Miles de personas regalan en Bragança 'uma cantarinha com amor'

Miles de personas regalan en Bragança 'uma cantarinha com amor'

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El Centro Histórico de la Ciudad de Bragança, donde cerca de 500 feriantes y expositores de todo el País darán a conocer todo tipo de productos, desde lozas y artículos para casa, ropa y calzado, artesanía, gastronomía, productos de la huerta y también tradicionales como navajas y tallas, entre otros muchos, está de fiesta.


El presidente de la Cámara Municipal de Bragança, Hernâni Dinis Venâncio Dias, acompañado de otros miembros del Ejecutivo y de la Asociación de Comerciantes, recorrió los estands que acogen la Feria de Artesanía, para su inauguración, tras la celebración del 1 al 3 de la tradicional Feira das Cantarinhas y, sobre todo, hoy, 3 de mayo, con la gran feria del año. Del 3 al 7 de mayo, la Praça Camões será el gran espacio de la artesanía transmontana donde también tendrán lugar conciertos todas las noches.


Iniciativas, según palabras de Hernani Dias, contribuyen a la dinamización del tejido económico del territorio, así como a la promoción de sus productos. Ahora, en la Praça Camões, la Feria de Artesanía queda más integrada en el centro de la ciudad para sus visitas.


Visitar Bragança, la capital transmotana, es adentrarse en el túnel del tiempo. Pocas ciudades y regiones tienen ese despliegue de historia, tradición, atracción y turismo -cultura, natural, patrimonial o gastronómico-. Es Tras os Montes en su propia realidad. Otro ejemplo más es  la Feira de Artesanato e Feira das Cantarinhas.



Una feria de origen medieval, cuyoprincipal motivo es la comercialización de la alfarería tradicional que se complementa con diversas actividades culturales y de ocio, como puede ser la ‘Luta de Touros Transmontanos’. Estas actividades culturales y recreativas sirven para preservar, no sólo esta tradición, sino tambien traer a la memoria practicas ancestrales.


El cántaro utilizado antiguamente por los campesinos para conservar el agua fresca, se utiliza hoy en día para adornar las casas típicas transmontanas. Los ancianos suelen decir que los cántaros traen buena suerte a quien los reciba.


Es durante esta feria, del 1 al 3 de mayo, cuando surgen también las primeras cerezas, vendidas en pequeñas ramas, así como distintas variedades de plantas y verduras para sembrar directamente en el surco y que también se muestran en la zona más de artesanía agroalimentaria en la Praça da Sé.


En estos tiempos…


La histórica Feira das Cantarinhas de Bragança de tradicional, más bien, tiene poco. En tiempos, el certamen se realizaba en el centro de la ciudad, en una parte de la Rua dos Combatentes da Grande Guerra. Hoy, transcurrer en la zona del Parque do Eixo Atlântico e en los alrededores del Estadio Municipal, siendo impensable el regreso al lugar originalo, sobretodo por son más de 500 los feriantes que participan en el evento.


La feria se caracteriza por la venta de cantarinhas, que deben ser compradas para regalar a quien bien se quiere. Las cantarinhas tradicional venían de Pinela -concejo de Bragancça- donde existe un centro de interpretación de la cerámica. Hoy en día son vendidas por dos artesanas en pequeña cantidad -aunque sigue en aumento el número de puestos dedicado a las cantarinhas, sobre todo en la Praça da Sé-. Este aumento se debe a la aparición en la feria de centenas de cantarinhas industriales de todos los colores, tamaños y gustos. También en esta feria aparecían las primeras cerezas, vendidas en pequeños ramos -una mujer así lo hacía junto al monumento al cartero en la avenida General Humberto Delgado. Como también las semillas y las hortalizas de diversos tipos preparadas para ser plantadas, en Rua Combatentes da Grande Guerra e  Praça da Sé.


Eso sí, en nuestros días, estos símbolos del pasado aún pueden encontrarse en todo el amplio espacio de mercado, pero ya perdieron su importancia en el contexto global de la feria. Por ello, no estaría de más auspiciar, proteger y revalorizar a estos pequeños artesanos y agricultores que parecen llegados de ‘otro mundo’.


Pero Bragança también es artesanía, cerámica casera y gastronomía. Productos gastronómicos de las aldeas del concejo o los diversos platos típicos que se sirven en los restaurantes de la ciudad. En esta ocasión, el viajero degustó con sus amigos bragantinos, porco a brasa, de un sabor exquisito con un mojo especial… un manjar de la cocina más ancestral.


FOTOS Y VIDEO LUIS FALCÃO