La Declaración de Salamanca impulsa los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La Declaración de Salamanca impulsa los Objetivos de Desarrollo Sostenible

|

La Universidad de Salamanca aprovecha la celebración de su Octavo Centenario en 2018 para lanzar la Declaración de Salamanca, un compromiso para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible al que se pueden adherir personas, empresas e instituciones aportando sus propias iniciativas. La idea es proyectar para toda Iberoamérica la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y la Conferencia Iberoamericana sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se celebrará en Salamanca los días 26, 27 y 28 de junio en coorganización con la Universidad Politécnica de Madrid e Iberdrola, se convertirá en un foro para hacerla visible.


“La Declaración de Salamanca es a la vez un documento y una plataforma”, explica a www.dicyt.com Fernando Rodríguez, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca e impulsor del proyecto.  Como documento, enuncia una serie de principios básicos que expresan el deseo de contribuir a que se cumplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 de Naciones Unidas. “Cualquier persona con un cierto interés en mejorar el mundo y hacer que sea un lugar más sostenible y próspero puede compartirlos. A partir de ahí, también invita a los que se adhieran a que asuman un compromiso específico, tanto si son personas como organizaciones”, comenta.


Como plataforma, www.declaraciondesalamanca.org contiene la declaración y ejemplos que pueden ayudar a asumir compromisos. Además, recoge los que cada individuo y cada organización expresa de forma pública. “El hecho de publicarlos sirve de aliciente para cumplirlos y de inspiración para otros”, asegura Rodríguez.


Esos compromisos se muestran muy abiertos, cada persona o entidad asume uno o varios. Entre los “ejemplos inspiradores” que se recogen para los individuos, encontramos: “Pon el despertador 15 minutos antes para que puedas ir andando a trabajar” y “Cambia la iluminación por lámparas de bajo consumo”. En el caso de las organizaciones, propuestas como “Diseña y aplica planes estratégicos verdes” y también “Introduce mejoras de conciliación laboral”, entre otras muchas propuestas.


Estas ideas encajan con los 17 ODS que plantea la ONU para 2030, que son muy variados: Fin de la pobreza, Igualdad de género y Ciudades y comunidades sostenibles son algunos de ellos. Dentro de cada objetivo hay metas concretas, que suman 169 en total, y dentro de cada meta indicadores. “La mayor parte de los indicadores tienen que ver con medio ambiente, es el principal tema asunto transversal”, señala el experto.


Esta preocupación no es casual, sino reflejo de que el deterioro ambiental es uno de los el mayores retos de la como humanidad. “Estamos gestionando tan mal los recursos que tarde o temprano dificultaremos nuestra propia supervivencia. Toda la humanidad quiere desarrollo, pero hay que replantear la manera de llevarlo a cabo, tenemos que introducir medidas porque si no, las generaciones futuras no van a tener la una calidad de vida mucho menor de la que tenemos disfrutamos nosotros”, opina Fernando Rodríguez.


Un excelente altavoz


“El hecho de asumir los 17 objetivos en la Declaración de Salamanca invita a conocerlos, a prestarles atención”, destaca, “y aunque nos gustaría llegar a todo el mundo, entendemos que el VIII Centenario de la Universidad de Salamanca es un excelente altavoz para llegar a Iberoamérica. Tenemos la capacidad, los contactos y las redes para hacerlo”.


Por esa razón, se ha planteado una conferencia iberoamericana para finales de junio, que será “un foro de debate, de interacción y sobre todo de empoderamiento, para que personas que vienen de empresas, administraciones públicas y universidades puedan intercambiar ideas, crear redes y formar alianzas y vuelvan a sus sitios de origen con el convencimiento de que pueden empezar inmediatamente a hacer cosas a favor de un desarrollo sostenible”.


La conferencia tendrá tres grandes líneas: medio ambiente, educación e innovación. A ellas se añade una línea transversal, de alianzas. Habrá tres sesiones plenarias de carácter motivador que darán paso a sesiones interactivas con mesas paralelas para que haya más posibilidades de interactuar, ya que “no es un congreso de comunicaciones y ponencias, sino que todos los asistentes serán participantes activos”.


La conferencia, apoyada también por la Junta de Castilla y León Universidad Politécnica de Madrid, Iberdrola y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), contará con participantes del mundo académico, del mundo empresarial y gubernamentales. Entre otras cosas, será útil para incluir mejorar la visualización de los ODS en la XXVI Cumbre Iberoamericana, que tendrá lugar en Guatemala a finales de año.


Tras la experiencia de los Objetivos del Milenio


Los ODS se plantean tras la experiencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que se enunciaron para el periodo 2000-2015. “En parte se cumplieron, se vio que era una buena práctica y dónde había que profundizar más”, afirma Fernando Rodríguez.


Por eso, “no deben verse como una meta última de tal forma que si no se logran, es un fracaso. En realidad, son las grandes líneas en las que tiene que avanzar la sociedad. Es decir, probablemente no acabaremos con la pobreza de aquí a 2030, pero si avanzamos en las metas concretas que se plantean dentro de ese objetivo, habremos mejorado mucho”.


Una serie de indicadores cuantitativos sirven para medir estos avances y sobre todo incentivan a los países a tomar el camino correcto, por ejemplo, a que dirijan sus políticas hacia los más pobres. “La parte mala es que, una vez alcanzada una cifra concreta, esto no quiere decir que se hayan solucionado los problemas y también es posible que para cumplir con un indicador se descuiden otras políticas. En cualquier caso, el saldo final es positivo”, comenta.


Los ODS han surgido de un proceso consensuado por todos los países del mundo y con un gran compromiso por parte de los 193 países de Naciones Unidas, que pasan exámenes, cuentan con embajadores especiales para la Agenda 2030 y dedican grupos de trabajo específicos. En este aspecto, “los países de Iberoamérica lo están haciendo muy bien”, destaca.


Un compromiso particular


No obstante, lo importante es que todo el mundo comprenda que acercarse a su cumplimiento depende de las acciones de personas y empresas. De ahí que la Declaración de Salamanca pueda ser un impulso fundamental. “La declaración pide que cuando te adhieres reflexiones sobre los ODS, asumas un compromiso concreto y lo escribas”, apunta su promotor, “es un formulario sencillo, que sólo pide nombre, apellidos y dirección de correo electrónico, pero requiere que haya habido una reflexión para que también se asuma un compromiso concreto”.


Una persona puede hacer mucho: consumir menos energía, elegir un coche menos contaminante, dedicar horas de la semana a colaborar con asociaciones que combaten la pobreza o comprar productos locales, que generan una menor huella ecológica.


Una pequeña empresa puede organizar eventos para concienciar sobre el desarrollo sostenible, pedir a sus proveedores que cumplan con estándares ambientales, tomar medidas para evitar desigualdades salariares entre hombres y mujeres o ser más sensible a la conciliación.


Y las grandes empresas y organizaciones tienen aún más posibilidades a través de sus relaciones internacionales. “Si les pide a los proveedores estándares más respetuosos con el medio ambiente puede que a corto plazo sus costes sean mayores, pero a largo plazo no lo serán y, además, conseguirá un efecto contagio enorme”, señala el economista.


En definitiva, “nuestro objetivo es que la gente sea consciente de su poder, queremos que cada persona que vea la página se dé cuenta de que los ODS van dirigidos a ella. Ese paso es el 50%, a partir de ahí, que reflexione y vea que tiene sentido y que puede hacer muchas cosas”. Después, las alianzas entre distintos actores también serán fundamentales.


Ciencia, tecnología y debate


No obstante, en el camino hacia la consecución de los ODS “hay muchas cosas sujetas a debate”, reconoce Rodríguez, y por eso es tan importante el diálogo entre distintos actores en el marco de la conferencia de Salamanca.


Por ejemplo, “la tecnología es un arma de doble filo, nos trae más calidad de vida, innovación que nos permite avanzar en muchas áreas y logros que ni soñábamos, pero tiene distintos niveles. A veces pasa por un desarrollo industrial contaminante, como en China, y cuando no es respetuosa con el medio ambiente genera residuos de producción y consumo”.


Asimismo, los avances tecnológicos reducen la necesidad de mano de obra y, por tanto, el empleo. “La robotización y la automatización empiezan a amenazar el trabajo. A largo plazo podemos pensar en que todo se equilibrará pero ahora tenemos un problema de desempleo y de desigualdad de renta, porque el dinero se concentra en los dueños de la tecnología”, destaca.


En general, el peso del conocimiento científico es esencial en muchas de las metas planteadas por los ODS, pero los avances en ciencia y tecnología propician debates como los que pueden plantearse en la conferencia que acogerá Salamanca a finales de junio.


Los 17 objetivos


Objetivo 1: Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
Objetivo 2: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible
Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades
Objetivo 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos
Objetivo 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas
Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos
Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos
Objetivo 8: Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos
Objetivo 9: Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación
Objetivo 10: Reducir la desigualdad en y entre los países
Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles
Objetivo 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
Objetivo 14: Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible
Objetivo 15: Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica
Objetivo 16: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles
Objetivo 17: Fortalecer los medios de ejecución y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible