'Un oro' del cine clásico

'Un oro' del cine clásico

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Como cada martes el cine de los Capuchinos de el Teatro San Francisco se trae una gran obra cinematográfica. Este martes, 11 de diciembre, es el turno de la película clásica estadounidense "El Hombre con el Brazo de Oro".


Se proyectará este martes a las 20.30 horas y las entradas se podrán adquirir dos horas antes en la taquilla del teatro.


Ficha cinematográfica


El Hombre con el Brazo de Oro
Título original: The Man With the Golden Arm
Año: 1955
Duración: 119 min
País: Estados Unidos
Dirección: Otto Preminger
Guion: Walter Newman, Lewis Meltzer (Novela: Nelson Algren)
Música: Elmer Bernstein
Fotografía: Sam Leavitt (B&W)
Reparto: Frank Sinatra, Eleanor Parker, Kim Novak, Arnold Stang, Darren McGavin, Robert Strauss, John Conte, Doro Merande, George E. Stone, George Mathews, Leonid Kinskey, Emile Meyer


RESEÑA DE LA PELÍCULA (RAPAZ)


HAGAN JUEGO


El realizador de origen judeo-austríaco Otto Preminger es uno más de la larga lista de cineastas germanos que, ya fuera por motivos ideológicos (Fritz Lang) o de supervivencia pura y dura dado su origen judío (Ernst Lubitsch, Billy Wilder, Max Ophuls, Fred Zinnemann, Josef von Sternberg…) se vieron obligados a abandonar su país natal para exiliarse a la meca del cine mundial, a la que tanto lustre dieron, contribuyendo a hacer del período 1930-50 los años de la época dorada de Hollywood.


El hombre del brazo de oro es, sin duda, uno de los grandes logros cinematográficos de Preminger (Laura, El rapto de Bunny Lake, Anatomía de un asesinato…), quien nos cuenta la historia de un ex-presidiario (inconmensurable Frank Sinatra) que lucha por rehacer su vida, dejando de lado las drogas y las timbas de póker ilegales que le llevaron a la cárcel. Pero sus antiguos empleadores, unos mafiosos sin escrúpulos, no están dispuestos a ponérselo fácil. Con una puesta de escena sobria aunque acertada (en la que destaca un excelente manejo del claroscuro con evidentes reminiscencias del expresionismo alemán) y unos personajes perfectamente caracterizados, Preminger nos relata con estremecedor realismo la peripecia vital de Frankie Machine (Frank Sinatra) en su empeño por salir a flote de la inmundicia en que una y otra vez se ve sumido por la fatalidad. Cabe destacar la gran actuación de Sinatra en escenas ciertamente memorables, como aquella en la que recrea las convulsiones típicas de un drogadicto víctima del síndrome de abstinencia. Destacan asimismo las interpretaciones de Eleanor Parker, la neurótica y manipuladora esposa del protagonista, y de Kim Novak en el personaje de Molly, que será quien ejerza sobre Machine una influencia positiva.


Queda por dilucidar el porqué del título: si bien el personaje, gracias a su habilidad con el naipe, comparte con Midas la habilidad de convertirlo todo en oro, resulta que los beneficiarios de su destreza son otros, a la par que su vida naufraga en un desastre cada vez mayor. El título posee, por lo tanto, una cualidad esencialmente irónica, siendo la película en realidad una meditación ilustrada sobre el tema del azar y el destino, y sobre hasta qué punto pueden los seres humanos hacerse con las riendas de ambos. Como todos los grandes maestros, Preminger elude los adoctrinamientos baratos y deja el final abierto, para que sea el espectador quien juzgue por sí mismo. Pasen, por lo tanto, y jueguen sus cartas.