Castilla y León entra en recesión económica
El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, presenta los datos del Informe Económico

Castilla y León entra en recesión económica

Según ha explicado el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, en la presentación de los datos de la Contabilidad Regional
|

La economía de Castilla y León ha pasado de la desaceleración a la recesión y ha caído un 3,2 por ciento en el primer trimestre del año 2020, nueve décimas menos que el descenso nacional que se ha situado en un -4,1 por ciento.

En concreto y según ha explicado el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, en la presentación de los datos de la Contabilidad Regional correspondientes al primer trimestre del año la economía de Castilla y León ha pasado de crecer un 1,9 por ciento en el cuarto trimestre de 2019 a caer un 3,2 por ciento entre enero y marzo de 2020 lo que supone un descenso de 5,1 puntos "en tan sólo un trimestre", que ha tildado como un "trimestre singular".

Por su parte, la variación intertrimestral se situó en el -4,0 por ciento en este periodo, frente a un 0,2 por ciento en positivo el trimestre precedente.

Asimismo, el consejero ha recordado que los datos de la Contabilidad Regional del primer trimestre están condicionados sólo "parcialmente" por la crisis originada por la pandemia del coronavirus ya que enero y febrero fueron normales y no se vieron afectados por ninguna de las medidas que se han tenido que adoptar en el país a partir del fin de semana del 7 y 8 de marzo, a las que siguió la declaración del estado de alarma el 14 de marzo, situación que aún se mantiene.

Esta recesión también ha tenido efectos en términos de empleo con u descenso interanual del 0,5 por ciento en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, cuando el mes anterior la ocupación creció un 2,1 por ciento en el anterior, con especial incidencia en el sector servicios y en la construcción (ambos crecieron en el periodo precedente), y una mayor contracción en el del conjunto de la industria mientras que en el sector primario el empleo descendió en menor medida que en el cuarto trimestre del año anterior.

Por el lado de la oferta, la recesión de la economía de Castilla y León se debe principalmente al sector de la construcción cuya parada "radical y absoluta" ha derivado en una variación interanual del -8,4 por ciento --el trimestre anterior había aumentado un 3 por ciento--, con descensos tanto en la actividad de edificación como en la ingeniería civil.

Del mismo modo, la industria decreció un 3,4 por ciento, frente alaumento del 0,4 por ciento experimentado en el periodo anterior, por el descenso del valor añadido bruto de las ramas manufactureras que son las que han experimentado el peor dato, con una caída del 4,5 por ciento centrada principalmente en las ramas alimentarias y en las de material de transporte.

Sin embargo, las ramas energéticas, una de las "fortalezas" de CyL junto al sector industrial, se incrementaron un 9,3 por ciento en términos interanuales, cuando, a diferencia de los casos anteriores, la evolución del trimestre precedente había sido negativa (-4,3 por ciento). Este repunte se ha debido al mayor aumento del suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, mientras que las ramas extractivas se contrajeron en este periodo.

En el caso del conjunto de los servicios (-2,9 por ciento), Fernández Carriedo ha diferenciado la contracción de los servicios de mercado, que han caído un 4,9 por ciento frente al crecimiento del 2,6 por ciento en el trimestre precedente, con especial incidencia en el comercio, el turismo y la hostelería y los transportes, de los servicios no de mercado, es decir, los correspondientes a la administración que han experimentado un crecimiento del 3,8 por ciento, un punto superior al periodo anterior.

En este punto, ha recordado que el COVID ha llevado a aumentar la actividad del sector público en las ramas sanitaria, sociosanitaria y en los servicios sociales.

Finalmente, el VAB del sector primario de Castilla y León anotó en el primer trimestre un crecimiento interanual del 5,4 por ciento, frente al -4,7 por ciento del periodo anterior, fruto del incremento de la producción agrícola y del mayor aumento de la ganadera.

Según ha precisado el consejero, los últimos datos disponibles de producción de cultivos de la campaña 2019/2020 reflejan un crecimiento de la producción agrícola, "en contraste con los descensos de la campaña anterior", mientras que en el sector ganadero se ha producido un incremento de la producción superior al observado en el trimestre precedente.

Por el lado de la demanda, se ha registrado una contribución negativa al crecimiento del PIB que ha pasado de +2,0 a -3,8 puntos porcentuales con un saldo positivo del 0,7 en el comercio exterior consecuencia del descenso de las importaciones totales, que ha sido superior a la caída de las exportaciones (-4,0 y -3,6 por ciento en cada caso).

El consejero ha constatado una "diferencia notable" entre la evolución del gasto en consumo final de los hogares, con un descenso del 4,5 por ciento, frente al incremento del 2,4 por ciento del cuarto trimestre, fundamentalmente en las ramas de hostelería, turismo y comercio no esencial, mientras que el gasto de las administraciones públicas ha aumentado un 3,5 por ciento por el "tirón" del gasto en sanidad, cuando entre octubre y diciembre sólo lo había hecho en una décima.

En total, el gasto en consumo total ha caído un 2,5 por ciento entre enero y marzo de 2020 cuando en el mismo periodo de 2019 había crecido un 2,7 por ciento y un 1,9 por ciento en el trimestre precedente.

En cuanto a la formación bruta de capital o inversión ha caído un 8,1 por ciento, frente al aumento del 1,8 por ciento del trimestre precedente y al 3,6 por ciento del primer trimestre de 2019. En este caso, la formación bruta de capital fijo anotó un descenso interanual del 8,2 por ciento, cuando el anterior creció un 1,8 por ciento, debido a los descensos sufridos tanto en la inversión en construcción (-10,7 por ciento, frente al incremento del 1 por ciento del trimestre anterior) como en la inversión en bienes de equipo (-4,9 y 2,9 por ciento en cada caso).

Por último, la variación de existencias mantuvo un efecto neutro sobre el incremento del PIB.

EXPECTATIVAS

Preguntado por las expectativas para el segundo trimestre, ha apelado a la prudencia a la espera de conocer la evolución de las medidas que se adopten para frenar la pandemia durante abril, mayo y junio, a lo que ha añadido que sería posible que haya un repunte en otoño. En este punto, ha recordado que la Junta de Castilla y León trabaja en el "triple objetivo" de conseguir salir de esta crisis con menos recesión, menos paro y menos deuda respecto a la media española.

Dicho esto, el consejero ha admitido que nadie puede pensar que Castilla y León va a ser "una isla" en un escenario de recesión en todo el país que oscila, según los diferentes analistas, entre un 8 y un 14 por ciento. "Estamos en la fase previa (de caída de la actividad) en la de buscar el menor impacto de la recesión", ha insistido Fernández Carriedo desde el convencimiento de que hay que intentar que la caída sea la menor posible para que el esfuerzo de recuperación también sea menor.

Entre las fortalezas de Castilla y León ha situado las ramas energéticas y el nivel de producción del sector industrial de la Comunidad y ha augurado que el impacto en el turismo y en la hostelería será menor a la media porque no está ligado al sol y playa ni a las aglomeraciones.