La otra Cumbre/Cimera Ibérica

La otra Cumbre/Cimera Ibérica

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Arranca la XXIX Cumbre Ibérica que reúne a los Gobiernos de España y Portugal en Vila Real y que esta vez cuenta con un formato novedoso porque por vez primera habrá encuentros a ambos lados de la frontera. Encuentros en una zona abandonada, de las más pobres y deprimidas de la Península y con altas cifras de despoblación. Con pueblos que languidecen. Con los servicios más elementales que tardan en llegar… si es que algún día llegan. Con comunicaciones escasas y, en muchos casos, en malas condiciones. Con una población envejecida. Sin industria. ¿Es esta la frontera que se han dignado en ver Rajoy y Costa? Pues no!


Llegan a Matacán –un aeropuerto sin apenas vuelos-, avanzan por la CL-517 de titularidad regional –donde los jabalís- y dejan pueblos a un lado y a otro. Al menos, una parada en algún municipio no hubiera venido mal hacer para conocer esa realidad obviada. Siguen hacia el Duero. Más de lo mismo. Y llegan a Vega Terrón, un puerto fluvial también casi abandonado, con serios problemas de gestión y con un actividad fluvial que resta a lo que le ‘sobre’ a Barca d’Alva donde atracan la mayoría de los cruceros fluviales. ¿Esta realidad también se la explicaron a Rajoy? ¿Se interesaron los insignes visitantes por la vía férrea cerrada y también dejada de la mano de Dios de La Fuente de San Esteba-La Fregeneda? ¿No tuvieron conocimiento del Tren del Duero entre Barca y Pocinho también cerrado y abandonado? Pues que sepan ambos mandatarios que son dos de los trayectos ferroviarios –abandonados- más peculiares, atractivos y de posible rentabilidad turística más importantes de Iberia –vaya por Dios!-.


Este debería ser el significado de estas cumbres que, en términos generales, no valen más que para saludarse, pasarse unos días de vacaciones y hablar, hablar de asuntos muy alejados y, casi siempre, ajenos a los problemas transfronterizos. Qué bonita palabra, de asuntos transfronterizos tildan la Cumbre/Cimera. Los problemas de ambos lados de la frontera –desde Sanabria hasta Navasfrías- por eso de que estamos en Castilla y León, y de Tràs-os-Montes y la Beira Interior, pasan de largo en este tipo de encuentros.


Pasan de largo porque nadie de los reunidos conoce la realidad de la frontera. Porque ninguno de los dos gobiernos, portugués y español, ha puesto el más mínimo interés en consultar/reunirse con los afectados, en este caso alcaldes de los pueblos, diputaciones y Câmaras Municipales portuguesas. Tal es el olvido que ni tan siquiera hemos visto a ningún miembro del Gobierno de Castilla y León / la Junta dicen. Nadie de esta Comunidad ha salido a pedir, reivindicar, sí, solución a los problemas transfronterizos. Por algo muy simple, porque en Valladolid ni han creido ni creen en la cooperación transfronteriza. Ejemplos, a puños. Que copien de Núñez Feijó, quien pide sabiamente solución a la frontera gallega/portuguesa.


Y si en estas estamos, quién defiende la terminación de la A-11 hasta la frontera con Portugal por Alcañices. Quién habla del Puente de Masueco. Quien se interesa por el pésimo estado de muchas carreteras que unen muncipios españoles y lusos –Bermillo y Miranda, Sanabria y Bragança, Hinojosa y Freixo….-. Quién habla del intercambio cultural. Sabrán sus señorías los ministros dónde están Tràs-os-Montes y El Rebollar, por ejemplo-.


No digamos de esos fondos europeos para cooperación transfronteriza, porque también llegan a Valencia. Se ha dicho, a la Valencia la de las naranjas, por su cercanía con Portugal. Esta es la realidad que en la Cimera/Cumbre no se tratará. Proyectos. Ideas. Documentos. Declaraciones. Brindis por la amistad… Esa es la cumbre. Que las gentes de estas zonas no esperen ayudas, acuerdos efectivos y mucho menos milagros. La realidad que se vive en Vila Real es la que es. ¿Y de las personas quién se acuerda? ¿En los brindis de la cena en el Palacio de Amarantes?...


Por cierto, qué falta de tacto, de protocolo y, también, de educación no invitar a los presidentes de Figueira de Castelo Rodrigo y Freixo de Espada à Cinta al encuentro de Vega Terrón. Una zona que es tanto de estas dos Câmaras portuguesas como de la provincia de Salamanca. Por cierto, Ferreira –el de Douro Azul y organizador de este encuentro fluvial- fue quien puso su ‘mejor’ barco al servicio de los dos primeros ministros. Pero es que Douro Azul opera en su 90% en el puerto fluvial de Barca d’Alva, y este dique es propiedad de la Cämara Municipal de Figueira de Castelo Rodrigo. Un puerto, el portugués, que es quien ha dado vida a este precioso rincón del Duero cuando deja de ser internacional para convertirse en portugués.


Y falta de tacto político también ha sido no invitar a todos los alcaldes y presidentes de Cámaras de la frontera portuguesa y española. Ellos, que son los que cada día luchan y viven con los problemas transfronterizos, a lo mejor le ponían la cara colorada a tanto tecnócrata, burócrata y político que con su terno azul ocupan un banco del Gobierno.


Por lo demás, después de la Cimera/Cumbre de Vila Real –una más y van 29- nada nuevo por estas tierras fronterizas del Duero. Los problemas, como no los solucionen sus alcaldes, concejales, presidentes de cámaras y habitantes, que nadie espere soluciones de estos macro encuentros muy alejados de una triste realidad que sale al encuentro en las cunetas de las carreteras, pero seguro que los cristales verdes tintados no dejaron ver, cachis!