CORONAVIRUS | La Diócesis llama a comulgar en mano y evitar el contacto físico en la paz

CORONAVIRUS | La Diócesis llama a comulgar en mano y evitar el contacto físico en la paz

​Desde la Conferencia Episcopal Española añden la recomendación de retirar el agua bendecida
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La Diócesis de Salamanca ha enviado un comunicado en el que el vicario general de la Diócesis, Florentino Gutiérrez, recomienda a los párrocos que en las celebraciones eucarísticas se distribuya la comunión solo en la mano y se evite el contacto físico en el momento de la paz. 


Ha hecho estas recomendaciones después de que se recibiera una comunicación por parte de la Consejería de Sanidad en el que se instaba a limitar o prevenir posibles riesgos para la salud pública. Por ello, el besapiés de Jesús Rescatado se sustituyó por reverencias. 


La Iglesia española, además, ha señalado, además de evitar el signo de la paz y la comunión en la boca, que los ministros que la distribuyen se laven las manos antes y después de distribuirla, así como la conveniencia de retirar el agua bendecida de la entrada de las iglesias. 



El secretario general de la Confederencia Episcopal Española, Luis Argüello, además, ha defendido que las iglesias permanezcan abiertas, "Nos parece importante mantener los templos abiertos. Quizá este virus mundial nos sorprende y genera situaciones de preocupación y angustia", ha argumentado Argüello, al tiempo que ha expresado que "ha aparecido el virus de los miedos", ante lo que considera que es necesario "mantener abierto un lugar donde la confianza, el significado de la fragilidad  y al mismo tiempo de la esperanza, la oración compartida y el misterio".


También ha recordado que “algunas de nuestras tradiciones arrancan de cuando en Europa hubo la peste negra. Sobre todo en el siglo XIV. En ese momento aparecieron imágenes, tallas y devociones en las que los hombres y mujeres cuando se veían desbordados por la enfermedad pasaban su angustia a la Virgen de las Angustias y su dolor a la Virgen de los Dolores”. Aclarando que  “esto no significa que no tenemos que hacer todos los esfuerzos científicos. Pero seguramente puedan ayudar a que el otro virus  (el del miedo) encuentre su verdadero sitio y a cultivar la confianza  en las relaciones de unos y otros. También  a caer en la cuenta de que la confianza ciega en las posibilidades de la ciencia y la técnica no tiene la última palabra sobre el significado de la existencia”.