Carta de un ciudadano de a pie al Sr. Presidente del Gobierno de España

Carta de un ciudadano de a pie al Sr. Presidente del Gobierno de España

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Excelentísimo Señor Presidente del Gobierno:


Cómo soy una persona educada, formada en aquella Universidad de los sesenta, -como se denominaba antes del cambio de siglo-, verá que le doy el tratamiento que llevan aquellos máximos mandatarios de una Nación, cuando han accedido de manera NORMAL al primer pedestal político.


Éramos unos estudiantes que, acudíamos todos los días laborables a la Universidad con nuestro traje de Maxcali (el único que la generalidad teníamos) y con nuestra camisa “Termilor Sir”, -que, por su tejido, nos permitía lavarla al llegar a casa y secarla colgándola en el cuarto del baño para utilizarla al día siguiente- y corbata en señal de respeto a nuestros catedráticos y compañeros.


Catedráticos que, accedían a este título y a sus puestos, mediante unas pruebas, harto difíciles y quienes mantenían, sin descuidar sus obligaciones docentes, las distancias con los alumnos lejos del adoctrinamiento.


Habíamos de guardar la compostura en todo momento derivada de aquellas normas de urbanidad que nos habían enseñado tanto nuestros padres como nuestros profesores de primaria e instituto.


Fuimos esa generación estudiantil que creció con aquella música melódica de letras poéticas y enriquecedoras que en los guateques acompañaban a nuestras relaciones, siempre púdicas y respetuosas con las mujeres que formaban parte de nuestra pandilla. Lejos de esta música actual donde, las letras irrelevantes de las canciones se mezclan con esos insoportables ruidos de bongos, timbales y demás instrumentos de percusión propios de indígenas, generadores de decibelios muy por encima de los permitidos en una sociedad civilizada.


Somos, aquellos que crecimos con la idea de que Las Cortes Españolas era un lugar de concentración y confrontación de grandes oradores debatiendo temas encaminados a mejorar los medios de vida de los españoles. Allí, donde a los que accedían para reponer a los antiguos se les denominaba ”pipiolos”, no dejándoles intervenir hasta que no eran “alternativados” por esos viejos y expertos políticos de “colmillos retorcidos” que se las sabían todas, de ahí su efectividad en medidas tomadas con mano firme y sin descalificaciones muy diferentes a estas formas chabacanas e impresentables -en todos los aspectos- de ahora que, a los que peinamos canas desde hace medio siglo, nos repugnan y nos atemorizan.


Hacía tiempo que, desde que las cadenas estatales de televisión pasaron a manos políticas no veía la Cadena 1 de TVE, pero en el sábado 21 de este mes la sintonicé para ver lo que VE, Presidente del Gobierno, nos informaba sobre las amnistías de sus compañeros políticos que trataron de desgajar de España un trozo ocupado por ellos, que había visto la luz en Resolución de la Subsecretaría del Ministerio de Justicia del día anterior.


Pero únicamente nos habló, sin aclararnos nada, del virus que posiblemente acabe con su presidencia a casusa de haberle amnistiado tres meses antes y permitió que entrara en las vías respiratorias de un gran número de nuestros compatriotas entre los que se encuentran su propia madre, esposa y suegro, lo que lamentamos de verdad.


Cuando estoy escribiendo el artículo veo en televisión la noticia que también está infectada la vicepresidenta Calvo, lo que lamento de verdad pero que, como ”casta”, ha sido ingresada en la Clínica Ruber de la capital de España.


¿También los afectados Willy Toledo, Monedero, Pablo Iglesias y su esposa Begoña Gómez están ingresados en la sanidad privada?     


En los debates políticos actuales, echamos de menos a verdaderos estadistas como Winston Churchill, John. F. Keneddy. Emilio Castelar, José Ortega y Gasset, Indalecio Prieto, Emilio Mola, Azaña y más recientemente don Julio Anguita que nos impactó cuando escuchamos ese discurso antisistema del año 1999 hablándonos de RESIGNACIÓN que ahora se ha actualizado porque debemos tenerla en nuestro enclaustramiento obligado por el COVI 19, pero que con todo el tiempo del mundo en esta privación de libertad, le volvemos a escuchar y analizamos pormenorizadamente como nos duerme nuestra conciencia a causa de estos discursos totalizados donde nos inculcan que no hay más verdad que la triada: competitividad + crecimiento sostenible + mercados capaz de producir bienestar, aunque veamos que este no llega  a las personas de la calle de cualquier condición.


Las palian con sucedáneos como la alineación o suplantación en medios tales como la televisión que ofrece fútbol, ¡Futbol a todas las horas! porque es el deporte nacional y por ende lo más demandado, discursos por doquier ofrecidos por poderes públicos, tribunales, medios de comunicación, escuelas.

Todos adoctrinando de una u otra manera y falseando datos tanto en paro (trabajar dos horas a la semana no es paro) como en todos los órdenes de la vida, seguros de que no habrá rebeldía porque quien tiene que procurarse el sustento diario no tiene tiempo para hacerlo. Sí lo hacen los estómagos privilegiados de muchos intelectuales que no han tenido la valentía de rebelarse.


El pueblo es conducido a una involución al inculcarle la filosofía calvinista de hacerle culpable de su situación por no haber sido capaz de triunfar. Es un dominio de su mente sobre todo en colectivos semi-incultos que son presos del miedo a ser reprimidos y castigados, en una palabra: represaliados, pero también al resto de la población que se les convierte en esclavos con pensamiento computarizado del sistema binario con la finalidad de llevar a efecto la política del voto que deriva en una sociedad hipócrita.

¡Excmo. Sr Presidente del Gobierno de España, le ruego se desligue de esta manera de proceder!