Soy profesor y no sé nada

Soy profesor y no sé nada

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¿Cuándo y cómo comenzará el curso escolar 2020/2021? A día de hoy hay un calendario aprobado desde comienzos del mes de julio. Los exámenes de recuperación comienzan el próximo uno de septiembre. Esto es lo único que sé a ciencia cierta, lo demás queda en el nimbo de las especulaciones, las dudas y el desconocimiento. Por otra parte, son conocidas las medidas de seguridad señaladas por el ministerio de Sanidad.


Los equipos directivos están a la espera de indicaciones e instrucciones, las consejerías de educación las diferentes comunidades autónomas están activando protocolos y, mientras, las autoridades ejecutivas nacionales están de vacaciones. De momento, diecisiete protocolos territoriales se están planteando ante el inminente comienzo de las clases. La reunión inter territorial de presidentes autónomos se espera para la próxima semana, o quizás, para comienzos de septiembre. El escenario no puede generar mayor desconcierto y preocupación a los agentes implicados. Las familias, los alumnos y los claustros de profesores están desconcertados. No es para menos.


Se oyen rumores, se escuchan comentarios de toda índole y naturaleza, pero no hay ninguna certeza. En tanto, los rebrotes y los contagios oscurecen un panorama sombrío. Los centros de enseñanza y las universidades, lo queramos o no, son verdaderos focos de contagios, pero no es menos cierto que, la escuela y la universidad no pueden echar el cierre. Varios escenarios se presentan: clases presenciales, que sería lo deseable, pero absolutamente imposible; clases semi presenciales, pero no se sabe cómo, aunque las propuestas son numerosas; y finalmente las clases on line. A partir de ahí, cualquiera de las opciones planteadas, a su vez, ofrecen innumerable matices y posibilidades. Un maremágnum de opciones, muchas de ellas inviables, intimidan y asustan a la comunidad educativa.


Se habla de protocolos, de orientaciones y consejos ministeriales, pero nada de instrucciones concretas. No sé a qué se está esperando, no entiendo la falta de previsión que, desde el final del estado de confinamiento, se viene materializando con el calendario vencido. Se acaba el tiempo y seguimos igual que en junio, es decir, encomendándonos a la diosa Fortuna para ver si escampa y clarea el horizonte. No es serio, ni responsable, es negligente e imprudente.


No hay respuestas para tanta interrogante, no hay propuestas serias y reales por parte de quienes tienen encomendada la labor de tomar las decisiones pertinentes. No entiendo nada, no comprendo el silencio administrativo y una espera que, con los datos que estamos conociendo a diario, se me antoja in asumible. En momentos de zozobra y galerna el capitán al mando se ha ido de vacaciones y, los segundos al mando, no dicen ni Pamplona.


¿Cómo adoptar las medidas de seguridad apuntadas desde las instancias sanitarias? ¿Cómo desplegar las soluciones apuntadas? ¿Quién se va a hacer cargo del coste de la puesta en marcha del curso escolar con los presupuestos que se adivinan? Tampoco conocemos la respuesta. Lo real, lo cierto y verdadero es que los gastos se van a disparar. Adaptar instalaciones, desdoblar grupos, contratar profesorado, implantar las medidas de seguridad, o dotar de recursos tecnológicos y otros medios técnicos a los centros, supone un gasto descomunal. Si me parece meridianamente evidente  que con los recursos disponibles en el curso anterior es del todo imposible. Son insuficientes.


Pero esto no es todo. De lo que con respecto a este tema se organice, se involucra a las familias. No solo el ámbito escolar se circunscribe al espacio de la escuela, se extiende al entorno familiar. Los menores no pueden quedarse en casa solos, sin la protección y custodia de sus progenitores. El efecto dominó se acrecienta y arrastra a millones de familias y a millones de personas.   ¿Cómo van a poder hacer frente al reto que se les plantea? Cada unidad familiar es distinta, pero el nivel de estrés que se les avecina es enorme. No todos pueden atender a sus hijos, no todos pueden contratar a un personal de apoyo, muchos no pueden conciliar la vida laboral con la familiar y, esto es extremadamente arriesgado, no se debería contar, por el riesgo que entraña, con la colaboración de nuestros mayores, como sabemos muy vulnerables a los contagios. El desasosiego es mayúsculo, así me lo han manifestado de forma reiterada y constante.


¿Y qué pasa con el profesorado? También tienen familias, no lo perdamos de vista, y sus condiciones de trabajo se complican de manera exponencial. La experiencia del confinamiento fue enriquecedora, pero de proporciones y magnitudes incalculables.  Se hizo un esfuerzo ciclópeo para defender una labor docente muy complicada. Ahora la tormenta es mayor. No sabemos cómo vamos a desarrollar nuestra acción académica, en qué términos, bajo qué circunstancias y con qué medios. Estamos perdidos en la ignorancia, vivimos sumidos en la incertidumbre y con el temor propio de quien tiene que trabajar con centenares de personas cada día. Recomiendo las virtudes socráticas de la fortaleza y la templanza en medio de tanto caos, pero no es fácil el papel que no nos ha sido asignado todavía.


El silencio administrativo no tranquiliza, las medidas, antes necesarias, son extremadamente urgentes. No decir nada, no hacer nada, no ayuda en nada. Me temo que detrás de esta “aparente” inacción hay unas intenciones que no alcanzo a ver, es imposible que no se estén diseñando actuaciones al respecto. Septiembre va a ser recordado por la memoria colectiva nacional, como el momento más crucial en la defensa del estado de bienestar tan contundentemente derruido. Señor Presidente del Gobierno de España, Señora Ministra de Educación y Formación Profesional, estamos esperando que den señales de vida y manifiesten cuál es su voluntad con relación al comienzo del curso escolar. Señor consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, dadas las competencias asumidas en materia de educación, active y ponga en marcha protocolos de actuación serios, concretos y asumibles, no practique el tancredismo en situación tan comprometida. Esperamos con esperanza sus noticias. A todos les deseo mucho ánimo y mucha fuerza.