'Ingrato' se va con la ingratitud de Salamanca

'Ingrato' se va con la ingratitud de Salamanca

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Para los 'toro a toro' queda la narración de un festejo desigual en el que, por primera vez, La Glorieta casi se llena y, eso, señores empresarios, a pesar de los abusivos precios. Esta cuestión es uno de los comentarios generales de los aficionados. Y, por qué no, la explicación de la escasa entrada en los festejos anteriores, más allá del interés de los carteles, que también tendría su razón.


Justo Hernández, el ganadero, nervioso estaba en el callejón. Su interés era que las 'figuras', digamos El Juli y Roca Rey triunfasen. Ellos, más que nadie, matan sus camadas y, por ende, lejos de cualquier apretura. Como apretura tuvo El Juli en el cuarto, con el desborde total de las cuadrillas -hasta seis banderillas andaban por el albero-. Pero Julián es poderoso y a un toro complicado, difícil, lo sometió, lo pudo con técnica y constancia e hilvanó una faena de mucho peso, poderosa... El toreo de toda la vida, el toreo que no pasa y mató a la 'juliana', es decir, magistral. Dos orejas de ley. Julián dio un puñetazo encima de la mesa ante dos noveles que empujan y demostró quién es el rey y manda.


Después del cuarto llega el quinto. 'Ingrato', colorao ojo perdiz bocidorao -dice la ficha-. Un toro soberbio, bravo, codicioso. Un toro que le tocó en suerte a Juan del Álamo. Nunca mejor dicho, una suerte. Un toro que embestía raudo, a la distancia, que tomaba los engaños 'encelao' y que, también hay que decirlo, en algunos momentos desbordaba al matador. Del Álamo tardó en hacerse con esa embestida brava. Cuando, con la derecha -eso sí- lograba enjaretar dos, tres muletazos seguidos, la faena cogía ritmo y emoción y transmisión, porque el toro la imprimía. El pitón derecho era exquisito, de cinco estrellas -bien lo supo el salmantino-. La pena fue no ver el pitón izquierdo. No es por nada, pero Juan 'es de derechas'. Faena culminada, de muletazos bajos, en la zona del tendido 4 y buena estocada. El público pide una oreja por unanimidad. La intensidad baja... y don Ramón, el presidente, da la segunda. Sí, petición y decisión del presidente. Pero apliquemos el Reglamento, en esas cuestiones de la intensidad, ay! Y llega la segunda parte. El público va a la plaza a ver toreros, no toros. Los presidentes se dejan llevar por los triunfalismos y las almohadillas blancas. Digo yo que si al matador le piden y conceden dos orejas, qué menos que pedir la vuelta para un toro 'bandera' y sacar, don Ramón, el pañuelo azul. Cosas de esta plaza.


Y Salamanca cantaba "Santiago Martín El Viti, siempre que sale a la arena...". Era el pasodoble interpretado magistralmente por la Banda de Música de Alba de Tormes. Era la canción del toreo eterno. ¿Por qué sería?


En el segundo, Del Álamo cortó una oreja a un toro flojo, noblote pero descastado. No es menos cierto que el matador buscó meter al público en una faena desigual con el ánimo de 'tocar pelo'.


Roca Rey, que hacía su presentación como matador en Salamanca, no tuvo opciones en ninguno de sus toros. Y eso que lo buscó, que brindó en ambas ocasiones a los espectadores. Pero allí no había nada donde sacar faena. Eso sí, dejó en ambos toros exquisito sabor con variedad en el capote de recibo y en quites. En el sexto, volvió a intentarlo con su toreo dominador, con momentos de buenos muletazos, con alguna serie de interés, pero faltaba lo esencial, la transmisión del toro, para llegar a los tendidos. Y así fue su paso por Salamanca. A esperar nuevamente.


Y seguimos la Feria con el dichoso 'monoencaste' Domecq que todo lo tiene inundado. Toros bonachones. A medida. Sin apreturas. Noblotes. Blandos. Toros para lucirse las figuras y toros para complacer al benevolente aficionado actual, ansioso de puertas grandes y de famosos. El toro, por desgracia, ha pasado a segundo o tercer lugar. Pero el toreo de toda la vida... no el moderno, cuando llega engancha y emociona y transmite... Y el público seguía cantando, "Santiago Martín El Viti, siempre que sale a la arena, arma la marimorena...", cachis!


FICHA DEL FESTEJO


Plaza de toros La Glorieta de Salamanca. Cuarta de abono. Tres cuartos de plaza. Seis toros de Garcigrande y Domingo Hernández. Muy bravo el 5º que mereció la vuelta al ruedo y no se le dio. Bueno, el primero, aunque escaso de fuerzas. Difícil el 4º y tercero y sexto, sin fuerza ni opciones.


El Juli: Ovación con saludos y dos orejas.


Juan del Álamo: Oreja y dos orejas.


Roca Rey: Saludos con ovación y ovación.


Aplausos al picador Manuel Molina, en el sexto, de la cuadrilla de Roca Rey.


CARTEL PARA EL VIERNES, 15 DE SEPTIEMBRE


Seis toros de Montalvo para Enrique Ponce, Miguel Ángel Perera y Ginés Marín