los daños causados, finaliza Casares, ascendieron a 15.000 pesetas de la época.


Un año más tarde se volvió a repetir la escena con el mismo protagonista, indica Emilio Casares cuya información provenía del cronista vallisoletano “El Tío Paco” en su folleto: “Valladolid taurino en 20 años”. El muchacho volvió a dar algunos lances con su blusa y algunos espectadores mostraron su enfado tras ser detenido el espontáneo. Pero la cosa no pasó a mayores.


Guerrita y Reverte a la cárcel de Chancillería


Se celebraban las ferias de septiembre del año 1894. Guerrita anunciado en cuatro corridas; tres con Reverte mano a mano y la cuarta en solitario. En la tercera corrida, celebrada el 24 de septiembre con toros de Veragua, se suspende el festejo por fuerte lluvia en el cuarto toro de la tarde por decisión de los actuantes, sin permiso del presidente. Cuando cesa de llover, el usía ordena reanudar la lidia saliendo el quinto toro al ruedo.


PLAZA DE TOROS FOTO TOREROS VALLISOLETANOS (P3) PARA TEXTO




Como quiera que los diestros y sus cuadrillas habían abandonado la plaza durante la lluvia, algunos aficionados saltaron al ruedo en señal de protesta, intentado “jugar” con el veragua y poniendo en peligro su integridad. Ante la imposibilidad de continuar la lidia, el presidente ordena que el toro sea devuelto a los corrales y que la Guardia Civil fuese en busca de las cuadrillas. Los toreros volvieron, pero vestidos de paisano. El público abandonó sus localidades ante una bronca monumental.


.- Bibliografía:


Emilio Casares: “Historia de la plaza de toros de Valladolid” (1890-1990) editado con motivo del centenario del coso.(Ayuntamiento de Valladolid, Junta de Castilla y León, Diputación de Valladolid, Delegación del Gobierno en Castilla y León y El Corte Inglés). Ricardo Furones: “Valladolid: toros y toreros 1890-2004” (Diputación Provincial de Valladolid). “Los Toros” (“El Cossío”), de Espasa Calpe. Taurologia y vallisoletvm.blogspot.com.


Fotografía: Natalia Calvo. Fermín Rodríguez. Libro Emilio Casares. Archivo Municipal. Archivo plaza de toros y Museo del Toro de Valladolid. Archivo enfermería del coso. Archivo familia Jumillano. Archivo familia Gallego Rubio. Archivo María Antonia Martín. Infovalladolid.es. Mariano González Egea. Eugenio Gómez, ex director de la Banda Municipal de Iscar. Purita Linares, Saray, Mario Campillo y Rodolfo Pascual nos cedieron sus fotos, así como el empleado del coso Jesús Ignacio Lázaro. Archivo NCYL.