Alfândega da Fé, un vergel entre montañas y el Sabor (II)

Alfândega da Fé, un vergel entre montañas y el Sabor (II)

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El viajero sigue su andar por estas tierras de suelos fértiles, de abundantes pastos, de olivares centenarios, almendrales y huertas que no se deben perder de vista por su variada horticultura. Alfândega da Fé también es tierra de gente trabajadora que siempre supo buscar en la naturaleza el sustento necesario. Tal es así, que la actividad agrícola aún constituye la mayor riqueza del concejo.


La economía local se asienta, fundamentalmente, en las producciones de aceite –de altísima calidad-, castañas, cerezas y almendras. Son frutos mediterráneos por excelencia en tierras continentales. Además, estas poblaciones transmontanas comercializan los productos resultantes de la transformación de estas materias primas: dulces confeccionados a base de almendras, los licores tradicionales, las mermeladas, más allá del fumeiro, queso y aceite y setas también típicas de esta región. La producción de cereza, en estos días bastante importante, viene de hace apenas unas décadas, asumiéndola como un importante cartel turístico del concejo, con la realización de la Fiesta de la Cereza –el segundo fin de semana de junio-.


Más allá de este apetitoso fruto existe, ahora, un esfuerzo del Gobierno municipal para potenciar otro tipo de productos. Esfuerzo que se ve traducido en el nacimiento de una nueva gastronomía regional, que se dedica a la transformación de todo aquello que las Tierras de Alfândega producen. Se trata de pequeñas unidades familiares, debidamente autorizadas, que saben preservar el saber hacer tradicional y se dedican a la confección de productos tradicionales del concejo. Son productos con la marca Terras de Alfândega que atestigua el origen y la calidad de estas delicias naturales.


El apoyo a estos productores ha permitido la implantación de más de una decena de negocios. Algunos con productos innovadores, como es el caso de una unidad cervecera que produce cerveza artesanal de cereza, o de una cocina tradicional que produce un salchichón de cereza. Factores de diferenciación, que son un complemento de máxima importancia también en la dinamización e impulso que es necesario dar al sector turístico.


Aceite


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En Alfândega da Fé se produce un aceite de características absolutamente únicas, dotado de cualidades gustativas excepciones, que reflejan la tipología de la aceituna que le dio origen.


El aceite producido en el concejo es de categoría superior, lo atestiguan los diversos premios y distinciones que ha recibido. Por todo ello, la calidad de los aceites producidos en toda la región transmontana han merecido el reconocimiento nacional e internacional.


El concejo de Alfândega da Fé no es la excepción. Aquí puede encontrar aceites DOP Tras-os-Montes, los virgen o virgen extra, los biológicos producidos de acuerdo con las técnicas tradicionales. Además, existe un aceite especial con oro en su interior.


Los aceite del concejo se presentan con diversas marcas, pero con la garantía del saber hacer y la calidad que le dan siglos de experiencia en la producción y transformación de la aceituna.


 La cereza


La producción de cereza en Alfândega da Fé es relativamente reciente. Fue en la década de los 60 gracias al proyecto visionario del ingeniero Camilo de Mendonça que la cereza comenzó a adquirir importancia en la economía del concejo. Este ingeniero, natural de Vilarelhos, una freguesía del concejo de Alfândega da Fé, ideó un proyecto hidroagrícola para dinamizar la agricultura transmontana. También incluyó la creación de la Cooperativa Agrícola Local, aún hoy propietaria de la mayor extensión de cerezales existente en Alfândega da Fé, cerca de 60 Ha.


Por ello, el trabajo desarrollado en Alfândega da Fé estaba integrado en un proyecto más amplio del que este ingeniero desarrolló para la región transmontana. Camilo de Mendonça programó e implementó la construcción de presas, del complejo agroindustrial del Cachão y también plantaciones adaptadas a las características del suelo y climáticas de los diversos concejos. Un proyecto inacabado, pero que permitió hacer de Alfândega da Fé la capital de la Cereza del Nordeste Transmotano.


La cereza de Alfândega da Fé por sus características de calidad, a lo largo de los años, se presenta como la principal imagen de marca de este concejo del Nordeste Transmontano, hasta tal punto que el logotipo del Muncipio es un racimo de cerezas, recordando que hace más de 50 años que el ingeniero Camilo de Mendonça proyectó para el concejo la mayor plantación de cerezales de la Península Ibérica.


Bollos y dulces


Los Bollos de Alfândega da Fé son, de hoy y siempre, moldeados por sabias pastelerías que aún hoy los jóvenes aprenden el arte con las madres y los abuelos. El secreto fue pasando de generación en generación y el sabor se mantiene inalterable, recordando las fiestas de verano, las reuniones familiares o las bodas y bautizos donde estas delicias eran presencia habitual.


En el concejo la tradición manda hacer baratos, los ‘S’, barquitos y roscas. Estos últimos tienen una particularidad, más allá de combinar la almendra como ingrediente principal, uno está confeccionado con los ‘desperdicios’ del otro, o sea, los barquinos tienen la composición de la yema, los ‘rochedos’ solo la clara del huevo. Son dulces típicos de Alfândega da Fé, que están en proceso de certificación como marca de denominación de origen protegida.


Cerveza artesanal


La osadía propia de un espíritu joven y emprendedor condució a la creación de la primera cerveza artesanal con sabor a Alfândega da Fé. Resultante de un proyecto de emprendedores surge a ‘Mártir’ de Cereza. Esta cerveza artesanal aparece también en las variedades ‘Pielsen’ y ‘Black’. Un producto sin tradición en el concejo, pero que por las características y materias primas utilizadas asume el alma verdaderamente alfandeguense.


Conservas


El origen de las conservas de frutos y legumbres se remonta a tiempos antiguos, cuando las estaciones del año mandaban en los ciclos agrícolas y las poblaciones preparaban grandes cantidades de alimentos para el invierno. Esta forma de mantener y preservar aquello que la tierra da aún hoy se efectúa en el concejo.


En Alfândega da Fé la selección meticulosa de estos ingredientes da origen a conservas de elevada calidad, productos de excelencia natural, algunos de ellos con historias para contar. Es el caso de la ‘Merenda de Alfândega’, una pasta de aceite y almendra que se remonta a los tiempos de la ocupación árabe de este concejo y que durante siglos fue el principal elemento del fardel  de los trabajadores del campo. Hoy es aconsejada para comenzar un aperitivo o para acompañar un trozo de pan en una merienda.


Mermeladas


Las mermeladas de Alfândega da Fé continúan aprovechando los frutos característicos de este concejo de la Terra Quente Transmontana para obtener productos que se consideran como auténticas tentaciones para la gula. Sin colorantes, conservantes o cualquier tipo de aditivos, son productos 100% naturales.


La vedad es que estas compotas saben a Alfândega da Fé. No solo por el aroma y el paladar, sino también por la singularidad que experimentadas manos le confieren. Confeccionadas con base a recetas tradicionales, en pequeñas unidades familiares certificadas, las compotas de Alfândega da Fé conjugan el saber hacer con la calidad y autenticidad. Para saborearlas solas, acompañadas con un pedazo de pan, queso o requesón, se consideran como un complemento ideal para cualquier aperitivo.


Fumeiro/Embutidos


El fumeiro de Alfândega da Fé no necesita presentaciones. Producto de excelencia de las Tierras Transmontanas tiene como base la carne de cerdo cebado con los mejore productos que las Terras de Alfândega dan.


Confeccionado de forma tradicional, en cocinas tradicionales certificadas, mantiene el sabor y la autenticidad que las recetas de otros tiempos supieron transmitir.


Producido y secado de acuerdo con métodos tradicionales, no tiene colorantes ni conservantes, siendo utilizados solo los aditivos naturales. En el fumeiro de Alfândega da Fé destaca la alheira, choriza de carne, salchichón, butelo y chorizo dulce.


Quesos de Alfândega en una buena mesa Quesos de Alfândega en una buena mesa


Queso


En tierra de pastores y abundantes pastos, templados por el aire serrano y por las márgenes de los cursos de agua que fueron confiriendo forma, el queso, sea de oveja o de cabra, es un producto de excelencia. Otra cosa no cabría esperar cuando en Alfândega da Fé las queserías conocen como nadie el arte y la técnica y, en la mayorías de las ocasiones, acompañan todas las fases de producción, desde el pastoreo, el ordeño, terminando en la transformación de la leche. Si a esto unimos un control riguroso de todo el proceso productivo, es fácil encontrar un producto que en calidad y sabor nada debe a la tradición.


Los quesos pueden encontrarse como curados, curados apimentados o en aceite. De oveja o de cabra, el arte e ingenio de quien lo produce va, ahora, consiguiendo nuevos sabores, como el ajo y la salsa, el aguardiente, el pimentón rosa y hasta los cogumelos y espárragos silvestres.


Decía el viajero en su primer reportaje que esta tierra fértil es, lo que se conoce, como el ‘Valle del Nilo Portugués’. Es Alfândega da Fé. Un concejo cuyo nombre nos remite a la historia de Portugal. Un topónimo que se remonta a los tiempos de la ocupación árabe de la Península Ibérica. Muchos son los rasgos hereditarios que la civilización musulmana dejó en esta tierra ‘quente’, desde su propio nombre hasta el cultivo de la tierra, cachis!


REPORTAJE GRÁFICO LUIS FALCÃO