'Ratones coloraos' en Salamanca

'Ratones coloraos' en Salamanca

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En mi tierra existe la expresión "eres más listo que los ratones coloraos". Esta frase tiene su origen en el hecho de que los ratones 'coloraos' son los ratones más listos del mundo. Fíjate si son listos, que para poder sobrevivir, nunca se han dejado ver por nadie.


Pues sí, en esta Salamanca mía somos más listos que nadie. Vemos faenas imposibles -mejor, que no existen-. Premiamos a toreros y toros sin ton ni son y, encima, nos 'engañan' de un lado y otro. Veamos. ¿Qué criterio tiene el presidente Don Ramón Sánchez Miguel, no digamos el público, para conceder una vuelta al ruedo -sacar su 'moquero' azul- a un toro -el quinto- que si bien fue bueno en la muleta y sus embestidas con codicia y nobleza, no se emplea en absoluto en el caballo y, sobre todo, se raja al final de faena? ¿Merece tan justo premio? ¿Si es así, qué le habríamos concedido al toro 'Ingrato' lidiado en la tarde de ayer? ¿El indulto? La ingratitud.


'Ratón colorao' es también Enrique Ponce. Decía un vecino de localidad, entrado ya en edad, que 'sabe más que los ratones coloraos'. Esa fue la faena de Enrique Ponce al cuarto de la tarde. Si en su primero el de Chivas no lo vio claro, no se sintió cómodo en momento alguno -que si el viento, que si el toro, que si las fuerzas-, el caso es que aquello no calaba y, Ponce, venga que dale, con el público que se impacientaba. En el cuarto cambió las hormas. Tuvo enfrente un Montalvo a medida. Ponce utilizó todos los resortes de su amplio repertorio, de su técnica y su experiencia. Como buen 'ratón colorao' nunca dejó ver las deficiencias de su faena. Tapaba y se estiraba y parecía que toreaba 'como los ángeles'. Y, al final, un sinfín de abanicos hasta que el público se levantó entusiasmado. Ponce iba a por las dos orejas y, don Ramón, con la benevolencia de un público torerista y triunfalista, se las concedió tras estocada, descabello y dos avisos. Cosas de Salamanca.


'Ratón colorao' es también Miguel Ángel Perera. Pero para bien. Supo 'latín' en el quinto toro de la tarde. Que manifestó flojedad en el capote, no se empleó en el caballo y, sí, cierto, Perera lo supo meter en la muleta y, además, fue 'ratón colorao' al saber darle tiempo -oxígeno para recuperarse el animal- y la distancia precisa. Cierto, también, que el pacense realizó la mejor, hasta el momento, faena de la Feria. Muletazos templados, series largas, mano baja, entregado y con mucha transmisión al tendido. La última serie por el pitón derecho se hizo eterna, parecía el tiempo detenido con el toro encelado en la pañosa... Pero se rajó antes de enjaretar tres naturales hondos y largos. Estocada casi entera que fue suficiente para que, ahora sí, se le concediesen dos justas orejas. En su segundo, un toro insípido, desrazado y flojo nada pudo hacer Perera, salvo la voluntad.


Finalmente, el novel Ginés Marín que cortó sendas orejas a cada de sus toros en idénticas faenas. No sabemos bien el motivo de la presencia de este joven en la Feria de Salamanca. Quizás sea por sus dos faenas en Madrid. Pero si así fuese, serían más los que tendrían que venir. A modesto parecer más justicia, si hablamos de esas alturas del escalafón, sería la presencia de José Garrido por sus faenas -demostradas- en la Feria de Salamanca de 2016. Pero no, la empresa sabe a qué juega. Ya sabemos, Simón Casas manda en Madrid. Ay! Ginés Marín, al que no le negamos su hazaña venteña, aún no está para una pelea con matadores como Ponce y Perera. Está aún haciéndose. Realizó dos faenas a medias, livianas en cada uno de sus toros. En el sexto, más complicado, estuvo hasta desbordado. Sí, voluntad, ganas, disposición, pero faltó lo esencial, enfrentarse con toreo, conocimiento y poder a ese toro.


Sí, el público llega a casa 'satisfecho' con tantas orejas -seis- entregadas durante la tarde. Tres toreros por la Puerta Grande de La Glorieta. No es menos cierto que pensará que ante el carísimo precio de las entradas, al menos las amortiza entregando trofeos -con la inexcusable colaboración del Palco, don Ramón- a modo de orejas. Es el cúlmen de la fiesta, dicen. El triunfalismo de una plaza que ha perdido el norte, el centro y el sur. Salamanca, decía mi vecino de edad, "quién te ha visto y quién te ve", cachis!


Y, para finalizar, como canta El Barrio, 'Ratones coloraos', listos como ellos solos:


Por que nos enseñó la vida
La vida nos ha enseñao
Que en cada una de sus esquinas
Si no hay un loco hay un colgao
Por que nos enseñó la vida
La vida nos ha enseñao
Que antiguamente existía un dicho
'Tú sabes más que los ratones coloraos'


FICHA DEL FESTEJO


Plaza de toros La Glorieta de Salamanca. Cuarto festejo de abono. Algo más de media entrada. Seis toros de Montalvo, flojos en su conjunto, el mejor el quinto que fue premiado con una vuelta al ruedo. El sexto, peligroso.


Enrique Ponce: Silencio y dos orejas.


Miguel Ángel Perera: Aplausos y dos orejas.


Ginés Marín: Oreja y oreja.


Se desmonteron Curro Javier y Guillermo Barbero, en el segundo, y Javier Ambel en el quinto, de la cuadrilla de Miguel Ángel Perera, y Manuel Izquierdo de la cuadrilla de Ginés Marín en el sexto. Además, fue aplaudido el picador Agustín Navarro, también el sexto.


CARTEL PARA EL SÁBADO, 16 DE SEPTIEMBRE


8 Toros de Puerto de San Lorenzo para Javier Castaño, Joselito Adame, Luis David Adame y Alejandro Marcos.