¿Por qué ametrallan con emails sobre la nueva protección de datos?

¿Por qué ametrallan con emails sobre la nueva protección de datos?

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En las últimas fechas, los correos electrónicos y mensajes preguntando e informando sobre la nueva privacidad están llegando a las bandejas de entrada a un ritmo incesante. ¿Cuál es la razón? ¿Por qué no paran de 'spammearme' con mensajes de empresas o páginas que no visito desde hace mucho tiempo? La respuesta es sencilla: ya está aquí la nueva ley de protección de datos a usuarios y compañías que obliga a las empresas a informarte de que disponen de tus datos, para qué los utilizan y te piden consentimiento para seguir utilizándolos.


La protección de datos se había convertido en un asunto de Estado. Por este motivo hoy se implanta en Europa el denominado Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que sustituye a la actual Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), con el objetivo de custodiar la privacidad del ciudadano.


La principal arma del consumidor será el derecho al olvido, es decir, la potestad de solicitar que los datos personales sean suprimidos cuando ya no sean necesarios para la finalidad con la que fueron recogidos, se haya retirado el consentimiento o incluso se hayan recogido de forma ilícita.


A esta jurisprudencia hay que sumarle el derecho a la portabilidad, el derecho al acceso, rectificación, supresión, derecho a la limitación del tratamiento y a la oposición. En definitiva, herramientas que mejoran la capacidad de decisión y control de los internautas sobre los datos personales que confían a terceros.


Una buena oportunidad para las empresas


Con el cambio de norma, el usuario deja de ser una cifra y se convierte en persona. Por primera vez desde que surgió internet hay que situar la experiencia del cliente en el centro del negocio, lo que supone una oportunidad para las empresas. Según el informe State of the Connected Customer, el 66% de los consumidores estaría dispuesto a cambiar de compañía si ésta hace el esfuerzo de tratarlo de forma personalizada y deja de hacerle sentir como un número.


Partiendo de esta estrategia, las instituciones desbloquean el poder de sus datos corporativos y se ponen al servicio de sus usuarios. Con un correcto uso de los datos, las firmas realmente interesadas en servir al internauta segmentan sus gustos y aficiones, mostrándoles la información que puede ser de su interés, evitando así invadir su privacidad con publicidad irrelevante.


De este modo, además de cumplir eficientemente con la nueva medida y evitar las sanciones correspondientes (que pueden llegar al 4% de los ingresos), se logra directamente conseguir lo más valorado en cualquier mercado: la fidelización del cliente.


La nueva normativa, en definitiva, no solo favorece al ciudadano, sino a las entidades que defiende la nitidez del mercado.