Situación bomba

Situación bomba

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Lo peor de lo que estamos viviendo no es que un grupo luche por la independencia de una parte del Estado, que no es más que la lucha del vecino del 5ª por dejar de pertenecer a la comunidad de propietarios. Tampoco que la mansedumbre de un político que no actúa y se coloca de perfil nos lleve al mismo borde del abismo, ni siquiera que la violencia se adueñe de las calles con el manejo de los ciudadanos por un puñado de gana panes.


Lo realmente grave de la situación es que no se cumple la Ley y, además, la solución es ahondar en la diferencia, dando la razón al incumplidor de la norma. Tras el 1 de octubre ya se plantea la aportación de más fondos, de todos, para Cataluña y, lo más perjudicial, un cambio constitucional hacia el federalismo.


Cuando un ciudadano delinque la Ley es implacable, cuando el político no es de la izquierda y delinque es ingresado en prisión, pero cuando lo hacen los independentistas, los podemitas o los amigos de cierta izquierda, si se les detiene es un “preso político”, si comete un delito es por el bien de todos y, además, hay que comprenderlo…. ¡Uuff¡ y luego dicen que la Ley es igual para todos, se les llena la boca con la igualdad, la solidaridad y buscan ahondar en la diferencia.      No parece razonable que aquel que se empecina en incumplir la Ley, llegando a la comisión de delitos, finalmente, obtenga un beneficio o rédito de la situación, pues de ser así lo que se está trasladando a los ciudadanos es que el delito es rentable.


Cuando se tiene un catarro lo recomendable es no pasar más frio y si lo que se hace es darse una ducha gélida, lo fácil es que, en lugar de sanar, se padezca una pulmonía; pues bien, si el problema de España es un desarrollo autonómico deficiente, causante de corrupción, gastos suntuarios y generador de diferencias entre los ciudadanos de las distintas comunidades creando los de primera y los de tercera, habrá de corregirse reconduciendo esa situación, estudiando una estructura del Estado que impida las duplicidades, con una clara y meditada delimitación de competencias, impidiendo la existencia de diferencias entre los ciudadanos y creando situaciones de más justicia y equidad, pero nunca ahondando en la diferencia, marcando la distinción y profundizando en la divergencia. Yo, personalmente, optaría por un Estado central potente, titular de Justicia, Sanidad, Educación y Policía, y una descentralización administrativa que acerque la Administración al ciudadano e impida la discriminación por razón del territorio, pero también creo que cumpliendo los requisitos expuestos puede haber otras fórmulas correctas.


Ahora, si aúnas la imagen de impunidad política, el rédito que el delincuente obtiene del delito y profundizas en la discriminación social en función del territorio en el que residas, el problema se hace insostenible e irresoluble si no es con la liquidación de España. ¿Es eso lo que se busca? Pues díganlo claramente y no ocultos en grandes falacias prostituyendo la constitución, la democracia, el diálogo y los derechos fundamentales.


A todo lo referido ponle la guinda de un partido en el gobierno que potencia al antisistema para mantenerse en el poder y que el reaccionario desea el final y la destrucción del Estado para llegar a la dictadura proletaria, la bomba está servida.


Si hay problema en Cataluña, lo primero que hay que hacer es cumplir la Ley, abordar el problema educativo y cultural desde la educación y la cultura, ser solidarios todos con todos, demostrar que siendo todos iguales crecemos más y mejor, enseñando que el que quiere obtener rédito de la diferencia suele ser alguien que tiende al fascismo, la xenofobia y el racismo.