Castilla y León

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Sociedad

La ganadería brava se desangra, sin torearla…

15 abril, 2020 22:04

Muchos ganaderos salmantinos están enviando vacas y machos de saca al matadero ante la incertidumbre que ha sembrado el coronavirus. Este año puede marcar una época por la ruina que traerá a muchos de ellos.

Hablamos con un ganadero veterano del Campo Charro, que además es veterinario ejerciente y experto en gestión de explotaciones: Luis Sánchez Rivero, propietario de El Sierro de Sepúlveda. Un mítico hierro que pasó por las manos de “Cúchares”, y tiene una antigüedad de 110 años. En 1910 lidió una corrida completa en Madrid tomando antigüedad.

Luis nos da envidia sana porque está “refugiado” en su finca de Trujillo, allí le pilló en las fechas de la orden del Gobierno sobre el confinamiento social.

P.- ¿Suponemos que, dentro de lo malo, estar “confinado” en el campo será mucho mejor que en un piso de su Salamanca?


R.- Buenos días Santos.  Estoy parcialmente confinado, si bien es cierto que puedo ir al campo, la situación académica de mis hijos requiere estar conectados online varias horas al día, en el campo la cobertura no es buena, con lo que para mantener la unidad familiar estamos confinados en la ciudad.

Cierto es que ahora más que nunca y aunque la situación actual del sector es alarmante, las salidas al campo son la válvula de escape.

P.- ¿Y cómo lleva esa situación un ganadero de raza, y que además es veterinario ejerciente?


R.-Gracias a Dios, la primavera está siendo buena, ha llovido bien y el campo da un respiro a la cartera, el ganado actualmente, excepto los toros y novillos de saca, se mantienen del campo. Está precioso. Esto no es óbice para que las cuentas dada la situación actual no cuadren, ya que no habrá ingresos y sí habrá que soportar todos los gastos.

En nuestro caso, todos vivimos de nuestra profesión, en éste sentido, es posible que tengamos que aportar capital de nuestra propia actividad profesional para inyectar solvencia económica a la ganadería y poder mantener y mejorar dentro de lo posible, el legado de nuestro padre, que también compaginaba su profesión de Médico, con su pasión por el toro.

Imagen cedida a NoticiasCyL

P.- En Salamanca existen unas 173 ganaderías de bravo, lo que supone unos 34.000 animales entre vacas, sus reatas y animales de saca. ¿Cuántas cabezas puede haber para lidiar este año en la ganadería salmantina?


R.- Sinceramente no lo sé. Nosotros pertenecemos a la UCTL y podría dar cifra aproximada pero hay cinco asociaciones distintas y desconozco su censo.

P.- ¿Sobran también vacas de vientre, por aquello del pienso?


R.-Efectivamente creo que sobran vacas de vientre en algunas ganaderías, pero no por aquello del pienso, sino porque el número de festejos actual no es capaz de absorber la producción de reses con destino a lidia.

Los ganaderos modestos tenemos muy difícil colocar nuestros festejos, el mercado está copado por diez o doce ganaderías y otros diez o doce toreros que, respectivamente, lidian y torean en todas partes.

P.- ¡Después de algunos años buenos para la ganadería brava -porque el precio estuvo bajo mínimos-, ahora viene esta terrible situación! ¿Qué devenir tendrá de cara al futuro la ganadería brava?


R.- De momento veo que ésta temporada se marchará en blanco, sinceramente la situación es caótica.

 La temporada que viene, vamos a encontrarnos con que el número de reses a lidiar estará aumentado con las que no se han lidiado en ésta temporada, lo cual implica que la oferta será mucho mayor que la demanda con lo que el precio dudo que cubra gastos.

Por otro lado la situación económica en la que estaremos sumidos no será nada halagüeña. Hay que pensar que el mayor número de festejos se dan en plazas de segunda y sobre todo de tercera categoría, en éste sentido ¿Cómo estarán las arcas de los Ayuntamientos?

P.- ¡Una pregunta capciosa, Luis! ¿En estas épocas pasadas, no hace mucho, se han aprovechado algunas gentes (llámese empresarios) de los ganaderos, pagando precios irrisorios por la bravura?


R.- Desgraciadamente ha ocurrido y seguirá ocurriendo, pero no toda la culpa se le puede achacar a los “empresarios”. En nuestro sector hay una gran falta de unificar criterios, en todos los sentidos. Por ejemplo, recuerdo hace ya muchos años una iniciativa de la UCTL que trataba de reducir las camadas de machos lidiando festejos menores de erales, la pretensión era no colapsar el mercado de utreros y cuatreños, jamás se hizo bien. Esta superproducción da paso a que los empresarios acudan a muchas ganaderías que venden sus productos por debajo del coste real, incluso las ganaderías punteras en festejos de plazas de menor importancia, ellos pueden compensar ese precio a la baja con festejos bien remunerados de las ferias importantes. Ahora esta medida, creo que sería de agradecer por todos, por un lado los ganaderos en general pero sobre todo por los novilleros que empiezan y no tienen más oportunidad que un “atragantón” en Madrid.

P.- Porque, realmente, ¿Cuánto cuesta criar a un toro de cuatro años?


R.- Una barbaridad, hay que tener en cuenta que para lidiar un toro se mantienen más o menos entre diez o doce cabezas, me refiero a vacas madres, eralas, añojas, añojos ,erales y utreros. Sueldos de personal, mantenimiento de instalaciones y un largo etcétera en el que es mejor no pensar. En fin, por dar una cifra aproximada sobre 3.500 euros y aunque me estoy quedando corto, lo prefiero así.

P.- ¿Y cuánto se ha llegado a pagar por un animal en tiempos no muy lejanos?


R.- Esta pregunta sí que es capciosa. El precio a la baja creo que ya lo expliqué anteriormente. Lo que se paga actualmente en las ferias, también me gustaría saberlo, sería señal de que la ganadería estaría pasando por un buen momento y lidiando en las plazas importantes. Verdaderamente, sí puedo afirmar que nosotros no le hemos ganado mucho dinero pero tampoco le hemos perdido. Hay que mantener un mínimo en el precio, a veces nadando contra corriente.

P.- ¡Hay ganaderos de bravo que optan por otros recursos alternativos como el manso y el cochino, o tierras de cultivo! ¿Hay muchos ganaderos en Salamanca en esta situación?


R.- Sí así es. La gran mayoría de los ganaderos de bravo, necesitamos otras alternativas agro-ganaderas complementarias para mantener la ganadería de lidia. En éste sentido cada explotación es un mundo, todo depende de las características de la misma, de la calidad del suelo, del arbolado, disposición de agua, de su extensión, etc. Las siembras de cereal y de forrajes permiten en algunos casos autoabastecerse de heno y paja para mantener a los animales en épocas de carencia de pastos .Por regla general el ganado vacuno es muy compatible con el ganado porcino, no tanto con el ovino, pues la oveja apura mucho el terreno y condiciona los aprovechamientos naturales.  La gran mayoría de las ganaderías optan por complementar el aprovechamiento de la dehesa con vacuno de carne y una punta de cochinos de montanera. Hay que diversificar la explotación, en primer lugar para que los ingresos lleguen en diferentes fechas, pero sobre todo para que todos los recursos de la dehesa ayuden a obtener la máxima rentabilidad.

P.- ¿Y la de El Sierro de Sepúlveda en qué situación está?


R.-Estamos en un momento de transición, retomando la pregunta anterior, le hemos dado la vuelta a la explotación. Hace pocos años había unas cuantas vacas mansas y unas ciento cincuenta vacas de vientre bravas. A día de hoy es al contrario, las circunstancias de mercado y el momento por el que pasaba la ganadería con el encaste Atanasio así lo requería. Vuelta a empezar. Encaste nuevo. Nuevas ilusiones. ¡Renovarse o morir!


A nuestro personaje, buena gente, ¡Vive Dios!, (doy fe) lo conocimos el pasado año en uno de los coloquios de La Empalizada donde acudió de invitado. Nos pareció un tipo sensato, humilde (a pesar de que su ganadería es legendaria) y, sobre todo, honesto.


P.- ¡El Sierro, con el encaste Atanasio, tuvo momentos brillantes en la tauromaquia donde hubo encierros interesantes y triunfos rotundos. Luego el brillo se fue apagando, y desde hace unos años, con el encaste Juan Pedro, vuelve a resurgir bajo el nombre de El Sierro de Sepúlveda! ¿Cuál es el momento actual de la ganadería?


R.-¡Ilusionante, a pesar de todos los pesares!

Estamos empezando a ver el trabajo realizado desde el año 2010, si bien uno nunca está plenamente satisfecho con los resultados, empezamos a vislumbrar que la selección hecha va dando sus frutos. Es una ganadería corta, tenemos unos treinta machos por camada, por lo que en los tres años anteriores no hemos pasado de lidiar tres novilladas por temporada, con las que estamos bastante satisfechos. Desgraciadamente esta temporada ya habíamos apostado por dejar una corrida de toros que a buen seguro no veremos hasta la próxima. Gajes del oficio.

Imagen cedida

P.- ¿Hay afición ganadera para algunos de los vástagos del matrimonio y así continuar la tradición?


R.- Afortunadamente sí. Tenemos suerte. Es una inyección de moral muy gratificante sentir que tu trabajo no caerá en balde, ver continuidad. No es fácil en los tiempos que corren. Desde niños, al igual que nosotros, han tenido el privilegio de disfrutar de la ganadería, de forma natural han aprendido el respeto y el amor por los animales, las tradiciones. Tienen afición al campo y a sus actividades, al toro, al caballo. Ayudan cuando sus trabajos o estudios se lo permiten a todas las faenas que se llevan a cabo.


Son conscientes de que no podrán vivir del campo, pero no por ello y a buen seguro, estoy convencido de seguirán tirando del carro para continuar con la tradición de ya cinco generaciones criando toros bravos.

P.- ¿Por su experiencia y conocimientos, háganos un pronóstico de futuro para la ganadería brava, y por consiguiente para la fiesta de los toros?


R.- Creo sinceramente que tendríamos que cambiar una infinidad. Atravesamos un momento muy crítico en todos los sentidos, dependemos del Ministerio de Cultura pero somos políticamente incorrectos para este Gobierno.

Es un espectáculo caro e incómodo comparado con la infinidad de alternativas de ocio con las que contamos hoy día. El número de festejos y de espectadores sigue decreciendo y no buscamos soluciones.

Todos tenemos que sacrificarnos un poco. No soy quién para decidir por un empresario ni el número de festejos que debe dar en una plaza, ni el precio de las entradas, ni soy quién, Dios me libre, para decir los honorarios de ningún torero a los que admiro y respeto, pero sí deberían concordar con los beneficios que sean capaces de generar en taquilla al empresario.

 Con todo mi pesar, los números a mí no me salen. Hagamos que salgan entre todos, ganaderos, empresarios, toreros, colaboremos unidos por la continuidad de la fiesta.

Aun así, afirmo que el toro de lidia es un patrimonio genético importantísimo que no podemos perder, que es el defensor de la dehesa y por consiguiente del medio ambiente, defendamos lo nuestro en España y en Europa. En la mayoría de nuestros pueblos, si no hay toros no hay fiestas. España es taurina, cuidemos de ella, de nuestras tradiciones, de nuestra cultura, así es posible que el toro bravo se salve su extinción, de lo contrario estamos abocados a su desaparición.

Gracias a Luis Sánchez Rivero por atendernos con su exquisita amabilidad. Prometemos visitarlo, cuando las aguas vuelvan a su cauce, para un reportaje más intenso sobre su hierro. Pero allí, en sus feudos ganaderos. Hasta pronto, Luis.


GALERÍA DE FOTOS (Fotos cedidas por el propio ganadero y el blog de Julián Barrera (www.desdelaaficionaltorobravo.com