Un pregón con claro protagonismo para los jóvenes

Un pregón con claro protagonismo para los jóvenes

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La diseñadora salmantina se ha confesado enamorada de la ciudad durante su intervención en el balcón del Ayuntamiento, en el que ha animado a los más jóvenes a cumplir sus sueños.


Pregón íntegro:


Buenos días, estar aquí, en este maravilloso lugar, es para mí un sueño hecho realidad, por lo que quiero dar las gracias a nuestro Ayuntamiento y a todas las personas que han decidido que hoy tenga el honor de estar ante vosotros dando el pregón de nuestras fiestas. También quiero agradecer a toda la gente que ha estado siempre ahí, ayudándome, durante estos años, que son muchos, sabiendo que mi trabajo lo ocupa casi todo, y a todas las mujeres que han confiado en mis diseños y han hecho posible que yo siguiera avanzando. Gracias, por tanta ayuda y cariño.


Para mí siempre ha sido más fácil expresarme con los tejidos, por lo que he hilvanado estos días con hilo doble sentimientos, que espero estén bien sujetos a estas palabras.
Salamanca, mi querida Salamanca, hablar de esta ciudad para mí es fácil. Estoy enamorada de cada uno de sus interminables rincones. Desde niña me embrujó la ciudad, recuerdo los días de niebla, me encantaba perderme por el barrio antiguo, por todas sus calles, y llegar hasta esta plaza que nos une a todos. Dicen que los salmantinos cuando vamos a otras ciudades buscamos su plaza mayor, quizás es entonces cuando nos damos cuenta del privilegio de vivir aquí.


Otra parte importante de esta tierra es la provincia, tan diversa y llena de belleza. He de confesar que siento debilidad por la sierra de Francia. Tuve la fortuna de pasar los veranos de mi infancia en Valero, el pueblo de mi madre. Una mujer fuerte, creativa y soñadora, que me enseñó a disfrutar de las cosas sencillas, a desechar lo complejo para transformarlo en simple y vivir sin pretender trascender más allá que en el día a día, una mujer que con su sabiduría para disfrutar de las cosas mundanas supo trasmitirme el valor del oficio. Un día por una decisión suya y sin ser consciente de ello, me dio un futuro, me dejó en un taller de confección como castigo, yo era muy rebelde y no quería hacer nada y ella siendo serrana no podía consentirlo, y es en ese instante donde empezó todo, por ello me siento serrana.


No hay arte sin oficio, quizás porque precisamente el arte no es más que alcanzar la virtud en tu oficio, en el trabajo constante, sin perder nunca de vista la tierra, soñando despierta, con ganas de emprender aprendiendo de todo lo que te rodea, sólo así se consigue el éxito, que no es más que poder vivir de aquello que te apasiona, que te hace feliz. Conseguirlo no es otra cosa que perseverar en una idea, una idea que acabe siendo más fuerte que tú y que pueda hacerse realidad. Cuando visto a una mujer y se sienta guapa y segura de sí misma, es cuando me doy cuenta de que no hay mayor satisfacción que la felicidad del otro en base a tu oficio.


Quiero hablar de las gentes de esta ciudad, de nosotros, los que vivimos aquí. Los que damos vida a la ciudad tenemos que sentirnos muy orgullosos de nuestra historia, de tantas culturas que nos han dejado parte de su legado, por ello tenemos que confiar en nosotros. Podemos conseguir lo que queramos, somos inteligentes y creativos, tenemos que luchar por cuidar lo mucho que tenemos, nuestro comercio, nuestros bares y restaurantes, nuestra Universidad y tantas cosas más, todo ello es riqueza para esta hermosa ciudad, llena de cultura y tradiciones que no pueden perderse.
Desde que comencé a trabajar siempre tuve claro que Salamanca suponía para mí una fuente de inspiración. En numerosas ocasiones me sugirieron abandonar la ciudad en busca de nuevos mercados, pero siempre tuve claro que una parte importante de la creatividad que supone mi trabajo depende de esta tierra que tanto quiero, necesito esta belleza y austeridad para crear. Es por ello que no les hice caso y perseguí mi sueño con mucho esfuerzo e ilusión y hoy puedo decir que desde aquí trabajo para el mundo.
Cuando empecé a salir fuera de España con mis colecciones, me di cuenta de que ser español es un orgullo, pero ser de Salamanca es un honor. Siempre llevo fotos de los diseños en lugares de esta tierra, pues considero vital este entorno para rodear mis vestidos, algo que gusta por la singularidad de este paisaje tan maravilloso que tenemos.
Por último, me gustaría decir a nuestros jóvenes que luchen por sus sueños, que plasmen sus ideas y las presenten, que sean emprendedores. Ahora con la comunicación y las nuevas tecnologías se puede trabajar desde cualquier parte, no hace falta salir fuera para buscar lo que podemos encontrar en casa, por eso me gustaría decir que los salmantinos somos grandes y que no tenemos que amilanarnos ante nada, puesto que todo depende de lo que soñemos, solo así conseguiremos crear una marca común, la de nuestra tierra, nuestra identidad, Salamanca.
¡Viva la Virgen de la Vega!
¡Viva salamanca!
¡Vivan las fiestas!