Otro disgusto con el VAR

Otro disgusto con el VAR

|

Antes del partido y en el descanso, el videomarcador del estadio José Zorrilla proyecta el vídeo divulgativo que La Liga elaboró para dar a conocer el sistema de Videoarbitraje (VAR) y los supuestos en los que se utiliza esta temporada como ya ocurrió en el último Mundial. Hasta ahí todo bien, como amigos. Todo amabilidad para las nuevas tecnologías, el pantallón escondido en la salida al terreno de juego y una legión de monitores guarecidos para que las asistencias arbitrales no se pierdan ni una repetición.


Pero esa cortesía, por el momento, no es mutua y el VAR no hace más que feos a un Pucela desolado chasco tras chasco. Aún colea por los corrillos en Zorrilla aquél gol anulado a Keko ante el Barcelona en la segunda jornada. Vale que el línea había indicado ya el fuera de juego, pero el VAR no dio respiro a la duda. Lo mismo ocurrió en Villarreal con el segundo tanto de Nacho, también anulado, o con el penalti señalado allí mismo que Masip detuvo tras la consulta del árbitro a la tele.


Ante el Huesca se ha producido la situación más extraña. Un fuera de juego (que es, no hay duda) de Nacho al borde de la línea del centro del campo, la referencia más fácil de todas las que hay sobre el césped, no se señaló hasta pasados varios minutos. Le dio tiempo al lateral a recorrer todo el campo, desde la recuperación junto a su área hasta el borde de la contraria, a que rematara Leo Suárez en el segundo palo, a la celebración, un abrazo, luego otro, y otro, y otro, y una dedicatoria, y otra, y otra. Cuando los aficionados ya volvían a sentarse tras el éxtasis de colapsar el partido con el 2-0, dice Mateu Lahoz que le están asegurando por el pinganillo que no es gol, que fuera de juego, que anulado. Otro chasco.


Soy un firme convencido de que la tecnología bien aplicada hace mejor al deporte, reduce al máximo el azar en la toma de decisiones arbitrales y evita desazones ante los errores incorregibles. Me gusta el VAR, con sus pegas y sus faltas de adaptación, con unos árbitros a los que aún les queda camino para terminar de enterarse ellos los primeros de las posibilidades, aplicaciones y usos de un sistema que aún tiene que afinar mucho en los tiempos.


El Pucela ya ha puesto una mejilla para que se asiente este sistema del futuro en el presente. Ahora sólo queda que cuando toque cara la eficacia del VAR sea igual de contundente.