Pedro, prometer para cumplir y no para meter

Pedro, prometer para cumplir y no para meter

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Cada vez que hemos afrontado un reto, asumido una responsabilidad o encargo, lo hemos hecho sobre la base de demostrar que las cosas se pueden hacer de otro modo, que se puede llegar y hacer un trabajo honrado, cumplir lo prometido e irse sin hacer ruido.


Hace unos años asumí una dirección política, lo hice con el compromiso de trabajar por el proyecto y, en el plazo de dos años, dar un paso a un lado y dejar que otros ocupasen mi posición. Y, así lo hice. Llegué, trabajé y marché sin hacer ruido. En el campo profesional, algunos dimos un paso al servicio de los demás, con igual planteamiento, y pudimos observar el miedo, sentir la angustia, contemplar las manipulaciones y cómo se urdían las entretelas de la ponzoña, todo ello por saber que, si nos votaban los compañeros, haríamos lo prometido y marcharíamos en silencio, con un trabajo limpio, honrado y sincero.


En política sucede igual. El intentar hacer las cosas de otro modo, demostrar que se puede ser claro, llano, acudir para servir y no para servirse, liderar desde el cumplimiento y no desde el miedo, es una labor posible; pero, cada vez que alguien, usando esos planteamientos, los traiciona, cada vez que se promete seguir siendo el mismo y, sin haber llegado al poder, ya estar cambiando hasta de casoplón, el daño no es para él o ella, sino para el honrado ciudadano que creyó, y creyó para comprobar que nuevamente le engañaron, y de ahí viene la frase que tanto daño hace a la política: “son todos iguales” y les sorprende la “desafección del votante”.


No, no todos son iguales. Hay muchos que, tras haber demostrado que pueden vivir al margen de la política, ya han acreditado otro modo de vida, acuden a ella a intentar cambiar las cosas y hacer algo por el futuro de los suyos. Huye del que no tiene un pasado profesional o no viene comido, pues precisa de la política para comer y te quitará hasta el plato para hacerlo él. Aunque sean pocos, algunos quieren servir, demostrar que se pueden hacer las cosas de otro modo, los hay en todos los partidos, el problema es ganar a ese establishment que mete miedo, usa la angustia, genera toxinas para seguir encaramados al machito y, desde su inconsistencia moral, su inanidad personal y su incapacidad intelectual, aparentar lo que no son y obtener su rédito en detrimento de los suyos, … es una tarea de titanes.


Pedro, comprendo que el momento lo pintaban calvo, pero la grandeza de un líder se demuestra en esos momentos, pero cuando España tiene una expectativa económica favorable y se está intentando dar un golpe de Estado, no puedes estar en quítate tú para ponerme yo, en busca de la pensión vitalicia de un Presidente de cuarto de hora, vuelves a quedarte con el culo al aire y, además, no lo conseguirás. Tú, Mariano, no puedes indignantemente enrocarte en a mí no hay quien me mueva el sillón.


Sabes Pedro que lo has hecho mal, sin apoyos, sin posibilidades, intentando arrastrar con la bandera de la limpieza que no tienes, no has tenido y, al paso que vas, no tendrás, para lucrar unos cobres. Rajoy se irá, pero tú, con este paso, te vas a escalabrar, pues 2 y 2 son cuatro y tú no llegas a 3, y el que se mete en la cama con niños húmedo se levanta, y tu reunión es de guardería, no te quiero contar cómo te vas a alzar.