Triunfalista corrida con ocho orejas en Cuéllar

Triunfalista corrida con ocho orejas en Cuéllar

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Más allá de entrar en conceptos de lidia y momento actual de cada matador, sí es preciso abundar en cuestiones que tienen mucho que ver con el resultado final de un festejo y, más, cuando podríamos estar hablando de 'corrida triunfal', aunque, al modesto entender también podríamos hablar de 'corrida triunfalista'. Dos conceptos totalmente distintos. Y en Cuéllar, con su actuación, el señor presidente, José María Costales Ruano, nos dio motivo para decir que, más bien, la corrida de este miércoles con David Mora, Javier Herrero y Juan del Álamo fue triunfalista.


Ocho orejas -de las que cuatro se las llevó el torero local Javier Herrero-, dos David Mora y dos Juan del Álamo, más dos vueltas al ruedo a dos toros de Lagunajalda que adolecieron de fuerza -sin llegar a caerse-, de empuje en el caballo -con leves puyitas-, de bravura, aunque sí, fueron codiciosos, repetían y eran nobles -no molestaban-. Si el señor presidente, en un acto un tanto extraño tardaba en sacar el pañuelo blanco para la primera oreja -bien, aguantar al triunfalismo-, pero después sabaca el blanco nuevamente cuando la petición había disminuido -y leamos el Reglamento- para dar la segunda oreja y, a la vez, que el segundo pañuelo tiraba del azul que era un gusto. Cosas de los Palcos que seguimos sin entender.


David Mora estuvo muy fino, gustoso, torero, dominante, templado, haciendo al toro que se hacía remolón. Gran faena -quizás la más torera e interesante de la tarde- que fue premiada con una oreja. En el cuarto, más de lo mismo. Un toro sin bravura, repetía, sí, pero eran embites de nobleza pero sin ninguna emoción. Toreo fácil para conseguir una oreja, que, sumada a la primera, le abría la Puerta Grande.


En segundo lugar se acartelaba el matador local Javier Herrero -del que no teníamos conocimiento desde sus años de novillero-. Solo sabemos que anda por esos pueblos de la Sierra de Madrid luchando con 'ni se sabe'. Pero en esta ocasión, en su plaza y ante su gente, gozó de dos 'bombones' para olvidar trasteos de defensa y poder torear 'agustito', sin apreturas. Sí, estuvo muy correcto a pesar de su escaso número de corridas y es de agradecer la disposición y el empeño en fundamentar otro toreo, hubo momentos en que se gustó y gustó, pero sus faenas no fueron más que las de sus compañeros, que solo consiguieron una oreja en cada uno de sus toros... y, además, dispuso del mejor lote de la tarde. Lo demás desde el Palco y los tendidos, sobra. Y Javier, como buen profesional, lo sabe. Pero ahora le toca disfrutar del triunfo, sus fiestas y su gente.


Juan del Álamo llegaba a Cuéllar a seguir rematando una temporada de ensueño. Pero se topó con el lote menos bueno de la tarde. Si el tercero andaba escasito de fuerzas, el sexto se paraba y costaba, mucho, atraerlo a la pañosa. Las dos faenas tuvieron el valor de que fue el torero el que lograba 'convencer' al animal de su embestida. En su primer toro anduvo exquisito con la muleta, con series de muletazos de gran calado. Pero, ay! cuando se fue a la izquierda, una faena que iba in crescendo se vino abajo, entre el animal que no era el mismo por el pitón izquierdo, algún enganchón y alguna colocación, aquello comenzó a enfriarse. Y llegó la suerte de matar. Bien Juan, entrando con decisión. Se puede acertar o fallar, pero la decisión en la suerte suprema siempre debe existir. Y en Cuéllar sí llegó en ambos toros y mató de estocada, si algo tendida en el sexto -donde el salmantino buscó lucirse, pero no pudo más que sacar arrebato y ejecutar cuatro galleos rodilla en tierra que levantaron al personal-, el descabello remató y arrancó una oreja.


FICHA DEL FESTEJO


Plaza de toros de Cuéllar. Tercera de feria. Media entrada en tarde de buena temperatura aunque cayeron algunas gotas en el sexto. Se lidiaron seis Toros de Lagunajanda, muy pobres de presentación, bien hechos y de excelente juego salvo el sexto, en general facilones. El segundo -‘Rencoroso’, Nº 25- y el quinto -‘Oleoso’, Nº 41- fueron premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre.


David Mora, oreja con petición de la segunda en ambos.
Javier Herrero, dos orejas y dos orejas.
Juan del Álamo, oreja tras aviso y oreja tras aviso.


Se guardó un minuto de silencio en memoria de Dámaso González. Saludaron tras parear al cuarto Ángel Otero y José María Tejero. El mayoral salió en hombros junto con la terna.


FOTOGRAFÍA JUANES