El descaro juvenil italiano

El descaro juvenil italiano

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No ha rascado nada en el palmarés de la Seminci 'Notti magiche' (Noches mágicas), la última película de Paolo Virzi, cineasta italiano que sí tuvo más puntería con el jurado del festival hace dos años con 'Locas de alegría', Espiga de oro en 2016. En estas noches mágicas, tres jóvenes aspirantes a guionista cinematográfico se ven arrastrados por el torrente que envuelve de mentiras y apariencias la historia del celuloide patrio.


Tres jóvenes italianos con ganas de beberse la vida de un trago, ambiciosos, descarados y también algo inocentes.


El palmarés de la Seminci se ha dado a conocer en la mañana de este sábado. Horas antes, cuando el viernes estaba a punto de desaparecer en el calendario semanal, otro italiano, también joven y descarado, tuvo más suerte que sus compatriotas y conquistó no a un jurado, sino a un estadio de golpe, en poco más de un segundo.


Daniele Verde saltó al césped de Zorrilla a falta de 16 minutos para el final del partido ante el Espanyol. No es poca presión para un jugador que entre las lesiones y la adaptación al equipo apenas ha contado con la confianza de Sergio González hasta el momento. Así que puso todo su talento al servicio del equipo y del objetivo del empate.


Nada más salir, casi en el primer balón que tocó, buscó el disparo lejano. Y asi resultó también, lejano de la portería de Diego López. Después un tacón por aquí, varios centros por allá, una carrera y otra, desfogado en breve.


Hasta que una falta sobre Alcaraz hizo que cambiara el guión del partido, ese que estaba predestinado a no rascar nada en el palmarés de la jornada. Alcaraz ya tiene ascendencia sobre los lanzamientos de falta lejanos, pero Verde se anticipó. "El balón estaba lejos pero tengo confianza en mi golpeo, le pedí a Rubén Alcaraz que me dejara disparar y tuve la suerte de conseguir el gol”, así relataba después del partido este joven italiano de 22 años lo ocurrido.


Tras esa simpleza, esa escueta línea del guión en papel, plasmado en el celuloide del juego adquirió magia. Un disparo que rebosó confianza, desde luego, potencia, precisión y mucha clase. La Espiga de oro futbolística de este fin de semana si es italiana, si Virzi no logró triunfar por segunda vez, Verde ha sentado las bases de un éxito continuado. "Ojalá el club me compre y pueda quedarme aquí muchos años más”, eso dice el joven napolitano.