El VRAC arrolla a Senor Independiente y jugará la final

El VRAC arrolla a Senor Independiente y jugará la final

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El VRAC Quesos Entrepinares ha logrado con contundencia su clasificación para la final de liga, que se disputará en Zorrilla el día 26, al garantizar la presencia de, al menos, un equipo de la ciudad.


El Quesos no se complicó y dejó a hacer a los bisontes, que cayeron en la trampa del desgaste y vieron como, en tres arreones, el Entrepinares encarrilaba la victoria al descanso. Tres arreones y una intensidad defensiva que no sumó puntos como tal, pero que frenó competitiva y anímicamente a los cántabros, desazonados ante la efectividad y el nivel mostrado por el VRAC, que consiguió llegar al tramo final con una ventaja suficientemente amplia como para no sufrir y asumir excesivos riesgos ante el envite que se presenta en una semana, con rival todavía por decidir.


La FMD recibió un homenaje al comienzo del partido (Foto: Ayuntamiento).


El arranque permitió al Quesos Entrepinares llevar el encuentro a su terreno. En el minuto 6, una arrancada de Gareth Griffiths desde la separadora de los dos terrenos permitió a Guillo Mateu, con un talentoso gesto y una velocidad imparable, romper a la zaga visitante para dejar la primera marca del partido y del Quesos. Fue Griffiths el que tuvo su particular y merecido premio con la transformación, que dejó un 7-0 inicial favorable a los vallisoletanos. Una ventaja que el VRAC ya no soltaría hasta el final del partido. Independiente, obligado a que el duelo no quedase sentenciado a las primeras de cambio, dio un valiente paso adelante que exigió al Entrepinares defensivamente.


La respuesta fue contundente. El VRAC, que se siente cómodo en esa faceta y al que no le puede la presión de que pasen los minutos en su propio campo y sin apenas oler el oval, se armó para no encajar puntos y, a la vez, esperar un error rival y un espacio para abrir más diferencia en el electrónico de Pepe Rojo. Ese momento llegó cumplido el minuto 10, cuando John Wessel-Bell no perdonó con una espectacular cabalgada hasta la zona de marca. Las dudas arbitrales menguaron la celebración de un 14-0 que supuso un antes y un después en el desarrollo del encuentro, pues la obligación de ver a un Senor Independiente volcado ofensivamente aumentó ante la desventaja que mostraba el marcador. En el minuto 30, la renta se elevó hasta el 17-0 gracias a una transformación de Gareth Griffiths, que buscó asegurar un diferencial superior a dos ensayos transformados en caso de que Independiente se creciese en busca de la remontada.


Ese hecho nunca se dio. Ni siquiera en el segundo tiempo, que comenzó con un intercambio de papeles con respecto a lo visto en el primer acto. A los santanderinos no les funcionaba el plan establecido, así que dejaron hacer al VRAC, con sus consecuentes riesgos. Las buenas sensaciones que habían dejado los primeros 40 minutos del equipo de Mozimán se disiparon al mismo tiempo que sus opciones de estar en la final liguera. La balanza se terminó de desnivelar a poco más de media hora para el final, cuando Wessel-Bell volvió a hacer de las suyas con una carrera que levantó a los aficionados queseros de sus asientos. Griffiths no falló, como tampoco lo haría en la transformación de un castigo en el 65 que supuso el revelador 26-0. Ni el ensayo de Joaquín Domínguez, de sólo cinco puntos, sirvió para que Independiente se metiese en la semifinal. De forma inminente, Tomás Carrió respondió poniendo el 32-5, que aumentó a 39-5 con el tercero de la tarde para John Wessel-Bell y con la puntilla, obra de Pablo Gil para el 44-5 definitivo.